reportaje

Una ruta por el urbanismo vacío de Córdoba

Varios edificios permanecen sin uso tras años de espera

Se distribuyen por toda la ciudad y algunos ya han encontrado solución

Ruta por el urbanismo vacío en Córdoba

Diario CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

La reforma de edificios para su uso público es una tarea complicada que en no pocas ocasiones se pospone durante años, décadas incluso. Ocurre a veces que se desarrollan planes e ideas más o menos buenas para construcciones en desuso, pero tardan en pasar del papel a la realidad. Y eso cuando lo hacen. Córdoba tiene un buen catálogo de edificios que están aún a la espera de que sus propietarios, ya sean públicos o privados, decidan darle una utilidad.

Un ejemplo de ello es el Palacete Barroco del convento de Santa Cruz, una joya arquitectónica desconocida para la mayoría de los cordobeses, principalmente porque no se puede visitar a pesar de que su última reforma se pagó casi enteramente con fondos públicos siendo una propiedad privada. Las monjas clarisas han ido restaurando poco a poco lo que buenamente podían, pero la intervención más reciente y destacada en esta antigua casa de novicias del siglo XVIII se hizo a través del 1,5% cultural del Ministerio de Fomento.

La Pérgola de los jardines del Duque de Rivas, cerrada desde 2019 y aún sin uso.

La Pérgola de los jardines del Duque de Rivas, cerrada desde 2019 y aún sin uso. / FRANCISCO GONZÁLEZ

La inversión alcanzó los 560.000 euros financiados por el Gobierno central (65%), Vimcorsa (25%) y la congregación propietaria del palacete (10%). Las obras terminaron en 2017 y, en teoría, debería albergar un centro de interpretación de los patios conventuales. Así lo acordó el Ayuntamiento en 2013, pero el monumento sigue sin un uso determinado.

El patio de Trueque

Si hablamos de patios cordobeses, conviene recordar el de la calle Trueque 4. La empresa municipal Vimcorsa pagó en 2014 unos 240.000 euros por su compra más otro tanto por una reforma que se abonó con cargo al Plan Turístico de Grandes Ciudades, aparte del mantenimiento durante una década a razón de 72.000 euros anuales según las estimaciones municipales.

La casa, propiedad de Vimcorsa, que en el anterior mandato anunció su intención de vendérsela al Ayuntamiento, debía servir como centro de interpretación de los Patios y a ello se dedicó durante un corto tiempo. En 2019, el equipo de gobierno de PP y Cs decidió cerrarlo al público para ahorrar costes y ahora la intención del alcalde, José María Bellido, es que sirva únicamente como lugar para actos protocolarios. El problema, tal y como explicó el regidor en su día, es la falta de personal municipal para mantenerlo abierto.

Ese mismo hándicap, la escasez de trabajadores en el Ayuntamiento, explica el cierre de otro monumento singular en perfectas condiciones para su visita: los mausoleos romanos de Puerta Gallegos. Datan del siglo I, fueron descubiertos en 1993 y posteriormente restaurados, pero llevan años cerrados a cal y canto con aperturas ocasionales para eventos como el certamen Kalendas.

El Pósito de La Corredera, de mediados del siglo XV.

El Pósito de La Corredera, de mediados del siglo XV. / MANUEL MURILLO

Para abrirlos al público el Consistorio de la capital ha optado por recurrir a una empresa externa tras haber intentado una fórmula de colaboración con la Universidad de Córdoba que no llegó a buen puerto. La primera licitación quedó desierta pero, a finales del año pasado, tras un nuevo pliego de condiciones, el Ayuntamiento adjudicó la gestión de las visitas a una compañía privada por un coste de 24.000 euros anuales. Los turistas podrán volver a conocer los mausoleos, si todo va bien, a lo largo de este mismo año, aunque aún no se conoce fecha concreta. La empresa adjudicataria es la cordobesa Sexto Mario.

