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Diario Córdoba

Juan M. Niza

ENTRE LÍNEAS

Juan M. Niza

La rebelión del Camino Mozárabe

Diario CÓRDOBA ya apostó por el Camino Mozárabe en 1993 con una serie de reportajes de viajes, un género periodístico casi olvidado en Europa que aún mantiene este periódico y que invita a conocer, a descubrir, a contrastar ideas y creencias y, en fin, a la reflexión. Esa voluntad de CÓRDOBA se mantiene hoy en día y, mañana, da un paso más con el reparto gratuito junto al diario de la ‘Guía del Camino Mozárabe en Córdoba’, la primera de su género centrada en la provincia.

El caso es que aquella apuesta del periódico al redescubrir el Camino Mozárabe se adelantó al boom de las peregrinaciones en la actualidad. De los 4.918 registrados en 1990 por todos los itinerarios se pasó a los 347.578 que oficialmente llegaron a Compostela en el año 2019, más de 14.000 de ellos por el Camino Mozárabe. Ahora bien, ¿cuáles han sido las causas que impulsaron al principio del milenio este reverdecer del fenómeno de la peregrinación a Santiago? Por supuesto sus valores y atractivos, reconocidos por la UE y la Unesco, de tipo espirituales, históricos, gastronómicos, deportivos, religiosos, de ocio, culturales, antropológicos, naturales, humanos, artísticos...

Pero todos esos factores ya existían de antes, así que quiero pensar, y creo que no me equivoco, en que hay también una causa principal: la coincidencia en el tiempo del desarrollo de una sociedad tecnificada y a la vez globalmente comunicada pero con individuos más solos que nunca, en la que uno acaba sintiéndose una mera extensión de una app.

En frente estaría el Camino y dejar la mente en blanco (aparentemente, ya que ésta está en pleno viaje interior) para fijar un simple objetivo las 24 horas del día: llegar a Santiago. ¿Cuánto hace que no ha podido entre cientos de problemas cotidianos tener un solo blanco así de claro, básico, simple y cristalino? A ello se somete el caminar, el esfuerzo, lo que se come, las horas que se duerme, el momento en el que uno despierta para echar a andar...

Paralelamente, el amanecer y el atardecer, la temperatura y los olores son algo más físico que nunca. El bosque o el prado tiene colores que uno hace tiempo había dejado de apreciar, la pequeña iglesia olvidada junto al Camino es la obra de arte más magnífica y, tras la caminata, esa cerveza se convierte en un premio y en la que mejor sabe en años, el vaso de vino es ambrosía, la conversación es la más sabia del mundo porque tras el único sonido de los pasos se escucha mejor la voz del compañero y unos humildes huevos fritos para sacar fuerza que permitan seguir el Camino es el más delicado manjar probado en la vida. Y todo ello con una conciencia de que a cada paso uno puede elegir para acertar o equivocarse, por mucho que el destino esté fijado en Santiago, comenzando por dar otro paso más en ese momento o detenerse a descansar. ¿Cuándo fue la última vez que tuvo esas sensaciones? ¿Cuánto hace que no se sintió tan vivo y libre? ¿Qué vale ser dueño por unos días de sí mismo y de su propio tiempo y no estar cautivos de algoritmos que te dirigen la vida sin ser consciente de ello? ¿No es algo profundamente revolucionario y rebelde en estos días?

Este jueves se publica la ‘Guía del Camino Mozárabe de Córdoba’, de Diario CÓRDOBA, que será un buen compañero de viaje. Pero no olvide que el Camino... es usted.

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