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Diario Córdoba

Carmen Lumbierres

EL TRIÁNGULO

Carmen Lumbierres

No es negacionismo, es extrañeza

Ni siquiera el asfixiante verano que sufrimos hace reconocer a algunos que estamos ante un paso más de los efectos del cambio climático

Hemos buscado explicaciones a comportamientos recurrentes en los últimos años como estar más preocupado por tener los bares abiertos que por la pauta vacunal completa, o llegar con tu coche hasta el centro de la ciudad más que por el imparable agujero de ozono. Ni siquiera el asfixiante verano que sufrimos hace reconocer a algunos que no estamos ante un hecho extraordinario sino ante un paso más de los efectos del cambio climático que avanza exponencialmente. Más allá de las descalificaciones a los que no perciben los hechos científicos en toda su severidad, de la angustia que a muchos les paraliza y a otros les hace desviar la mirada, se abren camino investigaciones psicológicas en la última década que explican como una desconexión con nuestro yo futuro estaría en la base de muchos elementos irracionales del comportamiento humano.

Algunas personas tienen una percepción nítida de su yo futuro, al que sienten muy cercano a su identidad actual. A estas personas les resulta más fácil proyectar su bienestar a unos años vista, y están dispuestos a esforzarse ahora para no perder un paisaje reconocible en su madurez y en la de sus hijos. Muchas otras imaginan su yo futuro como una persona separada que tiene poca conexión con su identidad actual y, como resultado, están mucho menos preocupadas por las consecuencias a largo plazo de sus acciones.

En 2020, Hershfield, investigador de UCLA, confirmó que la incapacidad de una persona para identificarse con su yo futuro puede tener consecuencias a largo plazo para su bienestar personal incluidos la gestión de sus ahorros o de su salud. Imagínense, entonces, las dificultades para una visión colectiva que nos englobe al resto. El estudio que siguió a más de 4.000 participantes durante una década encontró que la continuidad futura de alguien al comienzo del estudio podría predecir su satisfacción con la vida 10 años después. Tendrán una mayor capacidad para reconocer las consecuencias de sus decisiones actuales y eso les ayudaría a poner freno a comportamientos irresponsables.

A raíz de estos resultados, los neurocientíficos han comenzado a observar más de cerca el proceso cerebral detrás de estos fenómenos, y la razón por la que a tantas personas les resulta difícil identificarse con su yo futuro. A medida que avanzas, la forma en que te representas a ti mismo no es tan diferente de la forma en que representas a un extraño, incluso a un decisor político. Ese desapego con tu propia existencia, esa incapacidad para verte a ti mismo en un mañana lejano arrojaría luz desde la psicología a un fenómeno tan complejo.

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