La vida de Rafa Nadal está sufriendo importantes cambios: el tenista de 36 años vive una de las temporadas más trascendentales tanto en el plano profesional como en el personal. En octubre del año pasado fue padre junto a su pareja, Xisca Perelló, del pequeño Rafael: su primer hijo.

Pero, si bien la vida privada es un jardín de alegrías; su futuro laboral está más cerca al valle de lágrimas. Tras varias lesiones graves y una afección crónica en el escafoides tarsiano (el síndrome de Müller-Weiss), el mallorquín entregó la victoria a Mackenzie McDonald tras lesionarse en el psoas ilíaco de la pierna izquierda.

Las lágrimas de Mery Perelló al ver el dolor del deportista o la rueda de prensa tras el partido, donde Nadal reconocía que se encontraba superado por la situación, dieron forma al momento más dramático de su carrera. Durante horas, se creyó que su lesión (que al principio se ubicaba en la cadera) iba a suponer la retirada definitiva de las pistas de tenis.

Las pruebas y el pronóstico de recuperación insuflaron algo de esperanza en el futuro de Nadal, aunque sentencias como la del tenista Boris Becker evidenciaron la presión pública a la que estuvo sometido el deportista: "una lesión como esta es dura, y a su edad se tarda más en volver a estar en forma, creo que los días de Nadal como tenista están contados".

La decisión de Rafa Nadal y Xisca Perelló sobre su futuro

Después de tener a su primer hijo, Rafa Nadal y Mery Perelló han tomado una decisión fundamental sobre su futuro. Hasta ahora, la vida del ganador de 14 Roland Garros ha estado íntimamente ligada al tenis y al deporte, pero ambos son muy conscientes de las dificultades que presenta que eso dure para toda la vida.

La pareja ha apostado por un sector completamente distinto al mundo de las raquetas y los Grand Slam: los perfumes. En colaboración con el famoso perfumista Henry Jacques, el matrimonio ha lanzado una serie de tres perfumes que se comercializan por hasta 1.000€ la unidad y que supone un vínculo más allá de lo económico entre Rafa y Perelló.