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Diario Córdoba

Ana Castro

EL CUERPO EN GUERRA

Ana Castro

Todo a la vez en todas partes

Hacía mucho que no salía del cine albergando semejante explosión mental, consciente de que lo que acababa de ver superaba toda comprensión posible. Sí, ‘Todo a la vez en todas partes’ (Dan Kwan y Daniel Scheinert, aka ‘los Daniels’, 2022) me había volado la cabeza de manera que no podía explicar. Todo demasiado, todo a la vez, todo muy loco, pero con mucho sentido y un mensaje demasiado certero que se pierde un poco entre tanta parafernalia. Al contrario de lo que pueda parecer a simple vista, no estamos ante una película japonesa o coreana, sino ante una producción estadounidense con una fotografía brutal y un montaje y una producción elaboradísimos.

Tanto es así que, cuando una sale del cine (algo mareada, he de reconocerlo), no sabe si quiere volver a verla o necesita un retiro espiritual para procesar todo lo que ha visto en los 140 minutos que dura la película. Mis amigos y yo no sabíamos bien qué decir pero teníamos claro que habíamos visto una genialidad destinada a convertirse en película de culto.

Mezcla todo lo que cabe en la imaginación (y lo que va más allá), de manera que el tan sonado multiverso de las películas de Marvel parece un juguete del todo a cien comparado con la eclosión de todos los multiversos en la vida real de una familia que se va a pique en lo económico y en lo emocional. Imagina que te dicen un día cualquiera que eres la peor versión de ti misma de todas las que existen porque no se te da nada bien y llevas una vida de mierda y, ahora, sobrevive a ello y enfréntate a todo lo que podías haber sido si hubieras tomado otras decisiones y, a la vez, salva el mundo y sálvate. ¿A que no suena muy alejado de la realidad para las que ansiamos otra vida?

Delirante, absurda, divertidísima, con toque escatológicos sorprendentes y tremendamente valientes..., mezcla comedia, acción, ciencia ficción y artes marciales. Resulta difícil de asimilar semejante combinación pero muy fácil de ver. De hecho, una vez que empieza no puedes quitar la vista de encima. ¿El mensaje? Demasiado relevante para casar con semejantes elementos: cuando una ha visto la verdad, de lo que va la vida, todo pierde un poco el sentido. Necesitamos entonces un flotador que nos mantenga en la superficie o decidir dejarnos llevar precipicio abajo. Quién podría imaginar que una reflexión tan profunda como esa no necesita ningún drama catastrófico para sobrepasar la pantalla. No dudéis en verla como sea, que muy pronto la tendréis disponible a golpe de click en muchas plataformas, y estoy convencida de que sembrará un antes y un después en toda vuestra filmografía.

* Escritora y periodista

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