MALTRATO ANIMAL

La Guardia Civil investiga a un vecino de Lucena por la muerte de 3 perros y más de 40 aves

Los animales que quedaban vivos presentaban evidentes síntomas de desnutrición y abandono

Un agente observa algunos de los animales muertos.

Un agente observa algunos de los animales muertos. / CÓRDOBA

Diario CÓRDOBA

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Rute, con la colaboración de la Policía Local, ha investigado a un vecino de Lucena como supuesto autor de un delito de maltrato animal, con resultado de la muerte de tres perros adultos de raza galgo, aves de corral y canarios. La investigaciones se iniciaron a finales del pasado mes de noviembre, tras tener conocimiento el Seprona, a través de una primera diligencia instruida por la Policía Local de Lucena, de la localización de animales de distintas especies, en pésimas condiciones higiénico sanitarias, así como la posibilidad de que varios de ellos hubiesen fallecido, en una zona del término municipal de Lucena. 

Ante ello, la patrulla del Seprona se desplazó al lugar y tras localizar al propietario del inmueble procedió en compañía del mismo a la inspección de las instalaciones, comprobando que efectivamente los animales se encontraban en condiciones insalubres. Fruto de dicha inspección se pudo comprobar que tres perros galgos habían fallecido, así como 29 gallinas y 15 canarios. Del mismo modo, se pudo observar que los animales que quedaban vivos presentaban evidentes síntomas de desnutrición y abandono.  

Ante ello, los guardias civiles gestionaron la retirada de los animales vivos, que fueron trasladados a una protectora de la localidad para su posterior inspección por  los facultativos. Por todo ello, se procedió a la investigación del propietario de los animales como responsable de los hechos.

El Seprona recuerda en un comunicado que la tenencia de animales conlleva una serie de obligaciones que si no son atendidas o realizadas serán castigadas por las leyes de Sanidad Animal y Protección Animal, perseguibles de oficio por los agentes de la autoridad, que pueden acabar, como este caso, en un delito de maltrato animal con penas de cárcel e inhabilitación.