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Diario Córdoba

Entrevista Jesús Lázaro Psicólogo del Teléfono de la Esperanza en Córdoba

«Es importante detectar las conductas autolesivas y pedir ayuda cuanto antes»

"Detrás de un suicidio hay factores de riesgo personales, familiares y sociales que influyen en que alguien se plantee esta salida", afirma

Jesús Lázaro está especializado en la prevención del suicidio. CÓRDOBA

Jesús Lázaro es psicólogo y trabaja desde el año 2015 en el Teléfono de la Esperanza de Córdoba, donde se ha especializado con distintos cursos de formación en la prevención del suicidio. 

¿Se habla poco del suicidio? ¿Deberíamos hablar más para atajar el problema?

Durante mucho tiempo ha sido un tema tabú y aún cuesta, hasta hace poco no se hablaba nada de ello, pero afortunadamente, cada vez hay más conferencias y charlas que abordan este grave problema social. De hecho, en Córdoba, después de la pandemia ha habido ya varios congresos centrados en el suicidio.  

¿Por qué están aumentando tanto los casos entre los jóvenes?

No hay solo una causa. Detrás de un suicidio hay factores de riesgo personales, familiares y sociales que influyen en que alguien se plantee esta salida. Está claro que la pandemia, el aislamiento que ha provocado y la ruptura de las relaciones sociales han tenido un efecto perjudicial para los adolescentes y jóvenes, que en ciertas circunstancias han visto la muerte como la solución para su malestar. La pandemia ha dejado secuelas psicológicas en muchos jóvenes, que ni siquiera ahora que las medidas restrictivas sanitarias se han levantado, encuentran alivio a su sufrimiento. El aislamiento no es el único elemento que ha traído la pandemia. A veces, la propia familia puede ser un factor de riesgo cuando lo que ofrece es un entorno hostil para un adolescente, cuando los niveles de exigencia, de crítica o intolerancia son demasiado elevados, cuando no hay mucha comunicación o empatía. Por eso, aunque el aislamiento social haya terminado, el factor de riesgo familiar puede seguir estando ahí y causar el mismo sufrimiento porque no encuentre salida.

¿Qué porcentaje de las llamadas que reciben en el Teléfono de la Esperanza tienen que ver con el suicidio?

Las llamadas relacionadas con el suicidio han aumentado exponencialmente en toda España. En el 2010 recibimos un total de 1.390 llamadas por este motivo y en el 2019 se habían multiplicado hasta las 3.182, la mayoría por ideas suicidas, pero también por episodios en curso. En el 2020, se registraron 4.935 llamadas de temática suicida y 205 eran por suicidio en curso mientras que el 2021 atendimos 6.251 consultas por ideas suicidas, casi un 7% desde Córdoba. También se contabilizaron 1.247 por crisis suicidas y 243 actos de suicidio en curso. Entre ellos, un porcentaje elevado son jóvenes. 

¿Las personas que llaman al Teléfono de la Esperanza en esas circunstancias se sienten bien atendidas por el sistema de salud?

En Andalucía, se está intentando sacar un plan de prevención del suicidio, pero vamos tarde, aún no existe y tampoco hay uno plan a nivel nacional a pesar de que desde el año 2007 esta es la primera causa de muerte externa. Se ha actuado con numerosas campañas contra los accidentes de tráfico y han disminuido drásticamente, pero en esto no se ha hecho nada y va en aumento. La principal queja que tienen es el tiempo que tardan desde que piden cita hasta que los ve el médico y que una vez les atienden. Se sienten desatendidos y llaman al Teléfono de la Esperanza muchas veces desesperados porque necesitan hablar con alguien sobre lo que les pasa. 

¿Tener ideas suicidas es síntoma de sufrir trastorno mental?

No tiene por qué. El trastorno mental es un factor de riesgo, pero igual que quien lo sufre no tiene por qué tener ideas suicidas tampoco tener ideas suicidas significa necesariamente que haya un trastorno mental. Tener ideas suicidas es algo mucho más común de lo que parece, sobre todo, en contextos sociales complicados, en situación de crisis, por malas relaciones sociales... Según las estimaciones, la mitad de la población tiene en algún momento de su vida ideas suicidas. En cualquier caso, las tasas de suicidio en España (7,8%) son mucho más bajas que en otros países como Francia, Portugal, Bélgica o Finlandia. 

¿Qué puede ayudar a descartar esas ideas cuando se producen?  

El suicidio tiene varias fases, desde las ideas de muerte a las ideas de suicidio, planificación, tentativa de suicidio y, en el peor de los casos, el suicidio consumado, pero solo un pequeño porcentaje de quienes piensan en ello dan el paso para llevarlo a cabo. En eso influyen los factores protectores tanto personales como familiares, desde la confianza en uno mismo, las habilidades de comunicación o creencias al apoyo familiar y social que hacen que en la mayoría de los casos la idea no pase de ahí. En los jóvenes, que viven todo con más intensidad, es muy importante estar atentos y detectar las conductas autolesivas, que aunque inicialmente pueden ser solo llamadas de atención generan una tolerancia al dolor que en ocasiones produce un fenómeno de habituación. Cuando se detectan esas conductas, hay que intentar pedir ayuda profesional lo antes posible para entender lo que falla y poder tomar medidas.

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