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ASTRONOMÍA

Cometa de Navidad

El ‘46P Wirtanen’ ha llegado a ser visible a simple vista desde cielos muy oscuros, dejando preciosas estampas celestes que incluso se han usado como postales navideñas

 

Espectacular imagen de gran campo de las constelaciones de Orión y Tauro, con el cometa ‘46P/Wirtanen’. - DANIEL LÓPEZ, ‘EL CIELO DE CANARIAS’

Durante las últimas semanas, astrónomos de todo el mundo han estado disfrutando de un visitante interplanetario en los cielos. El cometa periódico 46P/Wirtanen ha llegado a ser visible a simple vista desde cielos muy oscuros, dejando preciosas estampas celestes que incluso se están usando como postales de Navidad. No en vano a Wirtanen, que será visible en el cielo durante las próximas semanas, se le ha bautizado también como el cometa de Navidad. A pesar de que esta noche (23 de diciembre) se encontrará muy cerca de la brillante estrella Capella (la estrella más brillante de la constelación del Cochero) y visible durante casi toda la noche, su observación es complicada porque tenemos también la luna llena en el firmamento.

¿Qué es un cometa? No es otra cosa que una «bola sucia de hielo»: un núcleo rocoso rico en hielo y gases congelados. Cuando estos objetos se mueven cerca del sol, su intenso calor hace «derretir» el hielo y liberar los gases, desarrollándose una densa atmósfera (la coma del cometa) de la que surgen normalmente dos colas (una de gas, azulada, otra de polvo, amarillenta). Nótese que el término físico correcto a lo que sucede no es que el hielo se derrita, sino que se «sublima», esto es, pasa directamente de estar en estado sólido a estar en estado gaseoso. Los cometas se mueven en órbitas normalmente muy elípticas (los planetas, la Tierra incluida, también siguen órbitas elípticas, pero muy suaves), y durante la mayor parte de su trayectoria se encuentran lejos del sol y apenas muestran actividad. Hay cometas de periodo largo, los que tiene órbitas de 200 años o más, que vienen de la nube de Oort, y hay cometas de periodo corto, muchos con órbitas de sólo unos pocos años, como es el caso de 46P/Wirtanen. Hay muchos otros cometas, también procedentes de la nube de Oort, que no son periódicos: sólo pasan una vez por las partes internas del sistema solar para no volver jamás.

El cometa Wirtanen fue descubierto por el astrofísico estadounidense Carl A. Wirtanen usando placas fotográficas del Observatorio de Lick (EEUU) el 17 de enero de 1948. Como fue el cometa periódico número 46 al que se le pudo determinar la órbita también se le designó como 46P. Necesita 5,4 años en darle una vuelta completa al Sol. El punto de su órbita más cercano al Sol (el perihelio) está aproximadamente a la distancia de la Tierra del Sol, mientras que el punto más lejano (el afelio) lo lleva hasta la órbita de Júpiter, a más de 5 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Como curiosidad, originariamente era al cometa 46P/Wirtanen al que se iba a dirigir la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea, pero debido a retrasos en su preparación se perdió la ventana de lanzamiento y se decidió visitar el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en su lugar. Normalmente el cometa Wirtanen no es nada espectacular en el cielo: al fin y al cabo es un trozo de roca de unos 1,2 kilómetros de tamaño que suele moverse lejos de la Tierra.

Pero en esta ocasión 46P/Wirtanen se ha acercado a 11.6 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta, esto es, poco más que 30 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Es por este motivo por el que es tan brillante en el cielo, y también tan grande: las observaciones más recientes le dan un tamaño equivalente a casi dos veces el disco de la luna llena.

El problema es que justamente por su gran tamaño angular aparente su brillo superficial no es muy elevado, perdiéndose muy rápido en el brillo del fondo del cielo si no se disfruta de un firmamento completamente oscuro, sin la luz de la luna y lejos de la contaminación lumínica de las ciudades (más ahora con la locura de las luces de Navidad y los alumbrados especiales por estas fiestas, muchos de ellos no cumplen la legislación vigente). Esto ha llevado a mucha gente que se ha acercado por primera vez a la búsqueda de un cometa a quedar decepcionada por no encontrarlo, o por no ser tan “espectacular” como las fotografías suelen mostrar. Precisamente una opción alternativa a «verlo» directamente es conseguir una fotografía. Para ello, lo mejor es usar una cámara digital tipo DSLR, apuntar a la zona donde está el cometa (un mapa celeste es necesario aquí, dado que el cometa se mueve bastante noche a noche) y tomar imágenes de pocos segundos (5 - 30) con ISO altas (1600 o más) y relación focal (número f) bajo (todo lo bajo que te proporcione el objetivo, idealmente f/2.8 o inferior), idealmente sin la luna en el cielo (a primera hora de la noche los próximos días) y lejos de las luces artificiales. Nótese que el enfoque a las estrellas puede ser complicado, por lo que lo mejor es enfocar de forma manual usando la pantalla de la cámara y una estrella brillante.

El fin de semana anterior (14-16 de diciembre) se conjugó no sólo que 46P/Wirtanen pasaba justo entre los famosos cúmulos estelares de las Pléyades y las Hyades, ambos en la constelación de Tauro, sino que coincidía con el máximo de la lluvia de estrellas de las gemínidas. Esta corriente de meteoros, que actualmente es de las más activas, tiene su origen en el asteroide 3200 Faetón, un pequeño cuerpo unos 6 kilómetros de tamaño. Así que multitud de astrofotógrafos del mundo entero se volcaron en conseguir instantáneas únicas de estos eventos.

Una de las imágenes más espectaculares conseguidas entonces fue la del astrofotógrafo Daniel López quien, desde el Parque Nacional del Teide en Tenerife, obtuvo esta sensacional toma antes del amanecer del 14 de diciembre. En esta imagen, que fue la Imagen Astronómica del Día de la NASA el 15 de diciembre, aparece claramente el cometa 46P/Wirtanen (bolita azul difusa abajo a la derecha, debajo del cúmulo de las Pléyades) en el cielo típico del invierno, con las constelaciones de Orión y Tauro como protagonistas, la Vía Láctea con muchas de las nebulosas de esta zona celeste (en rojo), y unos 70 trazos que corresponden a otras tantas estrellas fugaces de la corriente de meteoros de las gemínidas. Daniel López usó un objetivo de gran campo con una cámara DSLR de alta gama y seguimiento de la bóveda celeste con una montura ecuatorial, tomando numerosas fotografías individuales que luego se combinaron en esta preciosa imagen que puede servir perfectamente de postal de Navidad.

(*) El autor, astrofísico cordobés en Australian Astronomical Optics, Macquarie University y miembro de la Agrupación Astronómica de Córdoba, escribe regularmente en el blog ‘El Lobo Rayado’ en la dirección de internet http://angelrls.blogalia.com.

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