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El Cazador Jr. brilla en casa: el púgil cordobés se cobra su séptima pieza

José Luis Navarro Jr. eleva su racha de imbatibilidad superando al francés Mathieu Gomes en dos asaltos, firmando un debut soñado en su territorio | El joven púgil lució la camiseta del Córdoba CF durante su presentación y al finalizar el combate

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El Cazador Jr. brilla en casa: el púgil cordobés se cobra su séptima pieza ÓSCAR BARRIONUEVO

Un estreno soñado. En su tierra, en el gimnasio de su padre, sumando su séptima victoria en el circuito de boxeo profesional, también séptima por KO, y ataviado con los colores blanquiverdes ante un respetable entregado. El debut de José Luis Navarro Jr., más conocido en el ruedo por El Cazador, tuvo de todo, en una velada casi idílica para el joven púgil cordobés, que se apuntó otra muesca más a su casillero de imbatibilidad tras atropellar al francés Mathieu Gomes en dos asaltos, suficientes para sacarle los colores a su adversario con una pegada estratosférica. Fue una cita con una importante carga emocional, sangre y sudor, con el debut en casa de un atleta llamado a romper la baraja en los próximos tiempos, aunque pisando realmente fuerte desde que se subió a un ring.

La cartelera del evento, con El Cazador en cabeza, ya presentó una estampa de lo más colorida desde primera hora de la tarde, con un tupido elenco de combates antes del cuadro estelar entre el cordobés y el de Saint-Etienne, a quienes precedieron los triunfos en categoría amateur de Lucía Luque sobre Nuria Gallego, Antonio Varo sobre Álvaro Villegas, Roberto Parra ante Stiven Castaño, Hamza Abdoui frente a Jesús Pérez y Álvaro Tejero sobre Fran Santalia. No es de extrañar que El Cazador Boxing Club, gimnasio regentado por propio José Luis Navarro Sr., primer dueño del apodo El Cazador y figura icónica del boxeo cordobés y nacional, coronándose como campeón de España (93) welter, del Mundo Hispano en peso medio ligero (94) y de Europa welter, ardiera desde prácticamente el primer minuto, con un lleno absoluto para presenciar el brillante debut de Navarro, hijo. 

El Córdoba CF reluce en su entrada

Menuda entrada. Si los guiños a la tierra se habían convertido en una constante para El Cazador Jr., su entrada -a lo grande- al ruedo una vez llegado el momento de la verdad en el recinto del Polígono de Chinales, no fue para menos, ataviado con los colores blanquiverdes como estandarte ante un público entregado aclamándolo. Por detrás, casi como de trasfondo, resonaba el Hell Bell de AC/DC, mientras el blanco y verde de la indumentaria califa brillaba sobremanera bajo la intensa luz de los focos. Cordobesista de cuna, con lazos familiares y una estrecha relación con el equipo -su tío es Rafael Navarro, ex jugador y técnico del equipo-, el púgil no dejó pasar un segundo sin homenajear una de sus grandes pasiones, que tomó partida en una noche mágica para su incipiente carrera. 

A su lado, inseparable, también partía Ricardo Sánchez Atocha, voz autorizada en el panorama del boxeo español y entrenador del cordobés, portando de igual forma la camiseta del Córdoba CF entre su vestimenta, dejando escapar sonrisas entre indicación e indicación a su pupilo antes de subirse al cuadrilátero. Una estampa para el recuerdo.

Allí lo esperaba Mathieu Gomes. El galo comparecía en el otro lado de la balanza con un semblante serio, más que intimidante desde primera hora y clavando una mirada afilada como bienvenida al ring para el cordobés. Su expediente hasta el combate, balanceado, con dos derrotas y cinco victorias en su casillero, servían de precedente para un veterano experto como el francés, con 36 años, 14 más que José Luis Navarro y toda una amalgama de experiencias a sus espaldas, aunque sirvieron de poco. 