Muy cerca de estas tumbas patricias, en los jardines del Duque de Rivas, se encuentra el edificio de la Pérgola. De corte neoclásico, fue construido en 1929 y restaurado a finales del siglo pasado, con un coste aproximado de 800.000 euros, para su aprovechamiento público. Fue sala de exposiciones y establecimiento de hostelería, aunque sólo se mantuvo este último uso hasta que el Ayuntamiento canceló la licencia en 2008. Reabrió de nuevo en 2015 como espacio creativo y cultural denominado Modo. Sin embargo, en 2019 Urbanismo denegó la prórroga de la cesión basándose en el impago del canon por parte de la adjudicataria, que llevó esta decisión al juzgado. Ese mismo año, el anterior equipo de gobierno de PP y Cs anunció que allí se trasladarían los trabajadores del Imtur y que su reforma sería inmediata. A comienzos de 2024, el edificio sigue a la espera de tener uso.

Hay otros edificios que llevan menos tiempo cerrados. Este es el caso de la biblioteca de Amador de los Ríos, ubicada en pleno centro histórico. La apertura del moderno edificio de la biblioteca Grupo Cántico, inaugurada la semana pasada tras 20 años de espera, ha implicado el cierre de la antigua sede en Amador de los Ríos. Para este inmueble cerrado desde diciembre hay planes en marcha, como adaptarlo para solventar los problemas de espacio de la cercana Facultad de Filosofía y Letras. La Junta, propietaria de las instalaciones, no quiere que se retrase años el darle una nueva utilización, a sabiendas de que un edificio vacío se deteriora con rapidez.

Edificios militares

Los edificios militares son harina de otro costal. Muchos de ellos, como cuarteles e instalaciones dentro de la ciudad, perdieron sus funciones a finales del siglo pasado, cuando se llevó a cabo una profunda reforma del Ejército que acabó con las levas forzosas. Las tropas de combate modernas necesitan más tecnología y menos soldados, y eso significa menos instalaciones. En este grupo entran la Zona, la Farmacia Militar, el cuartel de Lepanto o Caballerizas Reales, en los que Defensa ha invertido lo justo para que no se cayeran. Ahora hay planes para todos ellos, pero ninguno es una realidad concreta aún.

Fachada del cine Isabel la Católica.

Fachada del cine Isabel la Católica. / SÁNCHEZ MORENO

La Farmacia Militar, un enorme edificio de 5.600 metros cuadrados localizado a las espaldas de la Biblioteca Central en lo que antaño fue el cuartel de Lepanto, se encuentra en buen estado. Estuvo en uso, a diferencia de otras dependencias militares, hasta 2018 aunque desde entonces está vacía. Desde 2022 existe un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Ministerio de Defensa para arrendar la Farmacia por un canon de 50.000 euros anuales. La intención es levantar allí un centro de mayores y llevar a cabo una ampliación de la biblioteca y un archivo. El alquiler se firmó con opción de compra que, sobre el papel, debería materializarse en este año 2024. El centro de mayores está pendiente de un acuerdo con la Junta de Andalucía por el cual el Consistorio se encarga de su construcción y la administración autonómica de su gestión. De momento, la Farmacia Militar sigue vacía.

Patio de la calle Trueque 8 De propiedad municipal, está cerrado al público.

Patio de la calle Trueque 8 De propiedad municipal, está cerrado al público. / A.J. GONZÁLEZ

En cuanto a la Zona Militar (o cuartel de la Trinidad), su situación es un tanto más compleja, pero ya está más cerca de encontrar una solución a medio plazo. Este edificio militar es aún más grande que la Farmacia, con sus 6.400 metros de superficie, pero lleva en desuso desde el año 2001 y para el mismo se han sucedido distintos planes que hasta ahora no habían cuajado. Sin embargo, la Universidad de Córdoba compró en enero las instalaciones al completo para dar una respuesta a los problemas de espacio de la Facultad de Filosofía y Letras. El precio de venta ha sido de 2,5 millones de euros. A partir de ahora queda su reforma, que la UCO no prevé acometer antes de dos años, ya que quedan por delante numerosos trámites previos a las obras.

