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Sin tinta

Mi diario del coronavirus en Córdoba, día 63: Paisaje urbano

 

Mi diario del coronavirus en Córdoba, día 63: Paisaje urbano -

María Olmo María Olmo
07/06/2020

Cuando llevaba pocos días (o pocas semanas, quién sabe) con este diario, y las #costurerassolidarias andaban, en las fechas del confinamiento extremo, cosiendo en sus casas mascarillas para cubrir las necesidades de tantos profesionales que andaban a pecho descubierto en medio de la infección, comenté que, en el futuro, nuestras casas serán distintas en cuanto a aprovisionamiento, y que, además de los productos habituales en el botiquín, tendríamos siempre una buena reserva de alcohol, mascarillas y guantes.

Lo de los guantes ya se ha quedado en muchos casos solo para los sanitarios, para tareas de limpieza con abrasivos y para personas extremadamente aprensivas. Pero lo del alcohol, como lo de la lejía, ha venido para quedarse, y desde aquí reivindico los botes grandes, que no hay quien los encuentre. Y de las mascarillas ya ni hablamos. ¿Quién no ha comprado esas ofertas de treinta mascarillas a 50 euros que hay en casi todos los supermercados?

Sería partidaria de las de tela, que algunas son preciosas y se pueden lavar, pero, de una manera u otra, las utilizaremos mucho tiempo, y no todo el mundo tiene posibilidades económicas para adquirirlas. Algunas se ven por la calle con el azul desvaído de los muchos usos, por más que nos digan que son solo para unas horas, y por eso me parece bien la iniciativa de la Junta de Andalucía, anunciada ayer por el presidente, Juanma Moreno, de adquirir 7,5 millones para las personas mayores.

Cuidadito, señor Moreno, con los hurtos y con el acaparamiento, lo importante es que se distribuyan bien.

Y que, después de su uso, se tiren correctamente, que da asco el paisaje de mascarillas que estamos encontrando en las calles estos días. Me cuenta P. que ha presenciado cómo un hombre tiraba una al suelo y no se ha atrevido a llamarle la atención. Lo comprendo. Lo ideal sería un buen agente municipal y una buena multa.

Bueno, pues ya casi en la despedida de este diario, al que espero poder dar un colofón adecuado cuando se acerque el final del estado de alerta, me permito pedir a los cordobeses (por favor) que cuidemos entre todos el paisaje urbano.

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