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Rosa Luque

ENTRE VISILLOS

Rosa Luque

El arte de torear con la palabra

Rafael de la Haba recibe el premio ‘Tarik de Imperio’ a la información taurina

La Córdoba del mayo en flor siempre ha reservado y reservará, aunque le pese a algunos, un espacio destacado para lo taurino, pura esencia de la tierra donde brotaron cinco califas del toreo. Y me refiero tanto a tardes gloriosas en el ruedo como a los paseíllos de la periferia. Pero más que de toros, de los que nada entiendo --y menuda es Córdoba para hablar de algo sin saber--, hoy quería recordar los espacios destacados en medios de comunicación y actos culturales en torno a la tauromaquia, de público fiel y entregado, que tanto contribuyen a mantener vivo ese peculiar universo, tan literario, que venía llamándose la Fiesta Nacional hasta que la nación dejó de compartir fiestas, y menos con mayúsculas. Valga como ejemplo el ciclo de exposiciones y conferencias que organiza el Museo Taurino. O las actividades de diversos colectivos que animan el paisaje e intentan crear afición entre los más jóvenes.

Uno de los más longevos -se remonta a 1990- y dinámicos, como dinámico es su fundador, su presidente y su todo, Ladislao Rodríguez Galán, Ladis, es la Tertulia Taurina ‘La Montera’, que otorga anualmente un trofeo para premiar la trayectoria de destacados profesionales de la información taurina. Ladis, digno destinatario de tan prestigiosa distinción si no fuera porque la inventó él, tras haber elevado a arte con su cámara tantos lances de la lidia --y de otras mil facetas de la vida cordobesa--, puso al trofeo de ‘La Montera’ el nombre de Marcelo Moreno ‘Tarik de Imperio’. Sentimental hasta el tuétano -en 2021 celebró los 75 años de una firma heredada de su padre, Ladislao Rodríguez Benítez, que le puso una cámara en las manos a los 10 años y ya no paró de hacer fotos--, el veterano reportero gráfico honraba con ello la memoria de quien dirigiera la revista taurina ‘El Califa’ entre 1926 y 1976, cuyas anécdotas escuchaba con embeleso cuando siendo chaval acudía a su casa para llevarle instantáneas de las corridas.

Y es que el firmamento taurino está lleno de nombres propios que relucen como estrellas de oro y plata, uniendo pasado y presente en un río astral de fulgor interminable. Uno de ellos es Rafael de la Haba Rodríguez, el premiado de este año por ‘La Montera’, miembro de una noble dinastía torera de Córdoba, los Zurito, al que le dio por lidiar con la pluma animado desde niño por su padre, el recordado Paco de la Haba, que le recomendaba escribir para no aburrirse en las vacaciones. Y así, por seguir el consejo paterno y porque llevaba la afición en la sangre, aquellas crónicas imaginarias de la infancia cuajaron en otras reales que con 22 años empezó a publicar para todo el país a través de la ‘Agencia Efe’. No cabían mejores comienzos ni más acordes con su vocación, pero fueron más fuertes el tirón de Córdoba y el de Mari Carmen, su novia desde la adolescencia y luego su mujer. De modo que tras dos años en la sección taurina de la agencia llamó a las puertas del Diario CÓRDOBA y aquí sigue después de 30 años, dando pases de pecho en las páginas de toros –durante tres lustros coordinó uno de los suplementos más leídos de la prensa nacional-- y en todo lo que le echen. Atendiendo con la misma entrega y seriedad campañas electorales y los sucesos y tribunales de entonces --una pesadilla en los tiempos despiadados del caso Bretón, que aguantó con estoicismo-- que la edición digital de ahora, de la que es jefe. Porque, como dijo Francisco Javier Domínguez en la presentación del premiado, en un acto lleno de rostros conocidos celebrado en el Colegio de Veterinarios, lo mismo que se torea como se es también se escribe como se es. Y Rafael de la Haba es un periodista de raza, de fino ojo y estilo cristalino, y un hombre íntegro y de palabras justas. Un cordobés cabal como los de antes, digno heredero de los suyos. Que siga la Fiesta.

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