CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

La oposición ignora los relevos en el PSOE y reclama a Sánchez que cambie sus políticas

Los grupos aliados (bloque progresista) y los grupos críticos (bloque conservador) coinciden en que la legislatura depende ya de decisiones políticas, no de apuestas por figuras concretas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Ángel Alonso Giménez

Contaba el martes pasado un senador del PP con experiencia en Gobiernos anteriores que por muchos cambios que haga Pedro Sánchez, nada ni nadie le sacará ya de la pérdida de credibilidad. A Alberto Núñez Feijóo le bastaría con una agenda dosificada y un talante constructivo para desembarcar en la Moncloa a partir de finales de 2023 o primeros de 2024. Es sabido que las elecciones las pierde el partido que está en el poder. El senador popular está convencido de que es eso lo que está pasando.

“La inflación será su criptonita”, añadía el parlamentario, seguro también de que el otoño económico que se avecina resultará muy duro para el Gobierno. El nivel de desgaste es alto, opinaba antes de destacar que sus argumentos se basan en la demoscopia de los últimos meses, en una percepción más o menos subjetiva de lo que se está cociendo en la calle y en un análisis sobre las últimas medidas anunciadas en el debate sobre el estado de la Nación. 

Decía este senador a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, diario que pertenece al mismo grupo que este medio, que la creación de nuevas figuras fiscales (impuesto a los bancos y a las eléctricas) o la activación de ayudas directas a las rentas más afectadas no sirven ya. La deuda está en máximos, la prima de riesgo sube, el déficit es brutal, enumeraba. Resulta evidente que más tarde o más temprano la UE tomará cartas en el asunto, y no será como hace diez años, aquella crisis financiera terrible, cuando “los hombres de negro” se instalaron en los ministerios. Será algo más suave, mecanismos más flexibles, seguramente. Lo que no admite duda es que Europa pedirá reformas difíciles. Las similitudes con la etapa final de José Luis Rodríguez Zapatero saltan a la vista, sentenciaba.

Injusticia con Héctor Gómez

El diagnóstico lo hizo antes de que se conocieran los cambios que Pedro Sánchez ha motivado en el PSOE, que abarcan a la portavocía del Congreso (de Héctor Gómez pasa a Patxi López), a la del partido (de Felipe Sicilia a Pilar Alegría) y a la vicesecretaría general (de Adriana Lastra a María Jesús Montero). Han sido tres reemplazos, aunque esto no indica que la remodelación acabe en una mera sustitución de nombres. La imbricación de la maquinaria de Moncloa en la de Ferraz parece evidente. 

No ha gustado la apuesta a todo el PSOE. El relevo más sorprendente ha sido el de Gómez, quien no ha cumplido ni siquiera 12 meses en el cargo. En algunos sectores del partido se le vio como un dirigente sin tantas cualidades para sostener el relato de la acción de Gobierno como en principio se creyeron, lo que también transmiten a este medio fuentes de otros grupos. 

Pero también hay voces de defensa. Una fuente de un grupo no siempre alineado con el PSOE argumenta que su desempeño ha sido encomiable a pesar de las zancadillas internas y de los obstáculos externos. Revela que gracias a él se han desatascado negociaciones y salvado entuertos. Le atribuyen que Sánchez no tuviera que comparecer por la crisis abierta con Argelia tras verse obligado a comparecer por la relación con Marruecos. Aceptó que otros éxitos se los adjudicasen terceros y sobrellevó que no le dejaran hacer equipo propio.

Más allá de la fibra emocional que ha despertado la destitución de Gómez, los grupos parlamentarios del bloque progresista y los del conservador prefieren la discreción, cuando no el silencio, para juzgar los cambios de Sánchez desde una óptica más personal. De entre las fuentes consultadas, únicamente Ana Oramas, de Coalición Canaria, se suelta: “He conocido a Manuel Marín, José Bono, Jesús Posada, Ana Pastor y Meritxell Batet en las presidencias del Congreso. He tenido relación personal con todos y todas después de dejar el puesto, menos con uno: con Patxi López. Durante los meses en los que fue la máxima autoridad de la Cámara, tuvo como cierta acritud o poca consideración con quienes integramos el Grupo Mixto”, recuerda.

Advierte además sobre el talante de María Jesús Montero, de quien afirma que ha “torpedeado” acuerdos a pesar de haberse forjado antes con Bolaños y con Gómez. Añade que su etapa al frente del Ministerio de Hacienda está siendo “muy negativa” para Canarias, toda vez que cuestiona la singularidad de las islas o su específico régimen fiscal. En cambio, sólo tiene “buenas palabras” para Pilar Alegría.

