El 20-N, 48 años después

Antonio Barragán: «La democracia no hace sino demostrar su enorme fortaleza»

"Para mí, incluso en las circunstancias actuales, la democracia española no hace sino, día a día, demostrar su enorme fortaleza y su profundo calado en la sociedad", indica

Antonio Barragán.

Antonio Barragán. / Sánchez Moreno / Óscar Barrionuevo

Irina Marzo

Irina Marzo

En la semana de la investidura de Pedro Sánchez en virtud de un pacto con el independentismo catalán no han sido pocas las voces que han reivindicado el espíritu del 78. CÓRDOBA ha preguntado a cuatro cordobeses de referencia y que estuvieron de algún modo implicados en el proceso constituyente: Manuel Cuenca Toribio, Antonio Barragán, José Javier Rodríguez Alcaide y Manuel Gracia.

Estas son las preguntas realizadas a los cuatro expertos:

  1. ¿Está resurgiendo el franquismo?
  2. ¿Las voces que se oyen son las de siempre o hay partidos que las potencian?
  3. ¿Qué debe seguir vigente del espíritu del 78?
  4. ¿Cuál es el estado de salud de la democracia española? 
  5. ¿Qué futuro le augura?

Y, a continuación, la respuesta de Antonio Barragán:

El franquismo siempre estuvo ahí. Existió lo que se llama franquismo sociológico, a veces aletargado, a veces más activo, siempre latente en la sociedad española y durante gran parte de nuestro actual sistema democrático el partido de la derecha tuvo la capacidad política o de integrarlo o de minimizarlo. La dictadura franquista dejó una profunda huella difícil de borrar y, por otra parte, fue capaz de concitar importantes apoyos sociales. Ahora la creciente polarización de la sociedad ha propiciado -como también ocurre en Europa-, ha hecho reverdecer una ultraderecha que reivindica como referente la dictadura franquista sin ningún tipo de problemas. 

La presencia de Vox es un fenómeno nuevo en la política española, al menos a nivel parlamentario; recordemos las dificultades de Fuerza Nueva en los inicios de la Transición para encontrar su espacio político. Vox ha conseguido conectar con un cierto desencanto entre determinados sectores populares que piensan que no han encontrado solución a sus problemas hasta ahora y, desde luego, también han conectado con los ámbitos más radicales del nacionalismo españolista. 

El espíritu del 78 debe seguir vigente, sobre todo, la idea del consenso, de logro de los acuerdos y el alejamiento en la medida de lo posible de la polarización, aunque ello sea complicado vista la situación de estos días. Y también, muy importante, debe seguir vigente y potenciar el devolver a la política, al debate parlamentario, lo que pertenece al mundo de la política y alejarse, lo más que se pueda, de algaradas callejeras y de concentraciones con ejercicio de violencia y de odio. Las manifestaciones están bien, siempre que sean reguladas y autorizadas, pero es en el Parlamento donde reside la voluntad popular, en donde se deben decidir los asuntos que conciernen a la vida política de la sociedad española. 

Como toda democracia, la española también es mejorable. Y seguramente de ello deberán ser conscientes nuestros dirigentes políticos. Pero dicho esto hay que reconocer que vivimos en una democracia perfectamente homologable a cualquiera de las democracias más avanzadas del mundo y que nuestro sistema político funciona sin problemas pese a determinadas críticas que provienen, lo que en mi opinión no es casual, precisamente, de los sectores políticos nostálgicos del franquismo. 

Costó mucho la consecución de nuestro actual sistema democrático y el abandono definitivo de la dictadura y, por consiguiente, es tarea de todo el conjunto de la sociedad defenderla de aquellos que la observan y la señalan como «una democracia enferma», falta de energía e impulsos democráticos e, incluso, a veces, tildada con apelativos mucho más graves, como recientemente han hecho algunos dirigentes políticos. 

Para mí, incluso en las circunstancias actuales, la democracia española no hace sino, día a día, demostrar su enorme fortaleza y su profundo calado en la sociedad. Por tanto, yo le auguro un futuro muy saludable, a pesar de los nubarrones pasajeros que algunos alientan estos días.