El tiger balm o bálsamo de tigre que podemos encontrar en las secciones de cosmética como la de Mercadona es una pomada que proviene de la antigua medicina china y que, según se dice, sirve para eliminar los dolores de espalda, las jaquecas o para combatir los efectos de la gripe como la congestión nasal. 

Aunque ha cogido mucha fama por el nombre llamativo y su procedencia exótica, muchas personas se plantean si realmente es útil para combatir uno de los grandes males de nuestra sociedad: las lumbalgias y otros dolores en la espalda. 

La Organización de Consumidores y Usuarios ha salido a dar una respuesta a este dilema explicando todo lo que sabemos sobre el bálsamo de tigre y sus propiedades terapéuticas en un completo estudio. 

El tiger balm es una crema o ungüento que se vende en Mercadona y otros supermercados y que comenzó a aplicarse a principios del siglo XX en China, llegando a convertirse en un producto tan imprescindible como a día de hoy lo es para nosotros el Trombocil. 

Aunque estuvo muchos años sin ser usado, su uso se ha vuelto a popularizar, llegando a superar las más de 60 millones de unidades vendidas al año. El motivo de este éxito es la promesa de eliminar dolores como el de cabeza o musculares. 

Sus ingredientes provienen de plantas y aceites minerales que se extraen del petróleo como el petrolatum o la parafina. Además, incluye sustancias como el alcanfor o el mentol e ingredientes como aceites de clavo, canela, menta o cajeput. 

El efecto anestésico del bálsamo de tigre se debe principalmente al principio activo del alcanfor: una sustancia a la que se reconocen distintas propiedades biológicas que quitan la sensibilidad a las terminaciones neuronales. 

Según la Organización de Consumidores y Usuarios, el bálsamo de tigre actúa “engañando” a los receptores neuronales creando una sensación de calor o frío (Dependiendo de si utilizamos el tiger balm rojo o blanco) y cortando así la sensación de dolor. 

Por tanto, es una buena solución para tratar los dolores como síntoma, pero desde luego insuficiente para atajar su causa.