Son tiempos extraños más allá de la pandemia, catastróficas nevadas y terremotos en Granada, que solo nos falta este mes una invasión extraterrestre. Por ejemplo, el país que ha sido prototipo en los últimos tres siglos de la civilización y cultura europea (para lo bueno y para lo malo), el Reino Unido, ya no es Europa. Todo ello en aras de una soberanía a la que, en el fondo, han renunciado los británicos para que Irlanda del Norte, Escocia y Gibraltar puedan ir comercialmente a su bola. Tampoco se comprende que en EEUU por espiar la estrategia electoral del contrario se destituyera a Nixon (ya ven ustedes, cuando en España lo de husmear dentro o fuera del partido es poco más que un divertimento) mientras que a Trump se le pilló amenazando a un gobernador para que diese un pucherazo en las urnas y... en Georgia paz y después gloria. El ya expresidente ha tenido que promover un asalto con cinco muertes a la sede de la mayor institución democrática de EEUU, el Capitolio, para que se le abra un proceso cuya única consecuencia será inhabilitarlo de ningún cargo actual.

Ya digo: una época rara en la que se ha podido escuchar a Iker Jiménez dar argumentos contra bulos y conspiraciones del covid en sus nuevos espacios de televisión, mientras que algunos responsables del mundo siguen subidos a la «nave del misterio» y no parecen dar más que información distorsionada de la pandemia. Días en los que el mejor argumento para convencer a los «listos» que no quieren vacunarse son los otros «listos», los que se cuelan para recibir la inyección. No será tan mala la vacuna cuando dan tantas razones para saltarse la cola.

Y hablando de colarse, también sorprende que mientras la enseñanza reglada y tradicional (la del colegio, el instituto y la universidad) no tiene más que problemas con la pandemia para impartir las clases o hacer los exámenes, paralelamente y con el aumento del tiempo que pasamos en casa se han multiplicado los minicursos, másters cortos y todo tipo de productos formativos online donde con cuatro sesiones mal contadas te dan unos títulos alucinantes. Y no solo por sus rimbombantes nombres (hay cursos de ‘coaching’ que parecen tener más fuste que licenciarse a la vez en Empresariales, Psicología, Economía y Derecho), sino también por los contenidos. Algunos con los que me he topado en internet son Diplomado en Ufología y Ovnilogía, de Educamix Group; Feng Shui Evolutivo de Delena Formación; Defensa contra las artes oscuras y Pociones, de la howargishere.com; Genealogía y elaboración de un árbol genealógico, de futurelearn.com, o Star Trek: Cultura y tecnología inspiradoras (curso I y II), de la SmithsonianX. Como soy muy «friki», ésta última me gusta, es más seria de lo que parece por su profesorado y te mandan el título a casa por 33 dólares.

Por supuesto que no hay nada malo en ninguno de estos «hipercursos» acelerados ni en querer aprovechar el tiempo formándose. ¡Faltaría más! ¡Al contrario! La peor y más inútil de estas enseñanzas es mil veces mejor que estar mano sobre mano en casa clavado frente al televisor. Pero tampoco debe olvidarse que, al contrario de con la vacuna, en la que uno puede saltarse la cola, y pese a que vivimos tiempos extraños... no hay atajos para el conocimiento.