Castro del Río, con una población de más de 7.700 vecinos, superó el martes una tasa de incidencia de 1.000 por 100.000 habitantes y ayer evitó el cierre total al bajar a 939,9, aunque se enfrenta desde hoy a un cierre perimetral. Ahora que los andaluces podemos movernos entre provincias después de tres meses y medio, esta localidad del Guadajoz da un paso atrás.

Algunos vecinos se lamentan de que esta situación va a impedir que sus familiares regresen a Castro. Justo cuando los mayores ya están vacunados, algunas familias confiaban en tener la visita de sus seres queridos, que vieron por última vez en Navidad. Otras esperaban disfrutar de un fin de semana lejos.

El alcalde, Salvador Millán, relata que desde el inicio de la Semana Santa habían aparecido una serie de casos y durante todo el mes de abril continuaron saliendo «a cuentagotas hasta llegar a la cifra de unos 30 casos activos», según los datos de la Junta de Andalucía. Fue a partir del jueves pasado cuando «apareció un brote» dentro de la comunidad musulmana local. Pero además del último brote, han continuado apareciendo casos los últimos días. 

Los datos, por debajo de los mil, les llevan a un cierre perimetral durante siete días. El alcalde tras destacar el comportamiento de sus vecinos, afirma que «no hay que culpabilizar a nadie»., porque este brote ha hecho subir la incidencia igual que ha pasado otras veces. Un cierre que tiene otros daños, reconoce que cualquier restricción de movilidad tiene repercusión económica, «aunque al no producirse el cierre total el daño es menor». 

Millán se muestra optimista dentro de la prudencia, ya que el brote, a pesar del número de afectados, «está controlado». Habla de la buena sintonía entre la comunidad musulmana y las instituciones, «colaboran en todo para atajar cuanto antes este problema». Esto ha permitido que durante esta semana se haya estado en contacto y se van a realizar las pruebas que corresponda. Destaca la colaboración del jefe de Policía Local mediando con ellos para que el centro de salud realice el rastreo y conocer el alcance real de este brote. A esto hay que sumar que en el cribado masivo que se ha llevado a cabo solo ha salido un caso, por lo que confía en que el nivel de incidencia descienda en los próximos días.

Como dice uno de sus jóvenes vecinos, se sienten «un poco estúpidos» porque lo han hecho bien durante meses y «ahora que podemos recuperar un poco de libertad, nos toca esperar». Otro puente a vivir sin salir del pueblo.