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Magia cotidiana

'Teoría de lo imperfecto', de Antonio Luis Ginés

 

Magia cotidiana -

Angel Zapata
19/12/2015

No sabemos qué es la realidad, nadie lo sabe. La realidad es un territorio resplandeciente, fabuloso, que en los días claros se hace visible en esa lejanía donde terminan las palabras. No vivimos en la realidad. Vivimos disueltos en una gelatina espesa hecha de hábitos, de costumbre, de horas idénticas a otras horas, de días sin salida que tienen, demasiado a menudo, el sabor de los malos sueños. La realidad está en otra parte. No está aquí. No está en donde hablamos. Cuando voy a pronunciar "incendio" ya humean las cenizas de una extinción. Cuando haya terminado de escribir "luz" será otra vez de noche.

El apego hacia la realidad se llama, en literatura, realismo, es obvio. Pero menciono todo esto porque aprecio, en los microrrelatos de Antonio Luis Ginés, el sentido agudísimo, quemante, que el autor tiene de la realidad; y porque admiro, igualmente, la inusual modalidad de realismo que esta 'Teoría de lo imperfecto' le propone al lector. Ginés, en efecto, construye sus narraciones con lo más inmediato, con materiales de derribo, y renuncia de entrada al beneficio de la alusividad. En ellas la nieve es la nieve, y una limonada, una limonada. Las metáforas, aquí y allá, potencian la pregnancia y la expresividad del texto, sí. Pero no operan --el autor se cuida de ello-- ninguna promoción de sentido que traiga a primer plano la dimensión simbólica de la representación. Los relatos de 'Teoría de lo imperfecto', pues, tratan de la realidad. Lo que en este caso quiere decir que indagan la realidad desde ella misma, tomándola allí donde nos sale al encuentro, sin someterla previamente a ningún tipo de criba o de estilización estéticas.

Con esto, claro, no debe entenderse ni por lo más remoto que Antonio Luis Ginés sea una especie de artista intuitivo. El oficio de estos microcuentos es excelente. Ginés se muestra dueño de una prosa medida que se despliega con elegancia y extrema precisión. Y los relatos mismos, impecablemente ejecutados, denotan un acierto especial tanto en el ritmo como en la estructura. El juego, pues, es estético de principio a fin, literario de principio a fin. Pero Ginés renuncia (y esta es la apuesta y la operación que me interesa resaltar) al uso de una realidad previamente estetizada como material de base, y aquello que traspone al espacio de la representación es, en la mayoría de los casos, un repertorio de elementos, prácticas, hechos y situaciones, tomados directamente, audazmente, del texto de la cotidiano. 'Teoría de lo imperfecto', sí, se atreve con lo cotidiano. Pero se atreve desde el conocimiento de que lo cotidiano es también --y antes que nada-- un código, una modalidad de lenguaje, un discurso... Y como tal, un material tan maleable como cualquier otro para los fines de la expresión poética.

Lo diré sin rodeos: poetizar lo cotidiano me parece una operación muy peligrosa. Lo cotidiano es el resultado histórico de una cierta forma de organización social que niega, precisamente, la dimensión poética de lo humano. Inyectar poesía en lo cotidiano es la estrategia por excelencia del conformismo, puesto que es un intento de reconciliar al lector con una realidad que tendría que ser sistemáticamente contestada. Ahora bien: esta es --sin reservas-- la operación que 'Teoría de lo imperfecto' consigue evadir de continuo. Y la evade haciendo que el relato gire sobre los puntos ciegos, sobre las fallas, sobre las zonas de inconsistencia donde la solidez opresiva de lo cotidiano se agrieta y se desfonda. Ninguna complacencia, pues, hacia una supuesta "poesía de lo cotidiano". Y sí, en cambio, una insistente puesta en obra de la potencia de perturbación de lo poético, un testimonio reiterado de cómo la emergencia de la poesía amenaza a cada instante con disolver en lo enigmático, en lo maravilloso, en todas sus posibilidades excluidas por decreto, el texto átono y sin fisuras de la cotidianidad.

Decía al principio que admiro el peculiar realismo de Antonio Luis Ginés. No podría ser de otra manera, porque se trata aquí de un realismo adulto y crítico, y porque en los textos que componen esta 'Teoría de lo imperfecto' la realidad es realidad en tanto la recorre lo impensado, en tanto la atraviesa una incertidumbre irrebasable con respecto a sí misma. En esto reside, a mi juicio, el atractivo de la escritura a la vez imaginativa y pensante de Antonio Luis Ginés. Y en esto estriba, también, el acierto de este nuevo libro, que es en sí mismo una prueba de la potencia y la vitalidad del microcuento en la literatura española de hoy.

 

 

 

'Teoría de lo imperfecto'. Autor: Antonio Luis Ginés. Editorial: La Isla de Siltolá. Sevilla, 2015