REPORTAJE

Educar desde el conflicto

La Residencia Escolar La Aduana ha obtenido el primer premio andaluz de Promoción de la Cultura de la Paz | Se ha valorado su innovadora estrategia en pro de la inclusión

Trabajos transversales. Distintos estudiantes de La Aduana participan en un taller de manualidades.

Trabajos transversales. Distintos estudiantes de La Aduana participan en un taller de manualidades. / CÓRDOBA

VÍCTOR R.H.

“Educamos desde el conflicto. Peleas, discusiones, desencuentros, etc… son algo normal en la vida y, lo que sucede aquí, intentamos aprovecharlas como una oportunidad para crecer”. Estas palabras de Andrés Ángel González, director de la Residencia Escolar La Aduana de Córdoba, condensan la esencia de cómo trabajan y afrontan la resolución de conflictos en este centro.

Cuentan para ello con equipo de convivencia, formado por estudiantes y educadores, y figuras mediadoras que solucionan los problemas. Y lo hacen con diversos planes e iniciativas -además de con un sistema disciplinario gradual, donde la expulsión es el último recurso- que le han valido un reconocimiento.

Ha obtenido el primer premio de Andalucía para la Promoción de la Cultura de la Paz y la Convivencia Escolar del curso 2021-2022. El objetivo de estos galardones es distinguir públicamente y difundir las mejores prácticas para la resolución pacífica y dialogada de los conflictos inherentes a la convivencia.

“Somos un centro singular. En horario lectivo, nuestro grado de conflictividad es semejante al de un CEIP o un IES, pero a ello hay que sumar los lances que surgen en los espacios que comparte nuestro alumnado residente”, explica González.

Plan innovador

El jurado ha valorado la dificultad de estos centros para resolver problemas de convivencia ya que tienen un alto número de jóvenes con informe social por su situación de deprivación social y económica; porque tienen que compartir muchos espacios comunes, algunos de ellos muy íntimos (duchas, dormitorios, comedor, salones, zona de juegos, biblioteca); porque tienen que compartir habitación, etc.

Y también valoran la innovación y la variedad de estrategias empleadas para conseguir un espacio inclusivo que atiende a la diversidad; y su capacidad para crear una red de agentes de interés comprometidos con la labor compensatoria y de igualación de oportunidades que tiene por misión este tipo de centros. 

Producción artística  8 Un grupo de alumna de la Residencia Escolar posa junto a una serie de cuadros.

Producción artística. Un grupo de alumna de la Residencia Escolar posa junto a una serie de cuadros. / CÓRDOBA

“Uno de nuestros principales baluartes es el trabajo transversal, ya que organizamos actividades aprovechando efemérides (25N, Derechos de la Infancia…), implicamos a todos los estudiantes y, ahí, unos ejercen labores de cuidado y responsabilidad para con otros”, añade el director.

Por otra parte, subrayan el trabajo intergeneracional, con participación externa muy positiva y adultos que aportan su experiencia y su educación en valores. Es el caso de las asociaciones culturales ‘Canas al Viento’, de mayores; y ‘La Tribu Educa’, integrada por docentes jubilados. “En muchos casos, nuestros alumnos están faltos de una referencia familiar sana y así la pueden conseguir, lo que es muy valioso para ellos”.

Otra innovación es la colaboración establecida con la UCO. Es un proyecto de investigación con la Unidad de Psicología para detectar las variables que generan las causas que desencadenan a su vez los conflictos más habituales. “Diagnóstico primero y, después, intervención para ofrecer las mejores soluciones posibles”.

La Aduana es un centro público que actúa en régimen de “familia sustitutoria”, es parte de una red de 36 centros de esta naturaleza en Andalucía y es el más grande de todos, con 243 plazas para estudiantes y 55 trabajadores, cuyo reparto también es peculiar: hay muchos más PAS (41) que educadores (14), por las propias necesidades del día a día. Está abierto 24h de lunes a viernes, los estudiantes están internos y en régimen de pensión completa.

Y tal ‘familia’ la forman estudiantes de muchos pueblos de entre 10 y 21 años (Primaria, ESO y Postobligatoria). Este premio es una motivación más para continuar con su labor. “Es un reto bonito pero no exento de dificultad”, concluye el director.

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