La sintonía da igual; el rumbo político no

El líder de Más País, Íñigo Errejón, subraya que tuvo buena relación con Gómez y que espera tenerla con López. Pero la simpatía personal no es el aspecto en el que se detiene el diputado madrileño. No cree que los relevos sean lo más importante. Lo más importante se produjo una semana antes. “El cambio fundamental, el cambio del que va a depender lo que queda de legislatura, es el golpe de timón anunciado por el presidente del Gobierno en el debate sobre el estado de la Nación”, proclama.

Más esfuerzos por arriba y más protección por abajo”, así resume la metamorfosis el líder de Más País. Trasladar a las empresas de beneficios milmillonarios la resistencia a la crisis es una demanda que Errejón llevaba tiempo efectuando. “Control de precios, protección de salarios y refuerzo de los servicios públicos, energías limpias e industrialización verde” son los pilares del nuevo tiempo en el que, en opinión de Errejón, ha de adentrarse el Ejecutivo. Opina que hacia ahí se dirige ahora; lo celebra.

Tras la disertación, el diputado por Madrid vuelve al punto de partida. “Mi relación personal con López dependerá del rumbo del Gobierno”, apostilla. 

El rumbo. Las políticas. Aquí está la clave. La mayoría de las ocho fuentes consultadas considera que la salud del año y pico que resta de legislatura estará condicionada por la ideología y por las decisiones políticas; por las leyes antes que por quienes las impulsen.

Para la diputada de Unidas Podemos Gloria Elizo, “los cambios en la estructura orgánica e institucional del PSOE demuestran que los cambios de hace un año fueron un error” por abocar a la formación a “un vaciamiento político” en un momento crítico, que reclamaba precisamente la construcción de un discurso político sólido: el famoso relato. Explica la parlamentaria, vicepresidenta tercera del Congreso, que con la apuesta por López, Montero y Alegría el líder de los socialistas toma una dirección “mucho más potente” desde la perspectiva ideológica. “Hay que afrontar una grave crisis económica y un año con fundamentales citas electorales”, concluye.

A Elizo, por consiguiente, le importan las políticas que expliquen los nuevos portavoces más que los nombres y apellidos de esos portavoces. Reconoce que son figuras esenciales, pero también que si no existe un relato que contar, las palabras retumban huecas.

ERC: "Seguiremos llamando a Bolaños"

En una entrevista en Radio Euskadi, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, se ha pronunciado al respecto. Sobre los relevos como tales ha dicho que “responden a una dinámica interna”; poco más ha aportado. Pero, como siempre cuando habla el diputado vasco, ha habido que bucear en sus declaraciones para encontrar las perlas políticas. Ha dado tres. 

Primera: “supongo que habrá un factor demoscópico, aunque no entiendo el valor añadido”, ha asegurado. 

Segunda, relacionada con la figura y el papel de Patxi López, a quien los nacionalistas vascos no han puesto precisamente en un altar: “La relación con el Gobierno, en nuestro caso, no es con el portavoz parlamentario (...) Nuestras relaciones son directas con el Gobierno, pero bienvenido”.

Tercera: “Nuestro empeño es que haya estabilidad y la legislatura llegue a buen puerto”, ha enfatizado Aitor Esteban.

El compromiso del PNV no es baladí; tampoco único. Todos los grupos aliados con el Gobierno quieren llegar hasta el final y completar en lo que se pueda la agenda legislativa y reformista. Es el caso de Unidas Podemos, claro, en cuya dirección parlamentaria apelan a la “armonía” con quien dirija el grupo socialista en el Congreso. “Los cambios que haga el presidente y cómo los haga son cosa del PSOE”, matizan.

Que la armonía domine la escena dependerá de las políticas que promueva Sánchez, no de las figuras que elija para contárselas a los ciudadanos o para engrasar el organigrama socialista. Fuentes de EH Bildu son lacónicas: “Valoraremos hechos, no los cambios”. Fuentes de Cs se expresan igual.

Oramas, en este sentido, es pesimista. “Tengo la sensación de que Sánchez ha intentado capturar el voto que se ha ido desgajando de Cs, un voto más centrado, pero el auge del PP y el desmoronamiento de Unidas Podemos se lo ha impedido. Su discurso será más agresivo, más radical de izquierdas, como se vio en el debate sobre el estado de la nación. Lo lamento”.

No es pesimismo lo que reina en ERC una vez conocidos los cambios. Es escepticismo. “Muchos cambios para que casi nada cambie”, asegura una fuente de la formación, quien, por cierto, lanza un aviso a López: “Félix Bolaños será la persona a la que seguiremos llamando”.