A finales de este mes de septiembre está previsto que arranque el nuevo curso 2021/2022 en la mayoría de los centros de Formación Profesional de nuestro país. Un tipo de formación con una alta empleabilidad pero que sigue con cifras de alumnos por debajo de los países de nuestro entorno: España sigue por debajo de la media de los países de la OCDE en número de matriculados en FP y además tiene una de las peores tasas de escolarización en FP de grado medio: el 12% frente al 26% de media de los países que integran la organización Datos curso 2019/2020, últimos disponibles a fecha de este informe.

Y esto es así cuando las cifras de empleabilidad de esta formación señalan que es la vía más demandada por las empresas españolas en sus vacantes. Según el Adecco Group Institute, el centro de estudios y divulgación del Grupo Adecco, e Infoempleo, portal de empleo de referencia en España, la FP es un tipo de educación con una alta empleabilidad: el 41,3% de las ofertas de empleo en España requiere contar con un título de Formación Profesional (FP). Porcentaje que la convierte en el tipo de formación más demandada en nuestro país, por encima de los títulos universitarios, tal y como se recoge en el Informe Infoempleo Adecco: Oferta y demanda de empleo en España 2020.

En el caso de Andalucía, la FP vuelve a aumentar su empleabilidad (tras un 2019 en el que cayeron este tipo de ofertas), con un incremento en las ofertas de empleo que solicitan este tipo de educación (+0,5 puntos porcentuales interanuales) y ya es demandada en el 33,2% de las vacantes, aunque aquí la formación universitaria sigue siendo la más requerida para trabajar (37,9%). En palabras de Javier Blasco, director del Adecco Group Institute, «la menor presencia de la FP en la titulación ‘promedio’ de los candidatos y trabajadores españoles, frente a las ratios de otros países europeos, tiene que ver con cuestiones culturales y de desconocimiento del potencial de esta formación en el acceso y mantenimiento del empleo, en las posibilidades de especialización y planes de carrera, y en los niveles retributivos. Es una cuestión que desde todas las esferas (Administraciones Públicas, centros educativos, empresas y sociedad) debemos solventar incrementando las labores de divulgación y sensibilización y mejorando la colaboración público-privada (en las esferas de empleo y de formación)».

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«Asimismo, hay que ampliar la oferta formativa tanto en cantidad (más oferta en módulos industriales, sanitarios y tecnológicos, por ejemplo, en algunos territorios) como en tipología de cursos que permitan que la FP siga “alineada” con las demandas del mercado (formación en nuevas tecnologías: IOT, IA, Big data, drones, vehículos autónomos, blockchain, e-commerce, etcétera)», concluye Blasco.

A su vez, Teresa Tomás, CEO de Infoempleo, señala que «la formación debería adecuarse a lo que están demandando las empresas, no solo para mejorar la empleabilidad de los jóvenes sino también para poder ofrecer nuevas oportunidades a aquellas personas que llevan mucho tiempo fuera del mercado laboral. Por un lado, la transformación digital de las empresas y la tecnificación de determinados sectores como el industrial requieren un mayor número de personal especializado (operarios de mantenimiento, administrativos, teleoperadores, comerciales, informáticos…)». Tenemos múltiples actividades que también requieren de una buena preparación.