Hace casi un año, a finales de junio del 2021, la costa oeste de Norteamérica estaba ardiendo. Canadá se asfixiaba a casi 50 grados centígrados. Una zona similar a Asturias estaba viviendo a las temperaturas más altas de su historia. Casi el doble de lo que allí era habitual.

Era una ola de calor extremo, no conocida hasta la fecha por esos lares, y sus consecuencias fueron funestas. Tanto que según los datos oficiales hubo casi 500 fallecidos por golpe de calor.

Aquel devastador coste humano, que nadie ha olvidado, nos recordó el peligro que conllevan las olas de calor y sus consecuencias cuando se alcanzan temperaturas extremas.

Y la situación también empieza a ser preocupante en nuestro país:

  • El pasado mayo, hace menos de un mes, en Andújar (Jaén) se alcanzaron nada menos que 42,3ºC, el récord histórico del mes.
  • Y el verano pasado, en la base aérea de Alcantarilla (Murcia), llegamos a superar los 47 grados, lo que es una temperatura muy similar a la que tantas vidas se cobró en Canadá.

Por eso recibimos con cierta preocupación que el Ciclón Álex nos empiece a hacer vivir, desde hoy mismo, la segunda gran ola de calor, antes incluso de comenzar el verano.

Ya estamos inmersos en una subida de temperaturas generalizada, rozando y hasta superando los 40ºC en algunos puntos de la península. Y el termómetro seguirá subiendo hasta el lunes.

Así que, llegados a este punto, muchos nos preguntamos qué tiene que pasar para que alguien se muera de calor. Y cómo podemos protegernos.

Cuándo un golpe de calor se convierte en mortal

Un golpe de calor es uno de los casos más graves de hipertermia. Es el sobrecalentamiento que sufre el cuerpo debido a las altas temperaturas o a un exceso de ejercicio físico.

Además, la falta de hidratación hace que diversos órganos dejen de funcionar como lo harían de forma habitual.

Este trastorno se origina a consecuencia de un fracaso agudo de la termorregulación y constituye una urgencia médica extrema porque puede ocasionar la muerte en menos de 24 horas.

Los humanos somos animales que necesitamos mantener nuestra temperatura corporal dentro de un rango específico para que nuestro organismo funcione correctamente.

El ciclón Álex nos trae la segunda ola del calor y no hemos empezado el verano

Qué sistemas defensivos tenemos

El cuerpo humano cuenta con varios mecanismos de control que regulan la temperatura y la mantienen, en condiciones normales, entre unos 36,3 y los 37,1°C

¿Cuáles son esos mecanismos?

Pues sobre todo, una actividad metabólica y muscular propia, que hace que nuestro organismo genere un calor que luego se disipa por varias vías.

  • Una de ellas es la transferencia directa hacia un material con el que está en contacto. Por ejemplo, el aire.
  • Otro mecanismo es la evaporación: cuando sudamos, lo que ocurre es que se activa un sistema interno de refrigeración que nos permite perder el calor excesivo.

Ahora bien, en situaciones extremas estos sistemas pueden no ser suficientes.

Y si el sistema interno de regulación falla, se producen alteraciones en el funcionamiento de diferentes órganos, hasta el punto de que podrían provocar la muerte.

¿Qué síntomas avisan de que el calor nos afecta gravemente?

En situaciones de calor extremo el organismo comienza a luchar para poder enfriarse, y mientras no lo consigue pueden aparecer diferentes sensaciones.

  • En la fase inicial los síntomas más habituales son el dolor de cabeza, los mareos, las náuseas e incluso vómitos.
  • Después pueden surgir otros síntomas como calambres, elevación de la temperatura corporal, convulsiones, alteración de la conciencia o desorientación.

Y si llegamos a este punto estaríamos ya en una situación de gravedad que exige una hospitalización inmediata, ya que de lo contrario puede llegar a producirse un colapso.

¿Cuánto es demasiado calor?

La Organización Mundial de la Salud afirma que la temperatura ambiente óptima para el organismo es entre 18 y 24ºC, lo que permite que el cuerpo se mantenga a unos 36°C-37°C.

Cualquier nivel más elevado provoca que los riesgos para la salud se incrementen.

  • Si el cuerpo se calienta hasta los 39ºC o 40ºC, el cerebro le dice a los músculos que trabajen menos y comenzamos a sentir fatiga.
  • Entre los 40º C y los 41º C se produce el agotamiento por calor.
  • Y por encima de los los 41º C, el cuerpo comienza a dejar de funcionar.

Al mismo tiempo se verían afectados los procesos químicos, las células comenzarían a deteriorarse y aparecería el riesgo de que fallen múltiples órganos.

Si llegásemos a esta situación, el cuerpo ya ni siquiera podría transpirar, porque se detiene el flujo de la sangre hacia la piel, que se siente fría y húmeda.

¿Se puede prevenir un golpe de calor?

Existen algunas pautas que pueden ayudar a prevenir y evitar que se produzca un golpe de calor.

  • Evitar la exposición prolongada al sol y usar siempre fotoprotección frente a las radiaciones solares.
  • No realizar actividad física entre las 12:00 y las 16:00.
  • Vestir ropa holgada, fresca y de colores claros.
  • Utilizar gorros o sombreros.
  • Hidratarse regularmente con líquidos y alimentos adecuados.
  • No abusar de las bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden ser nocivas al hacernos perder más líquido corporal.
  • Buscar la sombra y lugares frescos.
  • No dejar nunca a nadie dentro de un coche aparcado.
  • En casa, bajar las persianas y cerrar ventanas para evitar que entre el sol, especialmente en las horas de mayor temperatura.