El pintor cordobés Manuel Castillero ha inaugurado este jueves en la Fundación Antonio Gala La canción de la tierra, una serie de pinturas realizadas en base a una sinfonía homónima del compositor del posromanticismo Gustav Mahler y cuyo resultado son alegorías contemporáneas de realismo figurativo.  

La vida, la muerte, la soledad, la juventud o la despedida son algunos de los temas reflejados en una exposición que estará abierta al público hasta el 7 de mayo y que tiene un sentido especial para su autor, por ser la primera realizada en la capital a modo indiviaual ya que, dentro de muestras colectivas, Castillero ha expuesto en El renacer de la figuración y en Islas al mediodía, del grupo Córdoba contemporánea, ambas en la sala Vimcorsa.

"Este proyecto ha durado tres años y me embarqué en él de forma casi visceral, durante la pandemia, que me suscitó un espíritu algo pesimista", ha explicado el autor, quien se siente muy conectado al compositor Gustav Mahler desde muy pequeño, cuando sus padres le enseñaron su música. A las manos del compositor llegaron seis poemas chinos con los que quedó tan conmovido que decidió realizar un ciclo sinfónico de 65 minutos de duración. Esto coincidió con una etapa en decadencia de Mahler, a quien le habían diagnosticado una enfermedad justo cuando su matrimonio se desmoronaba. Por ello decidió crear un testamento musical con tres obras, una de las cuales denominó La canción de la tierra, como inspiración a partir de los versos chinos.

Entre lo contemporáneo y el romanticismo

Obra de Manuel Castillero con referencias a la Ofelia prerrafaelita. ÓSCAR BARRIONUEVO

Es ahí donde Castillero encuentra una relación con el posromanticismo desde la modernidad. "Hay aspectos técnicos de contemporaneidad en mis obras, como las raspaduras, características del siglo XXI, pero también hay dejes románticos porque la pintura La Juventud puede retrotraerse incluso a la Ofelia prerrafaelita", ha señalado. "Creo que yo hago impresionismo realista o realismo figurativo", ha explicado el pintor, "y me gusta emular el efecto de realidad que lograban los impresionistas Velázquez o Sorolla con una mancha bien puesta", ha añadido. Así construye su mirada, que considera "muy condicionada al estado de ánimo y a las circunstancias personales".

Los edificios derruidos, las imágenes postapocalípticas con el triunfo de la naturaleza salvaje, son algunos de los temas más característicos de Castillero quien, ante todo, busca la honestidad en el discurso del artista. "Admiro mucho cuando los artistas me cuentan su historia, su día a día, ya sea un cuadro de una imagen lavando a su hijo o una obra simbolista que transmita sus emociones", ha incidido el creador, también autor del cartel del mayo festivo de este año.