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REPORTAJE

«Que sea feliz»

Varios padres de acogida coinciden en que, aunque la separación duela, «te queda la satisfacción de ofrecerles el cariño de una familia»

 

G.C. / PUENTE GENIL
29/08/2016

«El tiempo que esté conmigo, que al menos sea feliz y tenga cubiertas sus necesidades básicas». Así se expresa Araceli, una chica de 24 años que nos relata su experiencia como hermana de Iván, un menor de 9 años que se encuentra en acogimiento temporal especializado en la provincia de Córdoba. Ella vive con sus padres, Cristóbal y Leonor, además de sus hermanos biológicos --Guillermo, de 20 años, y Clara, de 18--. Tras prácticamente un año transcurrido desde que Iván llegase a la familia, Araceli define en la actualidad a su hermano como «feliz». Aún recuerda perfectamente el día de su llegada a la familia, el 1 de septiembre del 2015: «Era un niño muy vulnerable y jamás había celebrado antes un cumpleaños», afirma, antes de continuar explicando que «ese día era precisamente el cumpleaños de mi padre y lo celebramos todos juntos en el campo, lo que para él supuso una ilusión».

La familia desconoce el tiempo que permanecerá Iván con ellos. «Está claro que nos ha aportado mucho», cuenta la hija mayor, «pero lo importante es que mi hermano ha evolucionado favorablemente en un año y ha crecido en autoestima». «Nuestro objetivo, cumplido, ha sido poder transmitirle lo que significa una familia unida», finaliza su hermana de acogida.

Por otro lado, Maribel y Benito son padres acogedores en la modalidad de acogimiento permanente especializado de una niña de 5 años, Carmen. Una menor que sufre parálisis cerebral y es sordociega. A pesar de sus complicaciones, Maribel relata que «nos transmite muchas satisfacciones». Carmen lleva 4 años en la familia y ahora está aprendiendo a andar. «Nos ha enseñado a ser más pacientes y lo que significa la superación en la vida», cuenta orgullosa Maribel.

Éstos son solo algunos ejemplos de lo que supone el acogimiento familiar, coincidiendo las familias que se implican que «aunque duela dejar luego a los niños, siempre te queda la satisfacción de saber que se llevan el cariño de una familia». Y es que el acogimiento familiar es una medida de protección a la infancia, esto quiere decir que niños y niñas que se encuentran en riesgo social son recibidos de forma temporal o permanente por una familia mientras se resuelve su situación legal, para evitar que crezcan en un centro.