Opinión | colaboración

¿Hacen falta más facultades de medicina?

La medicina es una de las ciencias más bonitas y complejas a la que se puede enfrentar un estudiante al entrar en la universidad. Su estudio, siempre duro, es apasionante y enriquecedor. Sin embargo, desde hace unos años este aprendizaje y estudio se está viendo afectado por la competencia con las universidades privadas. Cuando hay ánimo de lucro, los resultados en el examen MIR empiezan a ser una necesidad y una prioridad, por lo que ya no importa si los estudiantes aprenden bien anatomía o fisiología, si no que 6 años después sepan responder correctamente esas preguntas. El MIR ya no es un medio para acceder a la especialidad deseada, sino un fin.

Al convertir el MIR en un fin, se olvida la importancia del conocimiento y el razonamiento, y es sustituido por la eficacia y el pragmatismo; dos cualidades muy útiles en otros ámbitos, pero no en el aprendizaje de la medicina.

Todo esto va en contra de la formación de los futuros médicos, cada vez más preocupados por el examen MIR que por aprender. Lamentablemente, los que sufren de esta involución en la calidad de la educación son los ciudadanos, atendidos por médicos cada vez menos preparados, y los estudiantes de las universidades publicas, que tienen que competir contra máquinas de responder exámenes tipo test.

Por otro lado, ¿hacen falta más facultades de medicina? La respuesta es no. Hay que invertir en ofrecer a los que ya se tienen unos contratos y unas condiciones acordes a su alta cualificación. Solo así se evitará la salida masiva de médicos al extranjero o la búsqueda de una salida profesional en otro ámbito.

Si es cierto que la medicina es una profesión vocacional, en nombre de la vocación ya se ha sacrificado demasiado. Ya es hora de poner orden en la sanidad. La solución no es tener más graduados de medicina, eso es una mala lectura. Todos los años se quedan plazas sin cubrir porque la oferta no es atractiva.

En definitiva, una Facultad de Medicina nueva en Andalucía no es necesaria y perjudica enormemente a los estudiantes de la universidad pública, que ven cómo cada vez es más difícil acceder a una plaza en el examen MIR, convirtiendo el medio en el fin.

*Especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello