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Diario Córdoba

Jose Manuel CuencaToribio

Historia en el tiempo

José Manuel Cuenca Toribio

El nacional catolicismo (2)

Precedentes rusos de la fusión del sentimiento religioso e identidad nacional

Como reflejo en amplia medida de ser el Estado más dilatado del planeta desde su configuración como nación en los albores de la Edad Moderna, Rusia ha sido el escenario de los conflictos bélicos más cruciales y aterradores en los enfrentamientos guerreros del mundo occidental. Batallas como Poltava a comienzos del siglo XVIII, la guerra de Crimea a comedios del Ochocientos o el largo y excruciante choque de Stalingrado (setiembre,1942-marzo 1943) así lo corroboran de modo incontestable.

Pero quizás más famoso que todo estos memorables hechos de armas que tuvieron como teatro las inmensas estepas y planicies inacabables del antiguo país de los tártaros sea el que aconteció en los inicios de setiembre de 1812 en los aledaños de la pequeña población de Borodino, cerca de Moscú, batalla recreada genialmente por Tolstoi en la que quizás sea una de las tres novelas más leídas y, sobre todo, comentadas de los tiempos contemporáneos: ‘Guerra y Paz’. Como se recordará, más de medio millón fueron lo efectivos enfrentados en dicha jornada en un duelo militar no conocido hasta entonces en los anales bélicos desde el surgimiento de la Humanidad. Curiosamente, el mayor contingente lo aportó la ‘Grande Armée’, conformada por un conglomerado de unidades procedentes de casi todos los pueblos del Viejo Continente, entre ellos, el español, según es bien sabido.

Al abrirse el mencionado día, el viejo general en jefe del ejército de Alejandro I (1800-25 ), el mariscal Kutusov, mandó procesionar delante de diversos regimientos prestos a librar la inminente batalla algunas imágenes sagradas de vírgenes y santos de gran devoción en las proximidades de la gran metrópoli rusa, con el fin de exaltar el sentimiento religioso de sus tropas ante el decisivo invite planteado por el mayor genio militar de la historia, en vísperas ya de que sus águilas dominasen por entero Europa (...menos Cádiz...).

Sentimiento religioso e identidad nacional se fundían así en la «Gran guerra Patria», en la versión de la cristiandad ortodoxa de lo que, tiempo muy adelante, habría de denominarse en nuestro país como nacional-catolicismo, con muy antiguos y sólidos precedentes en el inmensos solar de los zares, que edificaron los cimientos de una de las superpotencias de la contemporaneidad sobre tal unión o alianza. En el otoño de 2022, estremecido en los países de la Unión Europea por toda suerte de temores y angustias ante un inmediato porvenir pintado de ordinario con colores dantescos, meditar acerca de la naturaleza del controvertido fenómeno no será en manera alguna, ocioso. Putin se encargará, sin duda, de recordárnoslo.

*Catedrático

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