Patrimonio

En esta ruta merece la pena pasar por otro grupo de edificios con un uso diferente. Son construcciones de un alto valor histórico sobre las que existen planes para su puesta en valor pero que no terminan de concretarse.

Uno de ellos es el convento de Regina. En 2023, el alcalde, José María Bellido, anunció que su restauración es un proyecto que podría ver la luz en un plazo de dos años y que su licitación será inminente. En 2018, el gobierno local de entonces (PSOE e IU) llegó a encargar las obras de reforma, que la adjudicataria nunca inició. La restauración estaba prevista dentro del Plan Turístico de Grandes Ciudades, del que se perdieron ayudas de medio millón de euros por las obras que no se llegaron a ejecutar. Además, el convento tenía ayudas por casi medio millón de euros del 1,5% cultural que hubo que devolver al Gobierno por la misma razón. La intención es crear en el antiguo cenobio un contenedor cultural para artistas contemporáneos sin necesidad de mantener una colección permanente.

La Zona Militar.

La Zona Militar. / MANUEL MURILLO

El Pósito de La Corredera es un antiguo granero que tiene casi tantos años en sus muros (500) como ideas fallidas para su reforma. Los tres últimos alcaldes han planteado sus propuestas. José Antonio Nieto (PP) quiso vincular el edificio a la restauración con un modelo parecido al del Mercado Victoria; Isabel Ambrosio (PSOE) prefería una dotación cultural; y ahora Bellido propone que sea algo parecido a la Sala Orive, con espacio para almacenamiento de bienes culturales. Ningún modelo ha pasado al plano de la realidad y sólo se han hecho intervenciones de urgencia. El exterior no da idea del verdadero estado de ruina en que se encuentra su interior.

Propiedad privada

La propiedad privada no se libra de la tendencia a mantener edificios cerrados. En Córdoba pueden verse en esa situación los antiguos cines Isabel La Católica o Alkázar. El primero abrió sus puertas en 1968 y cerró para siempre en 2007. En la actualidad pertenece a una empresa malagueña dedicada a la gestión de cines, pero no existen planes para su reapertura ni para su transformación en otra actividad económica.

El Alkázar, por el contrario, sí que tiene un futuro por delante a corto plazo, aunque ya lejos de las estrellas de la gran pantalla. Permanece cerrado desde 2011 y en 2019 lo adquirió la empresa cordobesa Grupo Barea, que lo está adaptando desde el año pasado para dar cabida a locales comerciales y darle así una nueva vida. La pandemia retrasó los planes pero en breve dejará de ser un edificio fantasma.

El cine Almirante, en el Parque Figueroa, lleva casi cuatro décadas cerrado, desde 1987. Es de propiedad privada y desde su clausura han surgido diferentes propuestas, como su conversión en un centro de deporte y bienestar o que el Ayuntamiento se haga con la propiedad para que termine siendo un hotel para mayores. Ese proyecto se planteó durante el mandato de Isabel Ambrosio (2015-2019) y desde entonces no se han producido más avances.

Otros ejemplos de edificios sin uso son el convento de Santa Isabel, cerrado desde 2016 tras su venta por las clarisas y pendiente de reforma por parte de la empresa que lo ha adquirido para su transformación en hotel; o el Palacete de los Burgos, donde han fracasado hasta la fecha los proyectos relacionados con el turismo para su restauración, por lo que no se ha podido convertir en un hotel de cinco estrellas.

Edificios que tienen espacios por utilizar

En algunos casos determinados edificios, como el de Caballerizas Reales, tienen espacios sin utilizar. Los planes para Caballerizas están muy avanzados. En 2002 fueron cedidas al Ayuntamiento y en 2010 Córdoba Ecuestre se hizo cargo de parte del edificio. El problema ha radicado siempre en la propiedad de Caballerizas, que el Ayuntamiento ha intentado durante años obtener. Al final se ha optado por la expropiación, mediante la cual ha abonado algo más de 5 millones a Defensa. Ya son de propiedad municipal y el plan es ubicar allí el Centro Internacional del Caballo y dar uso cultural a la planta alta de la cuadra principal.