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EL CAMPO

Un verano con los embalses muy bajos

El último informe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir sitúa la regulación general, que es el sistema principal que abastece al regadío en la cuenca, en estado de alerta, al igual que las unidades territoriales de Sierra Boyera y Guadalmellato

 

Guadalmellato, desembalsando agua en marzo del 2018. - MANUEL MURILLO

Francisco Expósito Francisco Expósito
10/06/2019

Hace poco más de un año, el embalse de Guadalmellato aliviaba agua tras el rápido aumento de sus recursos por las importantes lluvias que se registraron en el mes de marzo (en el aeropuerto de Córdoba se contabilizaron 229,4 litros por metro cuadrado). La provincia venía de una situación complicada por la falta de precipitaciones durante ese invierno, recuperándose tras las lluvias de marzo y abril. Sin embargo, la situación ha cambiado sustancialmente en el actual año agrícola. Pese a que se han contabilizado meses húmedos como septiembre, octubre, noviembre y abril, ha habido meses en los que las precipitaciones han sido testimoniales o no han llegado, como sucedió el pasado mes de mayo, cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no contabilizó lluvias en el aeropuerto de Córdoba. Tampoco fue mucho mejor febrero, con solo 0,5 litros, o marzo, con 16. Eso es lo que ha provocado que los embalses de la provincia no se recuperasen como se esperaba en unos meses habituales de precipitaciones. La Agencia Estatal de Meteorología contabiliza hasta el lunes 384,3 litros por metro cuadrado, es decir, 188,5 menos de lo que es normal a estas alturas del año agrícola. La situación no es mejor en el resto de la provincia, acentuándose el mayor déficit en el pantano de Guadanuño (Cerro Muriano), donde han caído 463,5 litros por metro cuadrado desde el 1 de septiembre, 254 menos de lo normal en la serie histórica.

Junto a estas menores precipitaciones se ha unido en las últimas semanas la dotación de agua que ha comenzado a dispensarse en la cuenca del Guadalquivir para abastecer al regadío. El pasado viernes los embalses de la provincia almacenaban 1.534,8 hectómetros cúbicos, encontrándose al 44,98% de su capacidad. Para localizar menores recursos hídricos en un mes de junio habría que remontarse a junio del 2009, cuando se contabilizaban 1.036 hectómetros cúbicos en el comienzo del verano y el porcentaje acumulado era solo del 41%. Hay que tener en cuenta que en ese año aún no había comenzado a almacenar agua el embalse de La Breña II ni Arenoso.

Teniendo en cuenta los niveles actuales de los embalses de Córdoba, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) recoge en su último informe, publicado el 3 de junio, que la regulación general está en niveles de alerta, al igual que Sierra Boyera. No obstante, por lo que se refiere al abastecimiento de la ciudad de Córdoba, el organismo gestor de cuenca destaca que está en situación de normalidad para el abastecimiento humano.

Del mismo modo, la CHG advierte de que algunas unidades territoriales de la cuenca se encuentran en estado de sequía prolongada, como sucede con Yeguas, Martín Gonzalo, Arenoso, el Guadalquivir entre Marmolejo y Guadalmellato y entre Guadalmellato y Palma del Río, a lo que hay que unir también el estado de sequía prolongada de la zona del Bembézar.

En el conjunto de la cuenca, teniendo en cuenta los recursos almacenados, la CHG habla de que hay ausencia de sequía en términos globales, aunque ahora llegan unos meses históricamente secos en los que la situación no se revertirá y los niveles de los embalses continuarán descendiendo de manera importante por las concesiones de regadío que se han autorizado para esta campaña. Así, la Confederación aprobó en su comisión de desembalse una dotación de 1.260 hectómetros cúbicos, lo que supone un abastecimiento casi normal para una campaña de riego en el Guadalquivir.

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1 Comentario
01

Por otras posibilidades 10:53 - 10.06.2019

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La zona geográfica en la que vivimos es lo que es desde hace miles de años. Se sabe ya que lo que hay que hacer, pero se hace muy muy poco. Hasta que llegue lo que todos tememos y nos "pille" de sorpresa. En el artículo NO se dice nada que debido a las altas temperaturas hay que prever una evaporación (alrededor del 20 %). En cuanto a la sequía hay dos tipos: la superficial y la profunda (capas freáticas). Son independientes, pero si la segunda llega es mucho peor. Con los pozos ilegales se consigue más rápido y los desastres peores. Por tanto, hay que acabar de lamentarse y realizar lo que es necesario para que NO se pierda o se despilfarre una sola gota de agua. Y eso antes que la zona árida o desértica se instale. Porque cuando eso llegue, ni las gotas de los sudores o de lágrimas compensarán lo que ahora tenemos, pero que se sigue ninguneando el cambio que se desarrolla muy lentamente, pero con toda seguridad (aunque no lo veamos los habitantes ni los regantes de ahora).