+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

TEATRO / CLÁSICOS

Sueños

Juan Echanove se mete en la piel de Quevedo para hablar de corrupción

 

Juan Echanove protagoniza esta producción, de la que se ofrecerán dos funciones en el Gran Teatro. - CÓRDOBA

JUAN ANTONIO DÍAZ
03/11/2017

Córdoba / Gran Teatro / Viernes 3 y Sábado 4 / 20.30 horas

Juan Echanove regresa a Córdoba este fin de semana. Esta vez será en el Gran Teatro, a las 20.30 horas, con la obra Sueños, versión libre de José Luís Collado a partir de los Sueños de Francisco de Quevedo, una colección de cinco sátiras y críticas de la sociedad del siglo XVII protagonizada por personajes alegóricos, que se transforma aquí en un relato que gira en torno a la vida, recuerdos, amores triunfos y decepciones del propio Quevedo, al que da vida Juan Echanove. Con dramaturgia y dirección de Gerardo Vera, junto al actor completan el elenco Beatriz Argüello, Críspulo Cabezas, Ángel Burgos, Markos Marín, Antonia Paso, Marta Ribera, Chema Ruiz, Eugenio Villota y Abel Vitón.

«Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo» es la obra filosófica más famosa de Francisco de Quevedo y, junto a La Vida del Buscón, la más conocida y compleja. Compuesta por cinco partes, Quevedo adapta la tradición humanista a su época a través de sus juegos conceptistas, empleando la alegoría, la metáfora, la antítesis, el paralelismo y otras técnicas para establecer relaciones entre los conceptos y, de esta manera, a través de breves anécdotas, conseguir ejercer una crítica social hacia todos los estamentos de la España de los Austrias, un tiempo en el que ya no se podía soñar, donde lo épico se degradaba en retórica, la valentía en soberbia y la nobleza en herencia sin merecimientos. La realidad del XVII era tan contundente que «sólo se podía vegetar o vivir en carne viva». Así vivió Quevedo, contemporáneo de Velázquez, pintor también de la liquidación española.

El propio director y dramaturgo Gerardo Vera ofrece, con sus palabras, una nueva interpretación «a partir de la crónica dolorosa y lúcida de una España presa de la corrupción de las monarquías absolutas de Felipe III y Felipe IV; víctima del ocio y de la ignorancia, donde la filosofía era esclavizada por la teología. En un momento, también, donde todo olía a corrupción en Madrid y en las Españas, y es ahí donde nos deslumbran esos sueños, chismosos y veraces, caricatura, testimonio, dolor y carcajada, escritos por una mano atravesada por el sufrimiento que rezuma su propia herida interior».

Por su parte, José Luís Collado, autor de la versión libre, asegura que «en estos Sueños el gran protagonista no es el Diablo, la Muerte, ni ninguno de los personajes alegóricos que pueblan las páginas de esos cinco textos fascinantes de los Sueños y discursos. El único protagonista aquí es Francisco de Quevedo y Villegas, el hombre, su vida y la agonía previa a su muerte, sus recuerdos y sus obsesiones, sus triunfos y sus frustraciones, sus amigos y sus enemigos, sus amores y sus decepciones»

Collado ha creado un armazón abstracto y poroso en el que tienen cabida algunos de esos sueños, pero también la poesía, los hechos históricos. Por ello, que nadie espere ver sobre el escenario una sucesión de escenas extraídas directamente de la obra original, es todo amor e imaginación al servicio de una historia que pudo haber ocurrido, o no.