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Diario Córdoba

Manuel Muñoz Rojo

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Manuel Muñoz Rojo

Casas baratas

En nuestras ciudades y pueblos cordobeses distinguimos, perfectamente, a qué nos referimos con el amplio espectro de casas baratas o ultrabaratas, modelo constructivo que se popularizó por toda la geografía española durante el régimen franquista. No pensemos que han desaparecido, más bien se han reubicado. La reciente restauración de la Casa Túnel de Palma del Río, diseño del arquitecto Rafael de la Hoz, ha puesto sobre la mesa un análisis de los criterios constructivos de viviendas sociales durante el franquismo; por cierto, muy bien estudiadas por el profesor Pablo Rabasco Pozuelo.

Muchos pensarán, que los chozos de palos y taraje eran una vivienda del neolítico. Error craso, pues chozos habitados con esas características los hubo hasta entrada la década de los sesenta del siglo XX; ayer. Al arquitecto Rafael de la Hoz le impresionaba la miseria de aquellas «viviendas», y pensó, que mucho mejor, una casa túnel con su original arco ctesifonte. En apenas veinte metros cuadrados meter a familias numerosas con sus muebles; quiero decir las camas y poco más, y lograr una vivienda para salir de la miseria. Aquellos túneles eran neveras en invierno y cámaras ardientes en verano. Al final era mejor vivir en la calle hasta que te venciera el sueño.

La preocupación del régimen por la vivienda, creo que estaba al mismo nivel que su compromiso con las libertades. Así proliferaron los famosos Huertos Sociales, entre la administración y la iglesia cordobesa, una respuesta rápida para construir viviendas más dignas para tantas familias numerosas y humildes de la década de los cincuenta. Me consta que son muchos los pueblos de la provincia que aún conservan aquellos barrios de calles paralelas, casas alineadas todas con las mismas prestaciones y las mismas carencias.

Asimismo, un viaje por la periferia de algunos pueblos, nos encontraremos edificios comunes donde sus ocupantes podrán contarnos sus particulares reivindicaciones, desde retirar la placa turca por aseos europeos, disponer de una cocina y alcanzar la propiedad después de años y años pagando unas tediosas rentas. A ello, debemos sumar, que los ayuntamientos democráticos debieron afrontar temas olvidados como alcantarillado, agua potable, iluminación pública, jardines, espacios de ocio, servicios... No digas que fue un sueño.

** Historiador y periodista

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