Los investigadores elevan a 5.000 las personas que podrían estar enterradas en los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y el de San Rafael de Córdoba. Hasta ahora la cifra que se barajaba de inhumados durante la guerra civil y la posterior represión franquista en esos dos camposantos era de 4.000 personas, pero las últimas investigaciones acreditan que esa cruenta cifra puede ser muy superior. Se trata de una cuestión clave para acometer las exhumaciones que están pendientes y a las que se comprometieron todas las administraciones en diciembre. La vicepresidenta Carmen Calvo confirmó este fin de semana su compromiso y el del Gobierno con esta intervención en las fosas cordobesas, cuyo coste se ha cifrado en 1,4 millones. El presupuesto es similar, pese a ser el número muy superior, al que se está invirtiendo en la una de las siete fosas del cementerio de San Fernando en Sevilla, Pico Reja, donde se estima que hay unas 1.100 personas (allí se invierte 1,2 millones).

El archivero Julio Guijarro, que lleva casi una década estudiando los archivos y la jurisprudencia emanada de los tribunales militares para averiguar cuál fue el destino de miles de personas tras el estallido de la Guerra Civil en Córdoba (su investigación abarca el periodo entre 1936 y 1958), lleva contabilizadas 5.015 víctimas, 4.802 hombres y 213 mujeres. El investigador participó en la fase de investigación (2018) y en la intervención en la fosa de la Salud (2019) y también realizó para el Archivo Municipal una investigación sobre los muertos en la cárcel de Córdoba, personas que siguen sin tener presencia, con el resto de víctimas, en los muros de la memoria.

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«5.000 es un número que debe tomarse como provisional», explica Guijarro, ya que la investigación no puede darse aún por concluida, entre otras cosas, porque hace solo unos días que el Ministerio del Interior ordenó la digitalización y tratamiento de todos los expedientes que obran en poder exclusivo de la cárcel para su conservación y estudio. Además, entiende que a estas cifras documentadas deben añadirse algunos de los nombres rescatados por los historiadores Francisco Moreno y Patricio Hidalgo.

De momento, la minuciosa labor de Guijarro señala que en las fosas hay 5.015 personas, de las que 3.356 murieron en bando de guerra (muertes ordenadas sin juicio entre julio del 36 y marzo del 37); 940 fallecieron en prisión, campos de concentración o trabajos forzados (de hambre, con síntomas de descomposición o caquexia, es decir, sin signos visibles de violencia por lo que será más difícil identificarlos); 694 fueron ejecutados por consejos de guerra y 25 personas más que perdieron la vida por diversos motivos. Guijarro explica que en las fosas, además, se encontrarán cuerpos de personas sin medios que fueron allí enterradas, del asilo Madre de Dios, menesterosos en general o víctimas de los bombardeos.