DONACIÓN DE SANGRE

Solidaridad transmitida de un padre a una hija

Claudia Quirós ha donado sangre por segunda vez y quiere seguir haciéndolo. «Conforta mucho ayudar a pacientes», resalta esta joven

Donantes de sangre. Claudia Quirós, de 20 años, y su padre José Luis, de 49 años.

Donantes de sangre. Claudia Quirós, de 20 años, y su padre José Luis, de 49 años. / CÓRDOBA

M.J. Raya

M.J. Raya

Claudia Quirós, una joven de Moriles de 20 años, tuvo que acompañar el otro día a su madre al hospital Reina Sofía, y pensó que era una buena ocasión para ir a la sede del Centro de Transfusión y donar sangre. Claudia vio un cartel en el hospital avisando de que había déficit de varios grupos sanguíneos, entre ellos el suyo, que es el 0+. Así que, no se lo pensó y fue a donar. Era la segunda donación de sangre de esta joven que, desde que cumplió 18 años, ya tenía en mente hacerse donante como su padre o como le hubiera gustado ser a su madre, aunque su progenitora de momento no puede. Claudia incluso se plantea hacerse pronto donación de médula ósea, ya que son precisamente lo jóvenes de 18 a 40 años, con los que se obtienen mejores resultados clínicos en los trasplantados.

Esta morilense insta, sobre todo a los jóvenes que, como ella, se encuentren sanos y tengan entre 18 y 65 años, que acudan a donar sangre, para poder ayudar a personas que lo necesitan. «Conforta mucho donar sangre para ayudar a pacientes que lo necesiten. Donar sangre no supone ninguna complicación ni riesgo», añade esta chica.

Entre enero y junio el Centro de Transfusión de Córdoba ha registrado 15.438 donaciones de sangre efectivas, una cifra ligeramente superior, del 1,5%, (253 unidades más) respecto a la del mismo periodo de 2020, en el que hubo 15.185 y se notó el efecto del confinamiento.

Por su parte, en los seis primeros meses de este año, el Centro de Transfusión ha contabilizado 1.603 donantes nuevos, un 36% más que de enero a junio de 2020, y también se han conseguido un 37% más de donaciones de plasma.

Más de un 75% de las donaciones de sangre se destinan al tratamiento de enfermedades que se diagnostican a diario. Un 30% de las reservas se indican para tratar cánceres o enfermedades; un 20%, al abordaje de anemias; casi otro 20%, a intervenciones quirúrgicas, quemaduras o trasplantes; más de un 10% a la asistencia de enfermedades cardiacas, gástricas o renales; sobre el 12% a la atención de accidentes o traumas; un 10% a pacientes de ortopedia, fracturas y reemplazos articulares y el 4% restante, a partos o cesáreas.