SANIDAD

Los barrios pobres presentan peor salud dental y el doble de peticiones de aborto

La resistencia al uso de anticonceptivos deriva en embarazos no deseados

La alimentación no equilibrada duplica los casos de obesidad infantil

Consulta de Planificación Familiar del centro de salud del Guadalquivir.

Consulta de Planificación Familiar del centro de salud del Guadalquivir. / Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

La salud sexual, el control de la natalidad y la salud bucodental, derivada de la mala alimentación, son algunas de las asignaturas pendientes con efectos más nocivos de los barrios desfavorecidos de Córdoba. Definir cuáles son las necesidades de salud y plantear estrategias para abordarlas es la misión diaria desde hace más de una década de Eva Sánchez y Estrella Castro, las directoras de las Unidades de Gestión Clínica de Guadalquivir y Occidente Azahara, respectivamente. Ambas coinciden en las enormes dificultades que encuentran a la hora de motivar a usuarios que no tienen las necesidades básicas cubiertas ni una formación sobre las consecuencias de sus malos hábitos para que se preocupen por mantener una dieta equilibrada o mantener relaciones sexuales sanas. Además del problema de las adicciones, que se explica como forma de evasión de una realidad ligada al desempleo, la pobreza y la falta de expectativas, «llama la atención el elevado número de solicitudes de interrupciones voluntarias de embarazo y la resistencia de las usuarias al uso de métodos anticonceptivos», explica Castro.

En la zona del Guadalquivir, la percepción es la misma: «Registramos algo más del doble de solicitudes de aborto que en otras zonas de Córdoba y un mayor porcentaje de embarazos no deseados a edades muy jóvenes», detalla Sánchez, «pese a que machacamos mucho en el uso del preservativo». «A veces, las madres son tan jóvenes que no han terminado los estudios y no son maduras ni están preparadas para serlo», detalla la referente de la salud de Las Palmeras, donde destacan «las dificultades de trabajo de las enfermeras referente de los centros educativos de esta zona por el elevado absentismo escolar, la falta de higiene del alumnado, sobre todo, bucodental, los casos de sarna, chinches, piojos, violencia y mala gestión de las emociones».

La despreocupación por la salud que genera vivir en un entorno de pobreza complica la detección precoz de enfermedades y el seguimiento de medidas de prevención, por lo que los usuarios «acuden al centro de salud in extremis, cuando les duele una muela para que les inyectemos algo que les quite el dolor, pero no para actuar de forma preventiva».

Las enfermedades más prevalentes en ambas zonas son las patologías de tipo cardiovascular (diabetes, colesterol, hipertensión) generadas por la mala alimentación, basada en productos de alto contenido calórico, precocinados y bebidas azucaradas, que además de disparar los casos de obesidad adulta e infantil («el doble que en otros barrios»), tiene como consecuencia graves problemas en la dentadura. Cabe recordar que, en Andalucía, los niños de 6 a 15 años tienen derecho a atención bucodental gratuita con asistencia básica y algunos tratamientos especiales.

Eva Sánchez destaca que la falta de ejercicio físico, en barrios donde además hay escasez de zonas verdes, provoca un sedentarismo que agrava las patologías relacionadas con los malos hábitos alimenticios. «Tenemos una población con poca adherencia a dietas saludables y pocos recursos económicos para ello», señala Estrella Castro, mientras Eva Sánchez recuerda que «los alimentos no perecederos que les llegan de las entidades sociales no garantizan la ingesta de alimentos frescos como verdura, carne o pescado, lo que les hace en muchos casos optar por los precocinados, que además reduce el gasto eléctrico o de gas». El contexto socioeconómico y la preocupación por «la pura supervivencia» dispara también la demanda de benzodiacepinas, un tercio más alta que en otras zonas normalizadas, para el control de la ansiedad y el insomnio. «El consumo de porros y marihuana desde edades tempranas es otra de las vías de escape de la población ante la falta de motivación, con graves consecuencias psicológicas, ya que provocan trastornos psicóticos, afectivos y del comportamiento que agravan la conflictividad familiar», señala Sánchez.