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Diario Córdoba

ALPES EN BICI | CUADERNO DE MONTAÑA (4)

Cima de La Bonette (2.802 m.), el lugar que nos define

La ascensión a la carretera más alta de los Alpes culmina con un diluvio, el camino inundado y una cena inesperada

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Cima de La Bonette (2.802 m.), el lugar que nos define José Juan Luque

¿Adónde quieres llegar? No soy ambicioso, salvo en la montaña. En la montaña me descontrolo, no mido, no pienso, no calibro, no razono. La montaña me vuelve loco. La obsesión me impulsa. Sin obsesión sería plano. ¿Has marcado alguna vez un punto? Ya no puedes pensar en otra cosa. Ya no hay más. Un día descubres algo, un día empiezas a perseguir: el día que nace la obsesión. Ya estás lanzado. Es importante no defraudarse. Te defraudas cuando olvidas lo que realmente quieres. Quería la cima de La Bonette. 

Quería ascender a 2.802 metros de altura, quería la carretera más alta de los Alpes. 24 kilómetros sin parar de subir. Quería sentir que ya no había nada más que hacer. Quería un puerto que me definiera: altura, paciencia, curvas, estrechez, valle, cima tenebrosa, casi impenetrable, que no te deja llegar. He fantaseado con el camino y con la llegada. A veces no quiero llegar y otras me puede el ansia. Una vez subí aquí en coche. Es como si no hubiera subido. Desde entonces sueño con La Bonette. Al coronar no hay espacio, solo un precipicio. Un cartel prohibe hacer noche. Estoy aprendiendo a girar, a disfrutar en la improvisación. Aparecen turistas a motor. Una señora se fotografía con una piedra gigante.

Esta cima es altura, paciencia, curvas, impenetrable, no te deja llegar. Quería sentir que ya no había nada más que hacer. Esta cima me obsesiona

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Si ya he ascendido a lo más alto, ¿qué me queda? ¿Qué hay detrás de un deseo cumplido? Es indefinida la duración de este viaje, siento que se me escapa, que cada día es un misterio, que no me puedo relajar ni en la mañana más clareada. Crecen nubes negras. Tengo que bajar de La Bonette, saber despegarme. Hay granito en la ladera y una panorámica espeluznante de montañas sin fin. La Bonette me recuerda dónde estoy, lo minúsculo que soy, que el viento a veces es agradable. Quiero que me golpee en la cara. Quiero hacer una foto que aúne tanta belleza y escalofríos. Busca nuevos sentidos. Ya no voy a estar más alto, ¿pero puedo estar mejor? Tú eras el motivo, ¿qué me queda ahora?

Soy un pedazo de tierra que se resiste a plantarse. Soy un ciclista bajando sin frenos por una carretera inundada a causa de un diluvio repentino. Soy vulnerable y no lo escondo. Tengo suerte y no lo niego. La hospedería de Marius ofrece litera, cena y desayuno por 49 euros. Pagaría mucho más. Es bonito cruzarse con gente a la que no vas a ver más, pero con la que compartiste un instante decisivo. Sopa de lentejas y pescado con patatas, Steven y Pauline, a los que la lluvia también alteró. Una chica entra tiritando y con lágrimas porque ha perdido a su grupo. Un hombre mira un mapa con un foco en la cabeza. Alguien se lava los dientes en el piso de arriba. El sonido de las cucharas se mezcla con el de la lluvia.

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