Rifaat Al Asad, tío del presidente de Siria, y su entorno familiar comenzó en 1988 la inversión inmobiliaria en Marbella y, de hecho, en abril de dicho año habría adquirido fincas a nombre de sociedades gibraltareñas, siendo éstas las primeras compras que se han detectado en España, según se extrae de la investigación iniciada en la Audiencia Nacional, y que dio lugar el martes al registro de una veintena de propiedades de ese núcleo familiar.

La operación contra el blanqueo de capitales fue desarrollada por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y de la Policía de Francia por orden del juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. El magistrado ordenó, además de los registros, el bloqueo de las cuentas corrientes de 16 personas físicas vinculadas a Rifaat Al Asad y de otras 76 de personas jurídicas.

Rifaat Al Asad fue vicepresidente de Siria cuando gobernaba su hermano, Hafez Al Asad, padre del actual presidente Bashar Al Asad. En los años 80 su hermano y entonces presidente le expulsó del país, por temor de que organizara un golpe de Estado contra él. Existen indicios, según la investigación, de que le entregó más de 300 millones de dólares procedentes de las arcas del Estado.

Según han señalado fuentes de la investigación, Al Asad llegó en 1988 a la Costa del Sol y comenzó a comprar propiedades, inscribiendo en octubre de ese año a nombre de la primera sociedad de la familia en España la finca La Máquina, en Benahavís, que ocupa 33 millones de metros cuadrados y que está valorada en la actualidad en 60 millones.

Adquisición de bienes

En años sucesivos, sin que apareciera el cabeza de familia como titular o relacionado con las sociedades, siguieron adquiriendo bienes hasta más de 500, que se encuentran casi en su totalidad en Marbella, siendo 691 millones de euros el valor del patrimonio inmobiliario identificado. Fue sobre todo en 1997 y 1998 cuando se detectó el mayor incremento patrimonial, llegando a más de 300 propiedades.

En Marbella, el entramado societario posee 107 apartamentos, más de 240 plazas de aparcamiento, hoteles, discotecas, restaurantes y un chiringuito de playa, según se desprende de la investigación, dando algunos pérdidas, pero habiendo obtenido en los últimos diez años contables más de 680.000 euros de ganancias totales estos negocios. Además, le constarían sociedades en Gibraltar y 27 en Panamá, de las que la gran mayoría de estas últimas estarían disueltas.

Según los datos de la investigación, sólo algunas de las propiedades están a nombre de familiares, aunque la mayoría son titularidad de sociedades que sí administran esos familiares.

Francia abrió una investigación sobre Rifaat en 2014. Esas pesquisas permitieron concluir que la fortuna, procedente de malversaciones de fondos públicos, la habría utilizado para su provecho personal y en perjuicio del Estado sirio, acumulando un patrimonio inmobiliario en Francia, Curaçao, Lichtenstein y Luxemburgo. En 2016, la justicia francesa le imputó encubrimiento de desvío de fondos, blanqueo en banda organizada y trabajo en banda organizada.