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CRÍTICA

Obras de juventud

 

Judith Jáuregui. -

MANUEL PEDREGOSA
02/12/2017

ORQUESTA DE CÓRDOBA
PIANO: Judith Jáuregui
DIRECTOR: Lorenzo Ramos
PROGRAMA: Obras de F. Chopin y G. Bizet

El tercer concierto de abono de la Orquesta de Córdoba, vinculado al Festival de Piano Rafael Orozco, trajo al escenario del Teatro Góngora a la pianista Judith Jáuregui, que, bajo la dirección de Lorenzo Ramos, interpretó la primera obra del programa: el Concierto nº1 para piano y orquesta, en Mi menor, Op. 11 de Chopin, que se completaba con otra obra de juventud, en este caso de Bizet.

Se inició así el concierto con una obra de fuste en la que Ramos se decantó por una visión más atenta al equilibrio y la mesura que al desbordamiento o al contraste. La interpretación pianística quedaba así enmarcada por la visión del director, aunque contrastó con ella por su mayor articulación y expresión. Fue quizás en el segundo movimiento, Romanza-Larghetto, donde se pudo apreciar mejor la claridad y el equilibrio de la interpretación de Jáuregui, que fue a más a lo largo del concierto y recibió una merecida ovación. La insistencia del público en sus aplausos la llevó de nuevo al piano, y todo lo anterior fue superado en la interpretación de una de las Escenas de Niños de Mompou, delicada, sensible, pausada, excelente.

El carácter juvenil, movido y más homogéneo de la Sinfonía nº1, en Do mayor de Bizet resultó más convincente que la obra anterior en la versión de Ramos: arrancó con liviandad y frescura en el Allegro vivo, resolvió muy bien el ascenso de la fuga del Adagio, se volvió «danzable» en el Scherzo y vertiginosa -aunque a veces algo embarullada- en el Finale: Allegro.