+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

'Tres maneras de estar sola'

 

Francisco Onieva
23/02/2013

La editorial Renacimiento acaba de publicar Tres maneras de estar sola , en edición y traducción de Inmaculada Moreno. Es la primera antología en nuestra lengua de los poemas de Mascha Kaléko (1907-1975), poeta de origen judío nacida en la Galitzia polaca, por aquel entonces perteneciente al Imperio Austrohúngaro, y ligada a la estética de la Nueva Objetividad, como Kästner o Tucholsky.

A consecuencia de la Primera Guerra Mundial, Kaléko, cuyo nombre originario fue Golda Nalka Aufen, se vio obligada a marchar con su familia, primero, a Marburgo y, dos años más tarde, a Berlín, ciudad en la que publicó sus dos primeros poemarios, prohibidos por el III Reich. Forzada al exilio por los nazis, en 1938 se instala en EEUU, donde trabajará como traductora y ayudante de su segundo marido, Chemjo Vinaver, y en 1959 fija su residencia en Jerusalén, intensificándose de este modo los esporádicos contactos con la capital alemana, hasta que, durante un viaje de regreso, enferma y muere en Zurich.

La antología, que presenta los textos tanto en sus versiones originales como en una cuidada traducción, se ordena en los tres bloques temáticos vertebradores de toda su obra: La reflexión y la ironía, La nostalgia y Los amores . Junto a este criterio temático, los poemas se disponen cronológicamente dentro de cada parte, con lo cual se le permite al lector seguir la evolución de una poesía fuertemente imbricada en la vida de la autora. Kaléko experimenta --y da cuenta de ello literariamente con una precisa y sutil ironía-- el amor, sobre todo a su hijo, la nostalgia, la soledad ("Soy una hoja caída antes de tiempo. / ¿Están tan solos todos los que aman?") y la pérdida, hasta el punto de sufrir la extrañeza de quien no se siente de ninguna parte ("Allá donde yo viaje / me marcho a Ningunsitio"); así, no es extraño que llegue a afirmar que su única patria es la lengua ("Extranjera, muda en regiones extrañas, / me helé de frío en los años lúgubres. / Como patria me elegí el amor.") ni que pida cuentas a Dios por la devastación que contempla: "Lo que yo opine a El le importa un rayo. / No quisiera ser Dios en estos tiempos. / ¿Y cómo se lo explico yo a mi hijo?"

Debemos, pues, congratularnos por la aparición de la presente antología, reveladora de la dimensión de una poeta necesaria que merece ser leída y releída.

'Tres maneras de estar sola'. Autora: Mascha Kaléko. Edita: Renacimiento. Sevilla, 2012