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Diario Córdoba

Ricardo Crespo

TRIBUNA ABIERTA

Ricardo Crespo

Algo oscuro en el mercado

No puede haber democracia verdadera sin un ciudadano informado y una veraz memoria histórica

Se notaba una agitación e inquietud en el mercado de abastos, normalmente rutinario y tranquilo.

-¿Qué pasa, Jacinta, los precios por las nubes, escasez de productos? - le pregunté a mi amiga la verdulera nada más llegar, palpándome las monedas en el bolsillo y temiéndome lo peor.

-La esperanza que baja del cielo, señor Crespo - dijo con una sonrisa irónica. Acérquese y verá la mercancía de ese tenderete. Venden contratos de trabajo a precio de los empresarios, servicios sanitarios que curan sin necesidad de médicos ni sanitarios, bajada de impuestos al gusto, antídotos contra la corrupción y el enchufismo según de dónde vengan, justicia justa con excepciones de acuerdo a caché, libertad para reprimir y consumir según renta, desmemoria histórica, una pócima de moralina que te lleva en volandas a misa y una porrá de festejos que van desde los taurinos al canto gregoriano en una paz de mil años libre de conflictos entre nacionalidades, clases sociales, sindicatos y demás farfollas. Es lo que pregonan, que los oigo desde aquí. Pero ayer una mujer experta los olió y se quejó de que eran mercancía podrida.

-¿Y quiénes venden esos productos tan genéricos?

-Pues no dicen su verdadero nombre ideológico, como si les avergonzara. También callan los beneficios que esperan obtener y los intereses que les apoyan. Mire usted, yo he leído a Miguel González, que estudia el negocio del patriotismo español, porque de eso reparten carnets, y se lo recomiendo. ¿Sabía que su líder, siendo concejal de ayuntamiento, no se sentía interesado por el plan de urbanismo, ni el horario escolar, ni el alumbrado de las calles? La política era, para él, otra cosa.

¿Y qué cosita es?

-El patriotismo.

-¿Y eso cómo se come, mujer?

-Pues yo le pondría unas verduritas. Pero su problema, como dice el historiador Álvarez Junco, es qué hacer con un pasado sucio. Ellos se quejan que la historia no les ha tratado bien, ¿sabe?, así es que la han reescrito. Lo que era condenado en aras de la democracia y los derechos humanos, lo sacan de debajo de la alfombra y lo exhiben sin complejos; y lo que es símbolo de identidad histórica, como la bandera de Andalucía, alguno de sus ideólogos la llaman una alcofifa.

-¡Pues sí que son antiguos esa gente! Hoy todo el mundo usa la fregona -intervino una cliente con ese sarcasmo propio de la tierra.

-Dices bien, Pepa - rió Jacinta, y dirigiéndose a mí me preguntó si creía que llegarían a gobernar.

-A saber, hija. Me los voy a estudiar bien, antes de comprarles nada. Pueden ser imitaciones de bazar chino. Hoy recorre el mundo un espectro que se parece al fascismo, pero que toma otros nombres y confunde. Baltasar Garzón acaba de publicar un libro descubriendo los disfraces tras los que se oculta. También señalan características Umberto Eco, Eric Fromm o Antón Mellón... Hay cientos de estudios sobre este mal.

-Los libros cuestan, el pan se endurece, y hay muchos jóvenes que no vivieron ese pasado y viejos que han olvidado...

-No me lo digas a mí, Jacinta. Pero no puede haber democracia verdadera sin un ciudadano informado y una viva y veraz memoria histórica. H

* Comentarista político

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