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EL CAMPEONÍSIMO LO DEJA A LOS 40 AÑOS

Bode Miller, adiós al último genio del esquí

El estadounidense se va con seis medallas olímpicas, cuatro títulos mundiales y dos Copas del Mundo

 

Bode Miller, cuando ganó su sexta medalla olímpica, en Sochi 2014. - / AFP / ALEXANDER KLEIN

04/11/2017

Bode Miller, una de las personalidades más peculiares del deporte, acaba de decir adiós. Es cierto que no competía desde que, en febrero del 2015, en el Mundial de Vail (EEUU) se enganchó con una puerta y se cayó en el supergigante, pero su intención hasta hace poco era intentar acudir a sus sextos Juegos Olímpicos de Invierno, el próximo mes de febrero en Pyeongchang. Ahora, por fin, ha colgado los esquís y acudirá a Corea del Sur como comentarista de la NBC.

"Mi carrera ha sido muy larga y ya es hora de cerrar esa etapa", comentó en la hora del adiós, a sus 40 años (nació el 12 de octubre de 1977). "Es algo que he meditado. Con mis hijos, con mi vida actual… cuando pienso  en volver a esquiar, realmente no me apetece. No tengo ni la motivación ni las ganas de entrenar".

Con Miller se va uno de los últimos románticos del deporte, que ha merecido todos los calificativos posibles, muchos peyorativos. Extravagante, excéntrico, loco…  Siempre genial, lo cierto es que da la impresión de que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. Durante dos años, del 2007 al 2009, compitió en la Copa del Mundo de esquí alpino apartado de la disciplina del equipo de EEUU, y todavía resuenan en Sestriere (Italia) las fiestas en que participaba en las noches de los Juegos de Turín 2006, donde se quedó en blanco en medallas. "Han sido dos semanas magníficas, en las que he socializado mucho a nivel olímpico", reconoció el esquiador, que vivía al margen del equipo, en una autocaravana.

Una infancia especial

Su infancia marcó ya su forma de ser, autosuficiente y un tanto anárquica. Creció en Franconia (New Hampshire) con sus padres, Jo Kenney y Woody Miller, en una casa prefabricada sin electricidad ni agua corriente. La familia era vegetariana y el pequeño Bode no fue escolarizado hasta tercer grado, una vez sus padres se separaron. Pero en general fue una infancia feliz, con beca en una academia de esquí de la zona y escarceos en el tenis y el fútbol.

Los resultados sobre unos esquís no tardaron en llegar, y en 1998, con 20 años, ya participó en Nagano en el primero de sus cinco Juegos. Desde entonces, y hasta el 2014, atesoró un historial impresionante, salpicado de graves lesiones, constantes cambios de marcas de esquí y frecuentes conflictos federativos. Miller se retira con seis medallas olímpicas (solo por detrás de las ocho del noruego Kjetil André Aamodt), y como el único estadounidense en haber subido al podio en tres Juegos Olímpicos y uno de los cinco esquiadores/as capaz de ganar medalla en cuatro disciplinas: descenso, supergigante, gigante y combinada. Los otros son Aamodt, la sueca Anja Pärson, la croata Janica Kostelic y la alemana Katja Seizinger.

Bueno en todo

La polivalencia de Miller no tiene parangón. En la Copa del Mundo (la prueba de regularidad, que él ganó dos veces, en el 2005 y 2008, además de conquistar seis globos de cristal más pequeños por modalidades), es uno de los cinco esquiadores capaces de ganar carreras en las cinco disciplinas (las cuatro citadas, más eslalon) y el único que al menos ha ganado cinco en cada una de ellas. Y en los ocho Campeonatos del Mundo en los que participó, obtuvo cinco medallas, cuatro de ellas de oro, también en especialidades distintas: descenso, supergigante, gigante y combinada.

En sus 16 temporadas en la Copa del Mundo, corrió 438 carreras (solo el austriaco Benjamin Raich le supera, con 441), subió 79 veces al podio y ganó 33, más que ningún otro estadounidense (Phil Mahre se quedó en 27).

Una leyenda, en fin, que se explicó en un libro de éxito ('Bode: Go Fast, Be Good, Have Fun') en el que resumía su revolucionaría idea de la vida y la fuerza interior que le llevó, en el 2014, a ser el medallista olímpico más veterano, cuando arañó una última medalla de bronce en Sochi en supergigante… a los 36 años. Ahora, con 40 y una familia propia muy amplia (tiene cuatro hijos de tres mujeres diferentes, la última de ellas la jugadora de voleibol y modelo Morgan Beck), Bode ha decidido apartar los esquís, pero sin apartarse del esquí.

   
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