ENTREVISTA | Pedro Pablo Pérez Profesor del área de Fundamentos del Análisis Económico de Loyola Andalucía

«La pandemia ha provocado que parte de los activos queden fuera»

El profesor de la Universidad Loyola Andalucía Pedro Pablo Pérez, en su despacho.

El profesor de la Universidad Loyola Andalucía Pedro Pablo Pérez, en su despacho. / CÓRDOBA

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba tiene 276.300 inactivos y 290.800 ocupados (de acuerdo con la última Encuesta de Población Activa), lo que hace que la proporción entre unos y otros sea prácticamente de uno a uno. ¿Es suficiente?

Diría que no es lo ideal, si bien es una situación que es mejor en este segundo trimestre del año en curso que la vivida en los peores momentos de la pandemia el año pasado e incluso en el 2019. No obstante, sería necesario conocer la distribución de los inactivos, ya que el mayor porcentaje corresponde a los pensionistas con un 47%, que supone un gasto público que es sufragado por las cotizaciones y la renta que se genera de ocupados en mayor medida.

El 55% de la población mayor de 16 años es inactiva o está parada en Córdoba. ¿Esto es sostenible?

Es obvio que no es una buena situación. La población cordobesa se está envejeciendo y nuestra población joven se está reduciendo considerablemente. Tenemos mayores de 60 años que representan el 25% de la población y en cambio los menores de hasta 16 años representan el 16%. A esto hay que unirle que nuestros jóvenes talentos, en un porcentaje demasiado elevado, salen a otra ciudad (generalmente, fuera de Andalucía) para desarrollar sus capacidades y crear empleo.

¿Qué diferencia hay entre inactivos y parados a efectos del mantenimiento del sistema de la Seguridad Social?

Los inactivos son aquellos que no buscan o no pueden tener un empleo y su composición es variada. Así, tenemos que el 47%, como dije antes, son jubilados; el 24% realizan labores en el hogar propio y el 19% son estudiantes. Todas estas personas son dependientes económicamente o bien del Estado, de un empleo por cuenta propia o ajena. Por otro lado, el número de parados, por encima del 22%, es muy elevado en comparación con otras regiones españolas y, sobre todo, con la media europea. Este dato sí es preocupante y lo peor es que nos estamos acostumbrando a convivir con él y es clave resolver esta situación y mejorarla.

¿Cuáles serían las claves para modificar la proporción entre inactivos y ocupados en el mercado laboral cordobés?

Estos cambios no se producirán a corto plazo. Es necesario modificar nuestro sistema productivo, en el que el peso de la industria es escaso, y proporcionar la formación que el nuevo sistema productivo requiera.

En el 2007, que algunos apuntan como primer año de crisis económica o último de bonanza, el 53% de la población mayor de 16 años estaba inactiva o en paro, por lo que pese a que había una mejor situación económica este porcentaje era solo dos puntos más bajo que el actual. ¿Cómo se explica este resultado?

Realmente, entramos en recesión en el tercer trimestre del 2008, cuando el desempleo comenzó a repuntar. En estos años se han producido dos hechos significativos en la población: en primer lugar, los activos en la población más joven se han reducido y se han incrementado en la de mayor edad y, en segundo lugar, se ha producido un aumento del paro en todos los niveles, estando este año diez puntos por encima del primer trimestre del 2008. Todos estos movimientos indican que la población activa en nuestra provincia ha permanecido de una forma más o menos constante en valores absolutos, pero no así su estructura de edad. Se ha producido claramente un envejecimiento de los activos y muchos de nuestros posibles sustitutos salieron fuera y siguen saliendo, lamentablemente.

¿Se puede pensar que en las épocas de bonanza la población se relaja y hay más inactividad?

No creo que sea así y, además, depende de nuestra propia estructura productiva, que no ha variado sustancialmente en todos estos años. La media de inactivos desde el 2002 hasta el segundo trimestre de este año está en casi 290.000 personas, de las que un 73% son jubilados y quienes se dedican a las labores del hogar, el resto son estudiantes e incapacitados. Esto puede decirse que es una constante en estos últimos veinte años. La gran diferencia en estos años es la tasa de paro, que ha provocado que una parte pequeña de la población pase a ser activa o inactiva. En cualquier caso, podemos decir que, en líneas generales, esta distribución de la población entre activos e inactivos, con ligeras oscilaciones, se ha mantenido en todos estos años con la gran excepción del segundo trimestre del año pasado que, debido a la pandemia, la diferencia entre activos e inactivos fue la más reducida del periodo, con menos de 50.000 personas, siendo la media de esta diferencia en los últimos trece años de 96.000 personas.

En el segundo trimestre del 2021, Córdoba tenía 27.700 hogares con todos sus activos parados. La situación económica mejora, pero parece que este dato continúa siendo alarmante.

Evidentemente, el dato no es bueno y debería mejorar en los próximos meses si la situación de la pandemia lo permite, pero también es preciso tener en cuenta que parte de los empleos perdidos no se volverán a recuperar por los cambios que la propia pandemia ha introducido en el mercado laboral.

¿A qué se refiere?

La pandemia no ha sido una crisis económica, pero ha modificado la forma de llevar a cabo nuestras actividades económicas. En concreto, ha acelerado la utilización de las tecnologías en todos los sectores, lo que ha provocado que parte de los activos queden fuera del mercado por carecer de las suficientes capacidades para mantenerse en su puesto de trabajo. Para poder acceder o mantenerse en el mercado laboral, será necesario tener las capacidades que las nuevas tecnologías requieren y esto se consigue con formación, fundamentalmente.

¿La crisis sanitaria ha dado lugar a empleo que se mantendrá en el futuro?

Nuestra capacidad sanitaria es menor que la media europea incluidas las incorporaciones efectuadas por la pandemia, necesitamos más personas en el sector sanitario. No podemos olvidar que este servicio se presta desde el sector público y el privado. En mi opinión, ambos son necesarios y la sociedad demanda y demandará más servicios sanitarios en el futuro, por lo que sería un error reducir personal en este sector cuando se consiga doblegar completamente esta pandemia.