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Diario Córdoba

CRÓNICA POLÍTICA

¿Moción de censura?

Miembros de la oposición echan cuentas, en «conversación informal», para plantear un jaque al rey en el Ayuntamiento de Córdoba | Cosas que hablan los políticos en plena ola de calor

Bellido, en el centro, acompañado por Torrico y Fuentes, en el puesto de mando, el miércoles. CÓRDOBA

Se abre el telón y se ve a una concejala de Vox en el Ayuntamiento de Córdoba con un concejal del PSOE y una tercera persona misteriosa hablando sobre mociones de censura en una «conversación informal» mientras apuran un café. La concejala reflexiona sobre las posibilidades de que prosperase un jaque al rey en Capitulares, dada la fragilidad del gobierno de PP y Cs con un concejal naranja en verso libre, como ya demostró en el pleno de julio retando al propio alcalde en directo. Un gobierno de 14 haciendo equilibrios para aprobar los remanentes. El concejal socialista acude al encuentro a título individual.

Es entonces cuando los tertulianos recurren a la aritmética. Solo por animar «una conversación informal», repasan sus conocimientos sobre mociones de censura y descubren que no saben nada de la ley orgánica que rige el Régimen Electoral General. Los tertulianos se hacen un lío. ¿Necesitaríamos una mayoría absoluta o con una simple vamos que chuta?

Es un poner, «una conversación informal», pero la portavoz de Vox decide acudir al secretario municipal del Pleno, el señor Valeriano Lavela, para elevar la consulta y despejar sus dudas. Solo por conocer, que el saber no ocupa lugar, sube a la cuarta planta. «Necesitaría usted 15 concejales, 15 de 29», responde el funcionario, que adjunta documento en word sobre cómo se presenta la moción, se celebra el pleno y se echa, en definitiva, al alcalde, que es a lo que íbamos aunque sea solo un poner en «conversación informal». Mientras escucha el 15, la portavoz repasa la suma en su cabeza. Ocho del PSOE + 3 de IU + 2 de Podemos + 2 de Vox igual a 15. La suma sale. Ya no hay más conversación informal ni café. Se cierra el telón.

¡Oh my God! Doy fe de que la conversación se produjo y el café se tomó, vaya usted a saber con qué intencionalidad, pero no dejan de asombrarme las cosas que están ocurriendo en este mandato. Que no, que no decimos que esto no fuera «una conversación informal», uno de esos cafés en los que se habla por hablar. Lo será, seguro, pero no me dirán que no tiene su aquel hablar de mociones de censura en plena ola de calor y en un ayuntamiento con las paredes, no ya de cristal, sino finas finas filipinas.

Como una ola, el calor llegó a nuestra vida, como una ola y no hay manera de echarlo. Con las temperaturas que está cogiendo julio es normal que José María Bellido -alcalde, cuidado, que ya sabe que son 15- celebrase que el incendio que quemó el miércoles 3,2 hectáreas en la Sierra se quedara en eso. El dueño de una de las fincas afectadas en El Lagar de la Cruz lamentó en las páginas de este periódico que se ponga el foco en el origen del fuego (al parecer, una negligencia humana), pero que no se analicen los factores que ayudan a su propagación como la falta de limpieza de los espacios forestales y las cunetas y la escasa vigilancia de que esas tareas se hagan por parte de las administraciones. En Córdoba hablamos, además del valor ecológico, de vidas y de 1.700 viviendas asentadas en zonas de riesgo.

En lo municipal, la semana empezó con un engañoso alivio térmico de tres décimas y en Madrid, donde la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) había organizado una puesta en escena de la ciudad dirigida a captar inversores y a llamar la atención de responsables comerciales de embajadas extranjeras. La sede de la patronal, situada en el barrio de Salamanca y en la calle dedicada al cordobés Diego de León, acogió este encuentro en el que la futura base logística sirvió de señuelo. En lo que vimos -la puesta en escena- el encuentro fue un éxito, aunque algunos criticaran que había demasiadas caras locales. Los empresarios han empezado a organizar ya unas jornadas similares en Bilbao, señal de que entienden que el invento puede funcionar.

En Capitulares se celebró el miércoles, antes de que Juanma Moreno jurase bandera, un pleno para la aprobación de una tanda de 26 millones de remanentes. Las partidas deben gastarse antes del 31 de diciembre (de lo contrario se acoplarán, no sufra, al presupuesto del 2023) y se deben destinar a incentivos económicos, ayudas sociales, compra de suelo público para construir VPO, bonos culturales para jóvenes y comerciales para todas las edades, inyecciones de capital para las empresas municipales y hasta descuentos en el bonobús como propuso el PSOE. Aquí estaremos esperando a que los Reyes traigan los regalos.

Tirón de orejas del titular del órgano de apoyo de la junta de gobierno local a PP y Cs por el uso excesivo de contratos menores, es decir, aquellos que por su cuantía pueden adjudicarse a dedo. En tres meses se han firmado 96 por valor de un millón. Por los menores, la Delegación de Infraestructuras ha dado con sus huesos en los juzgados. Ojo.

De los juzgados ha llegado también esta semana la resolución sobre Eva Timoteo, la exconcejala de Servicios Sociales que dimitió después de que alguien cayera en la cuenta de que no pidió permiso al Pleno para ser concejala con el 100% de liberación y mantener abierto su despacho de procuradora.

En lo político aquella historia se saldó con su salida tras el asedio de la oposición -oposición que hizo su trabajo aunque el alcalde lo tache de «cacería» (que sí, también es verdad. que luego quién se va a presentar a unas elecciones con la que te puede caer), y se salda en lo judicial con un fallo que da la razón a la exconcejala y la libra de tener que devolver 71.000 euros al Ayuntamiento porque trabajar trabajó para la institución y por eso cobró.

Asunto zanjado y no como el de la moción de censura, que mientras dure esta ola de calor podrá ser tema de debate en «una conversación informal» y con un café de por medio.

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