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Diario Córdoba

CRÓNICA POLÍTICA

Llave en mano

El Ayuntamiento recepciona el Centro de Ferias y recupera la Pérgola | Las andaluzas trasquilan al PSOE, mientras que muchos populares levantan la mano para irse a la Junta

El teniente de alcalde de Urbanismo, Salvador Fuentes, y la presidenta del Imtur, Isabel Albás, en la Pérgola. CÓRDOBA

Dos llaves más para el llavero municipal. Lo más destacado de la semana en Capitulares -amén de la creación de la Oficina del Territorio para ayudar a las parcelaciones a legalizarse- ha sido la recepción de dos edificios: el Centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones (CEFC), nuevo y a estrenar, y la Pérgola, que, aunque es de propiedad municipal, llevaba desde el 2019 en una situación empantanada con los arrendatarios.

El jueves, Salvador Fuentes e Isabel Albás (quede constancia de que fue ella la única capaz de abrir la puerta) tomaron posesión del bello pero mugriento inmueble, que habrá que desinfectar de manera previa a su ocupación con 300 sopladoras de Sadeco y 3.500 karcher. Los planes del equipo de gobierno pasan por llevarse allí a los trabajadores del Imtur antes, qué cosas, de que el Instituto de Turismo se disuelva. La disolución del Imtur, recuerde el alma dormida, fue aquello que Vox exigió con aspavientos a PP y Cs para apoyarles el presupuesto, y que quedará, al parecer, en una operación estética y en un cambio de nomenclatura, por lo que se pregunta una quién ha engañado a quién. ¿PP y Cs a Vox? ¿Vox a PP y Cs? ¿O todos ellos a todos nosotros?

Un poco más limpio ha entregado la constructora San José el tuneado Pabellón Castillejo, 15.000 metros cuadrados para el cultivo de eventos como ferias, congresos, exposiciones y hasta conciertos, y donde, gracias a sus gradas retráctiles y sus sillitas plegables, se podrán sentar 5.000 personas. La recepción de esta infraestructura -más allá de que aún quede pendiente resolver cómo y quién la gestionará- pone fin a la maldición que arrastraba la ciudad en su aspiración de contar con un recinto ferial para grandes eventos (de mediano tamaño ya teníamos el de la calle Torrijos) desde hace al menos 20 años. Aleluya.

Por su parte, la factoría del entretenimiento del PSOE promete un otoño caliente en sus carteleras con la convocatoria de primarias (malditos estatutos) para la elección de candidatos a las alcaldías. Las elecciones andaluzas han dejado trasquilados los grupos municipales socialistas de Córdoba, Montoro y Puente Genil, que deberán rehacerse de cara a mayo del 2023. Empecemos por la capital, donde (se dice pronto) el PSOE nunca ha ganado unas municipales (el mejor resultado lo obtuvo José Miguel Salinas en el 87 con 41.194 sufragios y 9 concejales y se quedó a 8.000 votos de Herminio Trigo) y donde ya hay nuevo portavoz, José Antonio Romero. A menos de un año de los comicios, el también vicesecretario del PSOE enfrió el miércoles la cuestión sucesoria, pese a que en las mejores casas de apuestas ya hay situados un ramillete de rosas rojas y alcaldables que van desde María Isabel Baena a Luis Planas, pasando por el propio portavoz. Prisa mata, quieren hacernos pensar mientras ganan tiempo.

No menos interesante ha quedado el panorama en Montoro, que por contra siempre ha sido del PSOE antes incluso que el mismísimo Antonio Sánchez Villaverde, alcalde de 1997 a 2015 pero que se estrenó en democracia con las siglas del PCE. Allí, la alcaldesa actual, Ana Romero, debe renunciar a su acta por incompatibilidad con la credencial de diputada y debe nombrarse un nuevo regidor, que podrá ser o no también el candidato. Para resolver la vacante en la Alcaldía, dice la Ley orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General que será alcalde el siguiente candidato de la lista con el que el partido se presentó a las elecciones (el teniente de alcalde Antonio Javier Casado), a menos que renunciase, correspondiéndole el puesto al tercero, en este caso, Lola Amo, vicepresidenta primera de la Diputación y segunda de a bordo de Antonio Ruiz. De momento, los protagonistas guardan un elocuente silencio, pero será aún más elocuente la resolución de la equis.

Por último, el PSOE tendrá que despejar las dudas en Puente Genil, donde los socialistas han cosechado el peor resultado en 40 años y donde, al no haber salido elegido el alcalde, Esteban Morales, ha quedado en una situación comprometida. Hace unos días dejó en manos de la militancia su futuro político y aseguró que este mes se decidirá si sigue o no al frente del timón pontanés.

Por último, hablaremos de los populares que esperan con su poquito de ansiedad que Juanma Moreno despeje el horizonte y entronice a los nuevos consejeros. En el Ayuntamiento de Córdoba, donde el PP tiene 9 concejales (y María Luisa Gómez), muchos han levantado la mano para irse a la Junta y se ha escuchado decir al alcalde: «No me dejéis solo caaaaaaaaaaaaaamaradas». Baste decir que la política municipal es tan desagradecida como exigente (ese vecino pesado, esa prensa todo el día allí metida), y que se paga bastante peor que la autonómica. Dónde va a parar.

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