José Luis Navarro Jr., a su entrada al combate, con la camiseta del Córdoba CF. ÓSCAR BARRIONUEVO

Empuje y disciplina

Nada más que con el resonar de la campana, El Cazador hizo honor a su apodo y salió lanzado a por su presa. Aseado en las defensas, encajando con entereza los contados golpes que llegó a sufrir y con un ágil juego de pies para volver loco a su homólogo, al que le faltaba cancha para escapar del tremendo empuje del andaluz. Jabs, uppercuts y todo un amplio registro de ganchos lanzó el joven púgil durante los primeros compases del primer asalto, en los que dejó patente un ritmo y desparpajo apabullantes. Todo quedó en nada, sin embargo, cuando conectó su primer golpe serio, seco y directo en el rostro de su rival, momento en el que el pabellón se vino abajo entre arengas y expectación.

La ronda inaugural del combate acabó con Navarro acosando a Gomes, frente al que desató un auténtico frenesí de golpes sobre su defensa, con varios llegando a colarse por debajo de la guardia improvisada por el francés. La propia envergadura de José Luis también fue una faceta exprimida a la perfección por el joven atleta, que aprovechó para lanzar golpes lejanos sin posibilidad de réplica atacante. En esas, algún que otro derechazo más conectó directamente con la cabeza del oponente, dejando la lucha prácticamente sentenciada -o lo hubiera sido, de ser por puntos- incluso antes de terminar los primeros tres minutos oficiales del combate. La campana salvó el KO. 

Tras las charlas técnicas, el segundo round comenzó de igual forma, aunque Mathieu buscando más el contacto y acortando distancias. Craso error. Si El Cazador se manejaba a la perfección desde los golpes largos, en el cuerpo a cuerpo era todavía más devastador, llegando a propinar combos de golpes potentísimos en el costado, abdomen y rostro de su adversario sin poner en peligro un ápice su defensa. Pasión golpe a golpe, derecha a izquierda y el de Saint-Etienne ya deambulaba titubeante sobre el ring, aunque sin llegar a terminar de desplomarse, o al menos todavía.  

José Luis Navarro Jr. conecta un jab ante Mathieu Gomes. ÓSCAR BARRIONUEVO

La puntilla para firmar la séptima

El segundo tramo del precisamente segundo asalto discurrió bajo las mismas premisas, aunque con el galo visiblemente cansado, atropellado por Navarro, y debatiendo su caída entre lance y lance del combate. Las fuerzas flaqueaban en Gomes y las del cordobés parecían renovarse a cada golpe, cada vez más fuerte, cada vez más rápido, cada vez más certero. Mathieu pronto movió ficha y llevó la pugna a las cuerdas, tratando de juntar cabezas con El Cazador entre defensas y ataques para mitigar su empuje y rebajar el ritmo de la pelea, que era considerable. Desde la cuerda la situación siguió el mismo guion, con el francés rendido y José Luis danzando, esquivando con soltura y conectando, una y otra vez. 

Apenas cuatro minutos y medio de combate habían discurrido, pero la contienda ya estaba más que adjudicada. El Cazador Boxing Club sabía lo que venía y pedía, incesante, la puntilla para cerrar la noche. Navarro, una vez más, complaciente, escuchó al público que abarrotaba su hogar, lanzando un último gancho de arriba a abajo con el que dejó al francés sentado en la lona, para delirio de un público expectante. KO técnico. Con el resonar de la última campana, la del final del combate, justo después, todo el gimnasio estalló en un jolgorio a altos decibelios, mientras que el cordobés regalaba halagos y miradas de concordia a los allí presentes. Sabía que había sido un estreno inigualable. Sin duda fue una noche más que redonda para sumar la séptima victoria consecutiva, la séptima por KO técnico, con otro paso más para un José Luis Navarro Jr. que ha llegado al circuito profesional con ambición de, incluso más allá de ganar, cosechar títulos. Lo primero que hizo al terminar la pelea, a título de curiosidad, fue volver a enfundarse la camiseta del Córdoba CF, con una sonrisa de oreja a oreja. 

José Luis Navarro Jr., saludando al público durante el veredicto de los jueces. ÓSCAR BARRIONUEVO

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