Javier Martín, presidente del Consejo Regulador: «La Cata del Vino Montilla Moriles es, ante todo, una celebración de lo nuestro»
La 40ª edición, que se celebra del 23 al 26 de abril, es especialmente significativa porque apuesta por la renovación del evento sin perder su esencia

Javier Martín, presidente del Consejo Regulador DO Montilla-Moriles. / Manuel Murillo

- La Cata del Vino Montilla-Moriles regresa a la avenida del Alcázar entre el 23 y el 26 de abril. ¿Qué nos puede contar sobre la cita?
La Cata del Vino Montilla Moriles vuelve a uno de sus enclaves más emblemáticos, la avenida del Alcázar, recuperando así un espacio idóneo tanto por su ubicación estratégica como por su valor patrimonial. Del 23 al 26 de abril Córdoba tendrá la oportunidad de reencontrarse con los vinos de su Denominación de Origen en un formato pensado para todos los públicos: cercano, accesible y festivo. Es una cita que combina promoción vitivinícola, gastronomía, cultura y convivencia, y que supone, además, el pistoletazo de salida del Mayo Cordobés.

Copas de la Cata del Vino Montilla-Moriles de Córdoba, en la presentación del cartel. / Manuel Murillo
- ¿Qué novedades incluye la 40ª edición?
Esta 40ª edición es especialmente significativa, no solo por el número redondo, sino porque marca una clara apuesta por la renovación sin perder la esencia. Se ha trabajado en una imagen más contemporánea del evento, en la mejora de la experiencia del visitante y en una mayor integración de la gastronomía local. Al mismo tiempo, se refuerza el mensaje de identidad y singularidad de los vinos de Montilla Moriles, poniendo en valor variedades autóctonas como Pedro Ximénez y nuestros sistemas tradicionales de crianza.
En esta edición asistimos a un aperturismo mayor, si cabe, de las bodegas, permitiendo las degustaciones de productos que en un futuro podrán incorporarse a la DOP, siempre contempladas bajo el prisma de haber sido elaboradas partiendo de la uva Pedro Ximénez.
Otra de las novedades será la ausencia de tickets de degustaciones y la obligatoriedad de adquirir un mínimo de degustaciones. En esta ocasión, la compra de las copas y las degustaciones se realizará en el propio stand de bodega.
«Es una cita que combina promoción vitivinícola, gastronomía, cultura y convivencia»
- Por otro lado, ¿cuántas bodegas y restaurantes participan este año?
En esta edición participan una quincena de establecimientos, diez bodegas amparadas por la DOP Montilla Moriles, que mostrarán una amplia representación de estilos: jóvenes, finos, olorosos, amontillados, dulces y otras elaboraciones singulares. A ello se suma la presencia de cinco restaurantes y establecimientos gastronómicos locales, que aportarán una oferta culinaria pensada para el maridaje y para enriquecer la experiencia del visitante.

Pasada edición de la Cata del Vino. / Víctor Castro
- ¿Cuáles son las previsiones de asistencia que se prevén para esta edición?
Las previsiones son muy positivas. En ediciones recientes, la Cata ha superado ampliamente las setenta y cinco mil visitas, y para esta 40ª edición esperamos mantener, o incluso mejorar esas cifras, teniendo en cuenta el cambio, ya iniciado en 2025, de ausencia de sesiones nocturnas que eran bastante masivas. La ubicación, el carácter especial de la edición y el creciente interés por el vino de proximidad y de calidad nos hacen ser razonablemente optimistas.
«El sector enoturístico de Montilla-Moriles hace esfuerzos denodados por llevar el turismo al territorio»
- La Cata del Vino es un evento emblemático que da inicio al Mayo Cordobés. ¿Cuál es la clave para que esta tradición perdure en el tiempo?
La clave está en su capacidad de adaptarse sin perder su alma. La Cata del Vino ha sabido evolucionar con la sociedad, con los hábitos de consumo y con las nuevas formas de comunicar el vino, pero siempre manteniendo el vínculo con el territorio, con los viticultores, las bodegas y la historia que hay detrás de cada copa. Además, es un evento muy arraigado emocionalmente en Córdoba, que forma parte del calendario vital de la ciudad.
Consideramos que Córdoba quiere a la Cata, y por ende a sus vinos. Es un amor correspondido, aunque eso no siempre se traduzca en un consumo más amplio de estos vinos fuera del ámbito de los establecimientos tradicionales y ligados a momentos concretos del calendario festivo cordobés.

Visitantes de la Cata del Vino 2025. / Víctor Castro
¿Por qué deberían los cordobeses asistir al evento?
Porque la Cata del Vino Montilla Moriles es, ante todo, una celebración de lo nuestro. Es una oportunidad única para conocer, comprender y disfrutar de unos vinos que son parte esencial de la identidad de Córdoba y su provincia en un ambiente abierto, social y festivo. Asistir a la Cata es apoyar a nuestro sector vitivinícola, descubrir la riqueza de nuestros vinos y compartir un espacio de encuentro que da comienzo a uno de los momentos más especiales del año en la ciudad.
No debemos olvidar también que el sector enoturístico vinculado a Montilla-Moriles hace esfuerzos denodados por llevar el turismo al territorio y en eso, el escaparate de la Cata del vino es esencial para que los visitantes descubran lo qué se hace y dónde se hace.
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