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Diario Córdoba

Tradición al estilo 4.0

Los Patios se convierten en laboratorio de experimentación tecnológica

Carmen y Nacho, propietarios de San Basilio 14, con el CEO de Aicor, Joan Notario, y la concejala Lourdes Morales. A.R.A

Córdoba, ciudad califal y ejemplo de tradición, sueña ahora con ser una smart city, o lo que es lo mismo, una ciudad que utilice las nuevas tecnologías para mejorar la accesibilidad y la calidad de vida de los ciudadanos procurando un desarrollo social, económico y ambiental sostenible. Para conseguirlo, la Delegación de Transformación Digital del Ayuntamiento de Córdoba se ha propuesto utilizar todas las herramientas a su alcance y aplicarlas a todos los ámbitos de la vida, incluidas las tradiciones populares. La Fiesta de los Patios, seña de identidad de la ciudad, se ha convertido desde la pandemia en un laboratorio de experimentación tecnológica.

Si las restricciones sanitarias llevaron al Consistorio a utilizar drones para controlar las visitas a los patios, este año, en el que la pandemia parece estar bajo control, se ha optado por contratar a la misma empresa, Aicor, para que utilizando cámaras e inteligencia artificial pruebe a controlar el número de personas que acceden a los recintos. Según Lourdes Morales, concejala del ramo, «se han instalado sensores con tecnología avanzada en cuatro patios del Alcázar Viejo (Duartas 2, San Basilio 14 y Martín de Roa 7 y 9), que mediante las imágenes puede contar el número de visitas que recibe cada patio». Es posible, por tanto, que de aquí a unos años no hagan falta controladores humanos en la puerta que hagan esta función, ya que serán las máquinas las que se encarguen de este cometido. 

Un retrato robot del turista gracias al 'big data'

A diferencia de los dos años de pandemia, en esta edición no salta ninguna alarma si se sobrepasan los aforos, aunque queda constancia no solo del número total de entradas sino de los momentos del día en que se producen los picos de afluencia y de los patios donde se producen las mayores aglomeraciones, lo que podría servir para reconducir los flujos. El control de estas cámaras se verá completado al final de la edición con los big data que aporte la operadora contratada para recabar información del perfil de las visitas. En un par de semanas, el Ayuntamiento no solo sabrá el número de visitantes y a qué horas van a los patios sino de dónde proceden, cuántos días se quedan en Córdoba, qué edades tienen, si son hombres o mujeres y ese tipo de detalles (con datos anonimizados, eso sí) que permitirán dibujar el retrato robot del turista patiero. Y todo por llevar un teléfono móvil encima o por pasar delante de una cámara con inteligencia artificial. Tampoco es nada nuevo. Las calles de todas las ciudades están llenas de cámaras de las que ni siquiera somos conscientes. Las tradiciones no solo no están al margen de la innovación sino que, en esta ocasión, son la avanzadilla. 

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