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Melilla-Córdoba CF: el duelo por "su ascenso" entre Iván Ania y Juan Sabas

Con un expediente notable como futbolistas de primer nivel, el asturiano y el madrileño se cruzan con sus equipos en dinámicas distintas pero con un deseo íntimo compartido: trabajar con continuidad en un campeonato profesional

Juan Sabas e Iván Ania se cruzan el domingo en Melilla.

Juan Sabas e Iván Ania se cruzan el domingo en Melilla. / CÓRDOBA

Francisco Merino

Francisco Merino

Como futbolistas actuaron en los mejores foros de la Primera División. No les quedó templo por pisar. Talentosos jugadores de ataque, vistosos y con carisma, dejaron huella en plazas nobles: el asturiano es un ídolo en el Real Oviedo; al madrileño le recuerdan en el mítico Atlético de Jesús Gil y su nombre despierta emociones en una afición tan especial como la del Betis. Ahora se mueven en otros foros. Lideran con la pizarra a sus equipos y ansían el espaldarazo que supone para un entrenador lograr un ascenso de categoría o convertirse en salvador de un descenso. Cualquiera de las dos opciones proporciona, salvo raras excepciones, un futuro laboral o una buena posicion en el escaparate.

Iván Ania (Oviedo, 1977), entrenador del Córdoba CF, y Juan Sabas (Madrid, 1977), al mando de la UD Melilla, encadenan sus jornadas laborales en una división casi recién nacida, la Primera Federación, que es como el cuerpo de élite -cuarenta clubs- de la antigua Segunda B. Este domingo, a mediodía, se cruzarán como adversarios en un encuentro de grueso calibre. El Estadio Álvarez Claro acoge una cita en la que el Córdoba CF quiere perpetuar un estado de lucidez impresionante -lleva tres victorias consecutivas- y el Melilla pretende aferrarse a la vida restando dramatismo a una situación agobiante, ya que es colista y solo ha vencido una vez. 

Al Córdoba CF de Iván Ania le cuesta trabajo arrancar en El Arcángel.

Al Córdoba CF de Iván Ania le cuesta trabajo arrancar en El Arcángel. / A.J. GONZÁLEZ

Tocaron la Segunda, pero...

Iván Ania, que firmó por el Córdoba CF después de un largo casting el pasado verano, conoce de primera mano la Primera Federación. De hecho, ha entrenado de manera ininterrumpida desde que esta categoría fue creada por Luis Rubiales para dar un barniz más lustroso al viejo y ruinoso formato de la Segunda B. Ania estuvo dos años completos con el Algeciras y ahora dirige en El Arcángel un proyecto cargado de exigencia, con urgencias deportivas y económicas. Empezó mal y el rumbo torcido se varió en un mes de noviembre formidable, que ha llevado a los blanquiverdes a meterse en la zona de play off después de nueve meses.

Ania sabe lo que es ascender a Segunda División desde un banquillo. Lo hizo con el Racing de Santander en la 18-19, después de haberse curtido en el Caudal y el Villanovense. Con 42 años, solo pudo resistir 15 jornadas en el equipo de El Sardinero en la categoría de plata. Sólo ganó un partido -al Mirandés, 4-0- y empató nueve veces. Decían que era muy bisoño y, con los números en la mano, así era. Pero dos profesionales curtidos como el cordobés Cristóbal Parralo y el ex cordobesista José Luis Oltra no lograron levantar aquello y el Racing se despeñó. Después de un año de paro, entró en la Primera Federación. Y hasta hoy.

Desde Extremadura

También "tocó pelo" en Segunda División Juan Sabas, cuya trayectoria en la dirección de equipos ha pasado por diferentes fases. Fue ayudante de Abel Resino en varios destinos -en el Valladolid, por ejemplo, con Juanito, el actual director deportivo cordobesista, dando sus últimos coletazos como futbolista- y ya en solitario se asoció al Extremadura. "Allí tuve la suerte de vivir mi mayor felicidad como persona, deportista y profesional", confesaba en una entrevista. Logró ascender a Segunda a los de Almendralejo en la 17-18, pero solo dirigió 13 partidos a los azulgranas en un año nefasto. Tras él pasaron Rodri, Vílchez y el ex cordobesista Manuel Mosquera.

Tras un año sin destino llegó el Córdoba CF, recién comprado por un fondo de inversión de Baréin. Fue el primer fichaje para el banquillo de la era Infinity. Le tocó un momento duro, en plena pandemia. Duró seis partidos marcados por el declive: dos victorias, después dos empates y finalmente dos derrotas. Tras dos cursos en el paro, ejerciendo de comentarista en distintos medios y siguiendo el fútbol de ese peculiar modo en el que lo hacen los entrenadores disponibles en el mercado, atendió la llamada del Melilla. Los norteafricanos no habían ganado ni uno solo de sus nueve partidos con Miguel Rivera, que pasó de leyenda a apestado. Así funciona el negocio del fútbol. Con Sabas, el Melilla ha mejorado tibiamente: ganó una vez y es colista, a siete puntos de la permanencia y con solo ocho goles marcados en casi cuatro meses de Liga. El Córdoba ha marcado once en los últimos siete días.