una ciudad para todos sus habitantes

Córdoba aplica más de 20 medidas para una accesibilidad plena

Códigos Navilens, pictogramas, rebaje de aceras o bucles magnéticos, entre las labores ejecutadas

El Ayuntamiento alude también al papel de la empresa privada para conseguir el objetivo

Un móvil detecta un código Navilens colocado en una parada de autobús.

Un móvil detecta un código Navilens colocado en una parada de autobús. / MANUEL MURILLO

Noelia Santos

Noelia Santos

Córdoba lleva varios años poniéndose las pilas en asuntos de accesibilidad e inclusión. La creación en 2019 de una delegación municipal específica para tratar estos temas ha visibilizado mucho más esas tareas que, aunque parezcan pequeñas, tienen un claro objetivo: que la ciudad sea vivible para el 100% de la población sean cuales sean sus capacidades. Bernardo Jordanoes el concejal encargado de un área cuyo trabajo ha recibido ya varios premios, aunque él mismo asegura que «lo que estamos haciendo es ponernos al día, no es alquimia». Los premios, añade, «pueden ser por desmarcarnos del pelotón, por, en ocasiones, ir un poco más allá de solo cumplir la norma».

Para Jordano, algo de lo que sentirse «orgulloso» es «haber metido en vena el concepto de accesibilidad universal», hacia donde camina todo el trabajo de la delegación. Pero ojo, el concejal recuerda que Inclusión y Accesibilidad puede ser «la delegación más transversal de todas» y cree que sus compañeros ya son conscientes de que estos conceptos hay que aplicarlos prácticamente a la hora de hacer cualquier política.

Lo que se ha puesto en marcha

Cuantificar lo que se ha hecho durante estos años en materia de accesibilidad es complicado. Sí se puede hablar de alrededor de una veintena de proyectos que, a su vez, se han ido aplicando a distintos espacios (los códigos Navilens, por ejemplo, empezaron a usarse en autobuses y luego se trasladaron a los taxis, las farmacias o los cajeros).

Cuando Jordano hace un repaso por todas las políticas de accesibilidad aplicadas las divide en cuatro grandes grupos: atender a la discapacidad cognitiva, la visual, la física y la auditiva.

Código Navilens en una parada de taxis.

Código Navilens en una parada de taxis. / MANUEL MURILLO

Discapacidad cognitiva

En el caso de la discapacidad cognitiva, seguro que cuando se ha montado en un autobús ha observado unas viñetas con dibujos simples que informan sobre cómo hay que hacer uso del servicio. Estos pictogramas están también en varios pasos de peatones de la ciudad. El objetivo de estos pictogramas, elaborados con colaboración con Autismo Córdoba, es facilitar el uso de la ciudad y sus servicios a personas con trastorno del espectro autista con mensajes, en el caso del bus, donde aparecen situaciones como saludar, pagar o coger el tickets. En este apartado también cabe nombrar la adaptación a lectura fácil de casi 40 documentos de la administración para facilitar su comprensión.

Discapacidad visual

Para personas con discapacidad visual, una de las labores ejecutadas es la colocación de los ya casi famosos códigos Navilens, una especie de QR con colores que son detectados a gran distancia por el teléfono móvil y ofrece información sobre la localización o características de un lugar. En el caso de los que están en las paradas de Aucorsa, por ejemplo, dice qué número para ahí, cuánto le queda para llegar, qué paradas hace... El objetivo, dice Jordano, es la autonomía personal, y pone el ejemplo de las farmacias: «¿Por qué tiene que saber nadie que voy a comprar un test de embarazo o un medicamento concreto?». En este punto, Jordano también incide en que la implicación de la empresa privada es fundamental. Los códigos Navilens funcionan, por ejemplo, en algunas marcas de patatas fritas de forma que si alguien con discapacidad visual va al supermercado le informa sobre la ubicación de los paquetes. En el caso de los cajeros, los que ya están puestos son generales, dicen que hay un cajero cerca, pero no concretan la entidad bancaria, ya que esto debería correr a cargo de esas mismas entidades. En el caso de la discapacidad visual también se ha mejorado el pavimento podotáctil, se han colocado luces led en el paso de peatones de El Corte Inglés y ya se planea un circuito de estas luces por el centro de la ciudad. Además, existe mucho material tiflológico.

Luces que mejoran la visibilidad en un paso de peatones de ronda de los Tejares.

Luces que mejoran la visibilidad en un paso de peatones de ronda de los Tejares. / MANUEL MURILLO

Discapacidad auditiva

En materia auditiva, se han instalado más bucles magnéticos y se ha formado a personal municipal en lenguaje de signos. El IMAE también ha aplicado muchas medidas de inclusión en este sentido con programación con audiodescripciones o subtítulos.

Discapacidad física

Hacer accesibles las calles y los espacios públicos a personas con movilidad reducida supone quizá la tarea más visible de todas cuantas se hagan en esta materia. Desde hace años se están rebajando pasos de peatones aplicando la conocida como cota cero e incluso en la reforma de El Patriarca se aplicaron trabajos para que el circuito se pudiera usar en sillas de ruedas. Ocurre lo mismo con la cuesta del Reventón. También se han pintado de azul las plazas reservadas a estas personas para que «nadie diga que no las ha visto», apostilla Jordano y se trabaja ya en mejorar las zonas de transferencia (el espacio para sacar la silla cuando se aparca en estas plazas). Esa mejora de la accesibilidad también se aplica ya en rutas de patios o en la Ciudad de los Niños y las Niñas.

Dos personas mayores cruzan un paso de peatones.

Dos personas mayores cruzan un paso de peatones. / MANUEL MURILLO

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Más medidas Desde el Ayuntamiento se ha trabajado con otros colectivos, como los pacientes ostomizados colocando aseos adaptados en centros cívicos. El Ayuntamiento también ha adquirido uno para grandes eventos que se estrenó en la pasada Feria.