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HOSTELERÍA

Ofrecer un menú del día cuesta ahora un 30% más que antes

La subida del precio de la luz y alimentos se hace notar en las cocinas de Córdoba | Los hosteleros buscan fórmulas para no repercutir ese aumento a los clientes

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Menús en Córdoba A.J.González

Los hosteleros se resisten, pero parece cuestión de tiempo. El menú del día es uno de los servicios tradicionales de la hostelería, pero hoy en día ofrecerlo cuesta un 30% más. Aunque el comensal no llegue a percibirlo por el momento, el incremento del precio de los recursos energéticos y de los productos de cocina está llevando a un juego de malabares entre fogones. Desde la Asociación de Empresarios de Hostelería de Córdoba (Hostecor) aseguran que, en el peor de los casos, ese aumento de costes alcanza el 50%. Hasta la fecha, no es habitual que repercuta en el consumidor final, explican, aunque hay restaurantes que comienzan a plantearlo y algunos que han tenido que pasar ya a la acción.

El precio de los menús del día se ha encarecido en todo el país. De media, cuesta 12,8 euros comer estos platos, un euro más que en el 2016, según el informe de la asociación Hostelería de España. Los restaurantes cordobeses se encuentran en la tesitura que ha provocado la tendencia alcista de los costes. Ante esta situación, los hosteleros de Córdoba intentan jugar con los productos, cambiando unos por otros en función del valor, para que los clientes no terminen por notar esas variaciones del mercado.

Una camarera del restaurante Puerta Sevilla sirve varios platos. Manuel Á. Larrea

Que la electricidad es más costosa no es una novedad. En un año marcado por los récords de la electricidad, derivados de la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania, los suministros encabezan la subida general de los costes. Antonio Sánchez, propietario de Casa Antonio, vaticina que «la luz se lleva más de un negocio por delante». Por no hablar de los alimentos, cuyo valor actual le parece «disparatado». En su restaurante del polígono La Torrecilla, el menú del día se mantiene a nueve euros, pero ya piensa en subirlo 50 céntimos porque, si no, «es imposible».

En el restaurante Puerta Sevilla se han visto obligados a subir un 7% el precio final de este servicio, como indica Alberto Rosales, quien regenta el establecimiento. Una cifra que no llega ni a la mitad del incremento de los costes que experimentan. Así, ha pasado de costar 22 a 23,50 euros en un año.

Productos básicos como la harina, precisan en Puerta Sevilla, primero subieron un 10% y, más tarde, un 7% más. Al final, se trata de un «encaje de bolillos», que no es más que una profunda planificación diaria. Porque otro de los inconvenientes, dicen desde el restaurante, son las fluctuaciones del mercado. Esos cambios constantes mantienen la incertidumbre en el sector. Y empresas como esta tienen todas las alarmas dispuestas para saltar ante una anomalía en los precios.

Las fechas importan y la hostelería cordobesa señala que esta complicada situación se entrelaza con una de las temporadas bajas de la provincia, mientras que en lugares como la costa aprovechan el tirón del turismo veraniego. Desde Hostecor, en este sentido, apuntan a la falta de promoción de la ciudad. De cara a los próximos meses, los hosteleros se muestran preocupados.

Menos turistas, más caro

Desde Puerta Sevilla hablan de la Ley de Pareto para referirse a la tendencia que vive actualmente el sector. Cuando se habla de un aumento en el gasto de clientes o turistas, creen que se debe, por su experiencia, a un consumo más caro. Algo que no necesariamente conlleva una mejora. «Hay menos turistas, pero pagan más», comentan, debido, claro, a esa subida generalizada de los precios. «Se ha perdido gente de comer», añaden. Aunque matizan que se nota más en el español, ya que «al extranjero le da igual». «El español es el que está notando la inflación», apostillan. Aun así, consideran necesario que se agradezca al cliente local que en tiempos de pandemia haya «mantenido los restaurantes». «Han gastado aquí, también porque no tenían la oportunidad de salir, pero es que ahora se han mantenido aquí», explica Carlos, encargado en el restaurante. Ellos mismos aseguran que se quitan «el sombrero ante los cordobeses».

En lo que se refiere a menús del día, los hosteleros cordobeses intentan no repercutir la crisis económica en el consumo final. Entre otras cosas porque consideran que puede tener un efecto adverso para el sector y provocar un descenso de la clientela. En Casa Bravo, por ejemplo, esperan al final del trimestre para calcular el impacto que las variaciones en el valor de los productos han tenido en el negocio, según explica el encargado, Juan Antonio Jiménez. En este establecimiento del casco histórico de Córdoba la combinación de platos cuesta 12,95 euros desde hace cinco o seis años. ¿Será ahora el momento de cambiarlo? No lo tienen claro, pero es una opción que está sobre la mesa de los restaurantes de la ciudad.

Un empleado de Casa Bravo atiende a un grupo de comensales.

CLAVES

Crisis energética

La crisis energética surgida a raíz de la guerra en Ucrania se suma a los problemas que los negocios arrastran por la pandemia del covid-19 y frena la recuperación económica. 

Los precios

La inflación impacta en la hostelería, que se enfrenta a subidas en productos básicos y en los suministros, así como a unos consumidores con menos poder adquisitivo que antes.

Las medidas

El Gobierno lanzó una serie de medidas de ahorro energético para comercios y hostelería, con limitación de temperaturas, entre otras, y en cuyo cumplimiento trabaja el sector.


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