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REPORTAJE

Los ‘milagros’ de Franco

La hija de un ministro franquista promueve ante los obispos españoles la canonización del dictador, a quien le atribuye la curación de un gato, un premio de lotería y la paralización de su exhumación

 

Impulsora 8 Pilar Gutiérrez (izquierda), promotora de la iniciativa. - ARCHIVO

Bajo palio en Montserrat 8 El dictador, recibido con honores en el emblemático monasterio en 1963. - ARCHIVO

Un grupo ultracatólico liderado por la activista franquista Pilar Gutiérrez, hija de un ministro de la dictadura, promueve la canonización de Francisco Franco. La iniciativa recoge testimonios que atribuyen al dictador milagros tras su muerte, y se lanzó el 20-N del 2018 como reacción al proyecto de exhumación.

«España se ha cansado de estar callada», clama la postulante, que ha escrito a cada obispo una carta en la que les dice: «Reverendo monseñor, deseamos solicitarle en nombre de los 5.241 firmantes de nuestro Manifiesto Católico que presente ante la Santa Sede, junto con los demás obispos de España a quienes dirigimos este ruego, nuestra petición de abrir la causa de beatificación del siervo de Dios y de la Iglesia Francisco Franco Bahamonde».

Gutiérrez, es hija de Joaquín Gutiérrez Cano, ministro de Planificación para el Desarrollo en 1974, bajo presidencia de Arias Navarro, y fundador y vicepresidente de la Fundación Francisco Franco. Antes de esta iniciativa, anunciada megáfono en mano en el Valle de los Caídos, Gutiérrez fundó el Movimiento por España, ultracatólico, y la red Volvemos. Esta se publicitaba como «partido sin coleta y con dos cojones», pero pasó de la astracanada al acoso cuando, en las redes sociales, señalaba a personalidades públicas y privadas como «objetivo a desasnar».

La líder del Movimiento por España admira a Vox. En el 2016 tuiteó una foto con Santiago Abascal explicando que había acudido a su mitin de cierre de campaña porque «ellos son ahora los que llevan el testigo de la España de siempre. La nuestra». Ha presentado ante «el plenario de la Conferencia Episcopal», explica a este diario, una defensa de la causa de Franco con seis argumentos: su «lucha denodada contra la pobreza endémica de España»; la «magnanimidad con sus enemigos conmutando miles de penas de muerte»; la «paz social y unidad fraterna y política» de los españoles; la «regeneración moral de una nación»; «haber salvado a la Iglesia de su exterminio en España y Europa» y, por último, «instaurar el Reino de Cristo en España aplicando la doctrina social de la Iglesia». La postulación se acompaña de documentos de Pablo VI elogiando a Franco y su nombramiento como caballero de la Suprema Orden de Cristo por aquél pontífice.

En la web francosanto.es, postulantes de la canonización abren una lista de testimonios con los recogidos en el libro Francisco Franco, cristiano ejemplar, de Manuel Garrido, sacerdote que fue su director espiritual. Entre ellos, la curación de una alavesa con un ganglio enfermo. Su hermana se encomendó a Franco «con gran fervor, de rodillas, ante su sepulcro» en el Valle.

La causa de beatificación tiene entre sus apoyos a acólitos de la vidente Amparo Cuevas, que en los 80 fundó un grupo en torno a las apariciones de la Virgen que decía ver en un fresno de El Escorial, y que a comienzos de siglo fue investigada por estafa.

Una caja de excrementos

Gutiérrez ha participado en debates televisivos y, en redes sociales, se ha manifestado con radicalidad contra prelados: «El cretino del arzobispo de Madrid ordena retirar las cruces en honor a los caídos en nuestra cruzada», clamó en Facebook. En 2009, denunció al alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón por permitir la celebración del Orgullo Gay. Cinco años después, siendo presidenta de la plataforma anitabortista Unidos por la Vida, llevó al Senado una bandeja de plata llena de «mierdas de gato» para difundir que la ley de plazos del aborto «es una caca».

El abogado madrileño Eduardo Ranz, experto en Memoria Histórica, denunció a Gutiérrez por otra de estas escatológicas performances. Según el texto de la denuncia, dos mujeres dejaron a la puerta de su despacho de Madrid, y a su atención, una caja de excrementos. Pegada a estos, la caja también llevaba una nota que decía: «Esta es una pequeña muestra de la mierda que está echando Vd. sobre España persiguiendo a las víctimas del terrorismo rojo ¡aún después de muertos! ¡El colmo de la infamia! Lo que se siembra se cosecha».

En la Conferencia Episcopal dicen que la beatificación de Franco «es una propuesta particular con la que no tenemos que ver. Las propuestas parten siempre de congregaciones religiosas o de las diócesis». Una causa de canonización debe pasar cuatro etapas. Franco, insisten en la Conferencia Episcopal, no está en ninguno de ellas. Pero sí está en los rezos de sus fervientes seguidores, que publican una oración en estampita: «Padre nuestro que estás en el cielo, por mediación de tu hijo predilecto Francisco Franco, ten piedad de esta España que te ha ofendido (…) danos otra oportunidad para (…) poder librar a España de quienes la quieren destruir».

Gutiérrez atribuye a Franco la curación de su gatito Yuko, al que se le había roto el rabo. María Luisa Ferro atribuye al dictador que le tocaran 100 euros en la lotería cuando, cobrando el paro, «no tenía ni para comer». Pero el favor más trascendente que Gutiérrez atribuye a Franco es la interrupción del proceso de exhumación: «Es un milagro que desde el cielo haya podido pararlo, siendo tantos sus enemigos», dice.