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Diario Córdoba

Lola Alonso del Pozo

TRIBUNA ABIERTA

Lola Alonso del Pozo

Dejar el tiempo colgado

El fútbol femenino en nuestro país se está poniendo de moda. Balón de Oro para Alexia Putellas

Con la que está cayendo y yo queriendo escribir sobre fútbol, algo tan denostado en buen número de cenáculos intelectualoides, pero a la vez seguido con pasión y hasta fanatizado por mucha gente. Me da cierto escrúpulo tocar el tema, lo reconozco, por la supuesta carga de frivolidad que lleva.

Ironías de la vida.

Pero vamos al lío. Voy a tratar sobre el fútbol femenino que en nuestro país se está poniendo de moda, entre otras razones, porque el Balón de Oro 2021 ha sido concedido a la gran deportista Alexia Putellas, delantera y centrocampista del Fútbol Club Barcelona. Su último galardón lo tuvo hace tan solo unos días siendo seleccionada como la mejor jugadora de la Champions League Femenina. Y, junto con otras cuatro jugadoras más españolas, incluidas las 5 en el once ideal.

Un poquito de historia sobre el fútbol femenino porque puede sorprender. Su origen en España se sitúa en la primavera de 1914. En 1920 causó furor la gran portera Irene González. En la II República el fútbol femenino recibió un gran empujón pero, con la guerra civil y la Sección Femenina, todo se fue al traste.

En 1970, casi en la clandestinidad, surgen algunos clubes y ciertas deportistas son ya reconocidas, de tal manera, que esta movida femenina se hace imparable y hasta hoy, que funcionan la Primera y Segunda División con carácter semiprofesional, siendo considerada la liga española como una de las más importantes a nivel europeo.

Es decir. El deporte del fútbol está muy por encima de los energúmenos machistas y violentos que, demasiadas veces, desbarran por los estadios y las calles.

Les aseguro que yo disfruto una barbaridad ante un buen partido de fútbol. Soy deportista de sofá, como tantos de ustedes, y desde mi atalaya, vibro con cientos de personas concentradas en un recinto en el que se divierten y son felices ante una buena jugada o siguiendo fervientemente un partido mediocre pero de su equipo favorito. Ver a tanta gente satisfecha y alegre me emociona verdaderamente.

Porque ya está bien que la vida nos someta a una remontada permanente de esfuerzos. Nos empuja a salvar momentos difíciles que a veces se prolongan demasiado en el tiempo. Los deportes como las artes, como todo lo bello, nos ayudan a superar reveses y, desde luego, nos hacen mejores, refuerzan voluntades y contribuyen al espíritu de mejora. ¿No les parece?

Dice la cantante malagueña María Peláe en su canción Bulería de la hipocondría, tan rompedora ella en sus letras y en sus muestras artísticas, que «fuimos lo que no quisimos/ queremos lo que no tenemos/ Por costumbre humana tendemos/ a tender el tiempo/ a dejarlo colgado».

Dejar el tiempo colgado... Cuesta desprenderse de los prejuicios y el fútbol está cargado de ellos, seguramente con alguna razón, sobre todo por ese capitalismo feroz y obsceno que muestra. Pero no es menos verdad que es una debilidad humana encontrarse bien dentro una multitud que grita lo mismo, siente lo mismo, anhela lo mismo sin dejar el tiempo colgado.

No me resisto a no entonar bajito juntos, con los que quieran de ustedes, otra estrofa de la misma canción:

«He quedado p´a cenar/ con el ángel negro/ le he dicho que si me lleva/ que me pille con lo puesto/ con mantilla de lunares/ y antes de lo que yo quiero/ pero mientras tanto/ voy a saciarme de lo bello».

Pues eso, a saciarnos de la belleza del fútbol obviando su brutalidad e incluso el salvajismo que muestra en algunas de sus manifestaciones.

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