Opinión | ECONOMÍA CON TOQUE

Impuestos, impuestos, impuestos, cotizaciones sociales

El Impuesto de Sociedades ha gozado de hasta cuatro subidas, con limitaciones de exenciones o aumento de tramos impositivos

Pedro Sánchez y el PSOE llevan gobernando España desde la moción de censura contra el PP de Rajoy en 2018, es decir, unos cuatro años y medio. Si por algo ha destacado este mandato, desde el punto de vista económico, ha sido por la subida y creación de impuestos con excusas absurdas y populistas (como mantener la educación o sanidad pública). No obstante, lo interesante creo que es analizar no solo algunas subida de impuestos ya creados, sino también los que parece se van a seguir creando y cómo afectan a la economía.

Entre las subidas, el IRPF había sido un importante objetivo, ya que, sin contar que no se han deflactado los tramos, ha habido hasta ocho subidas, entre ellas al tipo aplicado a rentas de más de 200.000 euros, a los rendimientos del ahorro también por encima de esa cifra o la reducción por la desgravación de aportaciones a planes de pensiones. En segundo lugar, tenemos el Impuesto de Sociedades, que ha gozado de hasta cuatro subidas, con limitaciones de exenciones o aumento de tramos impositivos, aplicándose a partir de este año el suelo del 15% a las ganancias de empresas con facturación por encima de los 750 millones de euros anuales. También se ha subido el Impuesto de Patrimonio, Impuesto de Sucesiones y Donaciones, Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuestos a las Primas de Seguros, de Matriculación e IVA a bebidas azucaradas y edulcoradas. Además, se creó el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (Tasa Google) y el Impuesto sobre las Transacciones Financieras. Conjuntamente, a lo largo de este año, entran en vigor el Impuesto a los Grandes Patrimonios, con imposiciones a la riqueza neta a partir de 3 millones de euros, el Impuesto a la Banca y las Eléctricas, que se acompañará de una subida del Impuesto Especial de la Electricidad, o el Impuesto a los Envases de Plástico, que va a aumentar la inflación de los alimentos. Además, han eliminado ya la bonificación general a los carburantes y en el 2024 se supone que llega la «gran noticia» sobre la obligatoriedad de pagar por autovías por las que ya hemos pagado.

Pese a todas estas subidas, sin duda alguna, es el mercado de trabajo lo que se ha visto más afectado. Esto, además, en un país con la tasa de desempleo más elevada de la UE (incluso maquillándose las cifras de paro). En relación con aquellos que se autoemplean, además de las subidas a sus cuotas de los últimos tiempos, los autónomos van a tener que pagar, primero, según sus rendimientos netos y, después de un periodo transitorio, por sus ingresos reales, desapareciendo en el 2024 el sistema de módulos. Esto lo harán situándose dentro de uno de los 15 tramos planificados, estimándose las aportaciones entre 230 y 500 euros. De modo que personas con rendimientos netos por debajo de 670 euros pagarán unos 235 euros este año, es decir, un 35% de dichos ingresos. Para sorpresa de muchos, también se ha producido una revalorización automática de las bases de cotización en un 8,6%. Para los empleados por cuenta ajena, aumentan las bases máximas de cotizaciones mensuales, y el nuevo sistema establece tres tramos aumentando el gravamen en todos ellos. También se ha activado el mecanismo de equidad intergeneracional, que establece una nueva cotización del 0,6% sobre la base de contingencias comunes a autónomos y este porcentaje dividido en el 0,5% para la empresa y 0,1% para el asalariado, que se reforzará anualmente con un aumento de una décima al año hasta 1,2%, pagando el mismo porcentaje la empresa y el trabajador.

Todo esto ha hecho que se hayan recaudado en 2022, unos 232.000 millones de euros, unos 22.000 millones más que en 2018 (prepandemia) o unos 34.000 millones más que en 2007 (año de inicio de la crisis financiera). Lo peor de todo es que seguimos teniendo déficit público. Y la pregunta que surge es ¿ahora qué?, ¿nos seguirán subiendo los impuestos para sus desmanes y desvaríos o reducirán gastos públicos? Por desgracia, creo que estamos más cerca de lo primero que de lo segundo, y encima los seguiremos votando.