NOVELA

Los demonios familiares

Sara Mesa publica ‘La familia’ en la editorial Anagrama

Sara Mesa.

Sara Mesa. / SONIA FRAGA

Francisco Morales Lomas

Hay tres narradoras andaluzas actuales para las que el ámbito familiar posee un valor emblemático sublime: Isabel Bono, Elvira Navarro y Sara Mesa. Autoras que hemos tenido oportunidad en diversos momentos de analizar sus obras y sus propuestas donde el desarrollo psicológico de los personajes y sus mundos fragmentarios y amalgamados determinan los espacios para conformar vivencias y situaciones llamativas.

Mesa comienza su novela (’La familia’) con un capítulo breve en segunda persona que anima a entrar en el texto y no dejar de mirar: «Solo mira y aprende». Para, a continuación, centrar su atención en personajes como Padre, Madre, Martina (en realidad adoptada), Aquilino (Aqui), Rosa y Damián con el añadido del tío Óscar y otros personajes secundarios que forman parte del entramado. Una familia sin duda extraña y algo esperpéntica sobre cuya relación Mesa crea un mundo, a veces anodino, otras singular y llamativo, en el que el lenguaje realista y los diálogos coloquiales nos hacen entrar progresivamente en sus vidas siempre sugestivas por lo que en ellas pueden encerrarse de sorpresa. Martina de inicio dice que escribe un diario y Padre que nadie tiene prohibido escribir un diario. A partir de aquí vamos entrando en ese mundo de Martina, sorpresivo, porque se nos dice que sus padres adoptivos lo han hecho porque «Martina estaba infectada de algún virus y que por eso la habían adoptado», y esta teme por su intimidad. Su historia da comienzo a la novela y después de desaparecer durante un tiempo lo volverá a hacer en su relación con otro personaje, Bubu, ese hombre mayor que se enamora de ella y se siente, en cierto modo traicionado, al pensar que es lesbiana.

Personajes inauditos, extravagantes, que poco a poco van a ir mostrando sus anomalías y sus mundos personales. En una casa donde no hay televisor, ni tienen coche, se acostaban temprano, jamás se gritaban y donde los niños no salían a jugar con los demás niños... Padre como un abogado que no es, un ser «extraño, desencajado» y que cuando menos lo esperan, desde ese armario encerrados en que lo contemplan, lo ven llorar: «Lloraba sin aguantarse las lágrimas (...). Como si padre llorara por nosotros, por nuestra culpa».

Las historias de Rosa y su relación con Paqui, también «una rara, pero una rara inofensiva», son desarrolladas en los primeros capítulos de la obra mostrando sus propios mundos a través de un proceso dialógico, pero también de un análisis psicológico en el que Mesa se muestra muy segura y nos muestra ese acercamiento de Rosa al precipicio, su conmoción y su extraño entramado entre ambas que ofrece cierto misterio. Un elemento que domina con soltura la autora dejando las historias a medio construir siempre en procesos narrativos fragmentarios. Otra parte de la historia se centra en Damián, abogado, y su relación con Laura «educada al amparo de un catolicismo tibio pero firme», un personaje inaudito, de la que se construye con pequeñas pinceladas su historia y que acabará echando con violencia de su lado a Damián y acabó convertida «en una oveja a punto de ser devorada». De esa unión nació Rosa. En otro momento se manifiesta la relación de Damián y Aquilino y el propio Padre que estaba obsesionado con Gandhi y la integridad del ser en relación con la firmeza del cuerpo. A través de un lenguaje directo y corriente, poco literaturizado, Mesa va construyendo estos mundos con leves trazos, con soltura y con una enorme capacidad sintética tanto como para avanzar en la narración desde los elementos más puramente cotidianos que engarza con habilidad narrativa. Otra de las historia de interés es la de Rosa y Mario, que «tenía cara de buena persona, una curiosa expresión inocente, como de niño grande». Pero también de aquella con Yolanda y las singulares y ocultas historias. El tío Óscar es relevante es esta historia de pequeñas singularidades fragmentarias desde la Organización de Defensa de los Derechos de los Presos y su afición por la provocación y contar chistes guarros: «tenía el poder de hacer divertido lo que no tenía ninguna gracia», y que tanto desentonaba en una familia donde el Padre tiene a Gandhi como guía. La historia de Aquilino también muestra su interés, en su relación con Padre y en el ámbito escolar así como cuando decide cambiar de Aquilino a Aqui porque se mofaban en el cole: «¿Quién es Aquilino? ¡El que me agarra el pepino!». La historia de Clara y su madre o la de la señora, a la que lleva Padre a la casa porque le apetece y al final, van en su busca los cuidadores del centro de donde se ha escapado. Todo un conjunto de personajes que forman un poderoso entramado suculento de situaciones y aires representativos que nos permiten entrar en un mundo ciertamente alucinatorio en el que discurso de la irracionalidad está muy presente con el corolario de sus actos peregrinos.

‘La familia’

Autora: Sara Mesa.

Editorial: Anagrama. Barcelona, 2022.

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