Opinión | ESCENARIO

Olivos

«Atenea es la diosa de la sabiduría y de las artes. A ella se le atribuye la creación del olivo»

El hecho de que las hijas --los hijos también, pero en este caso se trata de hija-- causan dolores de cabeza a sus padres es indiscutible. De esto no se libran ni los dioses olímpicos: allí estaba Zeus, con unas jaquecas que no lo dejaban vivir, hasta tal punto que pidió a Hefesto, dios de la forja, que le abriera la frente de un hachazo. Y nació Atenea, ya adulta y con la armadura puesta; al parecer, previamente, Zeus se había tragado a su primera esposa, Metis, cuando estaba embarazada. Las cosas de los dioses. Atenea es la diosa de la sabiduría y de las artes. A ella se le atribuye la creación del olivo, árbol que regaló a Atenas --en lucha con Poseidón, que regaló un pozo de agua salada-- por la soberanía sobre la ciudad. El nombre que lleva ésta constituye la prueba de a quién declaró el jurado ganadora del litigio. Los atributos de Atenea son la armadura, la serpiente, la lechuza y, naturalmente, el olivo.

También fue Atenea --siempre según la mitología griega-- quien enseñó a los seres humanos su cultivo y su empleo. Lo cierto es que el olivo, aunque originario de Asía Menor, ha sido vehículo de las culturas que se han desarrollado en los países ribereños del Mediterráneo. Fueron los fenicios quienes introdujeron su cultivo en Grecia. Desde épocas muy antiguas los olivos y el Mediterráneo caminaron unidos: una ramita en el pico de una paloma señaló el final del diluvio; de olivo fue la madera con la que Ulises construyó su cama y también la estaca con la que dejó ciego al cíclope. Los romanos, que le profesaban auténtica veneración y fomentaron su calidad, contribuyeron a su difusión en la Península Ibérica, primero en Andalucía y más tarde en Aragón y Cataluña. Forma parte de nuestro paisaje, nuestra vida y nuestra historia. Da nombre a personas y pueblos, está presente en escudos nobiliarios y es tema que se repite en la literatura y el arte.

Todo esto viene a glosar la fiesta del aceite nuevo, ahora en plenitud. Córdoba está privilegiada por siete denominaciones de origen, de las cuales cuatro son de Aceites: Baena, Priego, Montoro-Adamuz y Lucena. Zumos dorados del fruto del olivo --amarillo oro, amarillo ámbar, verde amarillento o verdoso-- el bello árbol de tronco retorcido y hojas verdes y plateadas, cuyas largas raíces, hundidas profundamente en la tierra, le permiten resistir bien la sequía. ¡Y pensar que todo empezó con un hachazo en la cabeza de un dios!

*Escritora. Académica

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