Remodelación del PSOE

Sánchez admite errores y aprieta al PSOE para el largo año electoral: "Toca meter una marcha más"

El líder conviene que el camino por delante es "difícil", pero arenga a los suyos a darlo todo para ganar el próximo año | Confirma que la proposición de ley de impuestos a banca y eléctricas se registrará esta semana, y prohibirá que trasladen los costes a los consumidores | Agradece su trabajo a los miembros de la dirección que se marchan, que tendrán "otras responsabilidades políticas", y a los que entran

Pedro Sánchez, ante el año electoral: Toca meter una marcha más.

Pedro Sánchez, ante el año electoral: Toca meter una marcha más.

Juanma Romero

Lo dijo en el debate del estado de la nación y lo volvió a repetir este sábado ante los suyos, reunidos en el comité federal: el Gobierno, el PSOE va a ir "a por todas" para "proteger a la clase media y trabajadora". "A por todas". Es la expresión que Pedro Sánchez quiere grabar a sangre y fuego, trasladar el mensaje de que su Ejecutivo se va a dejar la piel para defender a la "mayoría social", aunque moleste a los "poderosos", pero también el que desea que interiorice su partido de cara al complicado año electoral que tiene por delante: que tenga ambición de "ganar" los comicios, que eche el resto, que se movilice al máximo. Justo lo que no ocurrió en las andaluzas de hace un mes, que deprimieron a la dirigencia y a los cuadros y que ha obligado a una revolución interna y de discurso. El PSOE debe "meter una marcha más". O sea, ponerse las pilas desde ya.

El máximo órgano de dirección del partido, convocado para este 23 de julio, estaba diseñado para ratificar los cambios profundos en el núcleo duro del partido, apenas nueve meses después del último congreso, pero también para arengar a sus compañeros, animarles para este largo año electoral. En la entrada de la sede, en Ferraz, los barones no ponían de hecho paños calientes: "Vienen curvas", advertía el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Son tiempos "difíciles", convenía el exministro Salvador Illa.

"Seguro que no siempre hemos acertado, pero os propongo que expliquemos cómo serían las cosas si la derecha estuviera al frente del Gobierno", apremia

El propio Sánchez lo reconoció en la intervención ante el comité: el camino por delante es "difícil y complejo", pero es "el mismo camino" que los socialistas transitaron durante la pandemia y que al final lograron superar. No sin equivocaciones, admitió: "Claro que hemos cometido errores. No teníamos una hoja de ruta, hemos respondido a amenazas y situaciones cuyo alcance nadie conocía. Seguro que no siempre hemos acertado, pero os propongo que expliquemos cómo serían las cosas si la derecha estuviera al frente del Gobierno". Los ejemplos son "muchos", siguió: no habría habido reforma laboral, habría habido "despidos, y no ertes", se habría "disparado la desigualdad a límites intolerables" o se habría registrado "récord de desempleo". Y no habría habido, incidió, avances en derechos, o el ingreso mínimo vital, o el "mayor esfuerzo de vacunación". El presidente y su equipo están convencidos de que ha faltado más pedagogía y cercanía a los ciudadanos, poner en valor la gestión del Ejecutivo, de ahí la insistencia en ese punto a lo largo de toda su intervención, de cerca de una hora.

Con la derecha, subrayó, España no se habría librado de la pandemia, de la inflación o de la guerra de Ucrania, pero tampoco se aprobaría un "impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las eléctricas y de los grandes grupos financieros", recordó entre aplausos de los suyos. El presidente aprovechó entonces para confirmar que la proposición de ley que regulará este nuevo doble gravamen, con el que el Estado recaudará unos 7.000 millones de euros en dos años, se registrará esta próxima semana en el Congreso y prohibirá que las compañías puedan "trasladar los costes" a los consumidores, a la clase media y trabajadora.

El Gobierno prohibirá por ley que bancos y energéticas trasladen los nuevos impuestos a los ciudadanos

Vídeo: AGENCIA ATLAS Foto: Agencias

Desde las andaluzas, el presidente viene reivindicando que su Ejecutivo está protegiendo a la "mayoría social". "Y cuando sea preciso elegir estaremos del lado de quienes necesitan el auxilio de los poderes públicos, aunque al hacerlo resultemos incómodos para los más poderosos", reiteró, enarbolando de nuevo la bandera más claramente a la izquierda, apelando a la resiliencia.

"Tenemos ganas de ganar"

Sánchez sostuvo que los socialistas tienen "clara" la "hoja de ruta y las prioridades". Y desde ahora enfilan ya hacia las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023, que son "muy importantes". Ahí también la "prioridad es clara: ganar". "Tenemos ganas de ganar, sabemos hacerlo, somos el partido que lo ha hecho muchas veces. Lo hicimos en 2019 y lo haremos en 2023, no me cabe la menor duda", proclamó. Conseguirá su objetivo el partido, apremió, "trabajando juntos, como un equipo".

Fue entonces cuando agradeció de manera un tanto fría su tarea, que han ejercido con "compromiso y ejemplaridad social", a los miembros de la dirección que dejan sus cargos: a Adriana Lastra, "nuestra anterior vicesecretaria general" —no dijo más—, a Felipe Sicilia y a Héctor Gómez. "Les agradezco el trabajo hecho y el que van a continuar desempeñando en otras responsabilidades políticas", señaló, sin precisar más. También cumplimentó a los que son promocionados o entran en la ejecutiva: María Jesús Montero, vicesecretaria general; Patxi López, portavoz en el Congreso; Pilar Alegría, portavoz en el partido; Miquel Iceta, responsable de Memoria Democrática; Iván Fernández, secretario de Pacto de Toledo, y Juanfran Serrano, adjunto a Organización.

Sánchez pide a los suyos aplicar "mucho esfuerzo, mucho diálogo y mucha capacidad de acuerdo", preservando la "seña de identidad" socialista: "Empatía y compromiso social"

Pero para "ganar" los comicios de 2023, animó el presidente, "toca meter una marcha más". Poner la maquinaria a tope. Y recordó que por delante hay otros retos importantes: los Presupuestos de 2023, el deseado final de la guerra de Ucrania, la inflación, la presidencia española de la UE... "Casi nada". Todos esos retos, les dijo, han de afrontarse con el mismo ánimo con el que encaró el Ejecutivo la pandemia, el volcán de La Palma, la crisis de refugiados o la aprobación de unas 150 iniciativas legislativas: "Con mucho esfuerzo, mucho diálogo y mucha capacidad de acuerdo". Y preservando también la "seña de identidad" socialista: "Empatía y compromiso social". No era baladí que hablase de "empatía", porque los socialistas creen que les ha faltado piel, acercarse a los ciudadanos. "Empatía y cercanía", había dicho a la entrada el presidente asturiano, Adrián Barbón.

El eslogan de esta nueva etapa, de este tramo final de legislatura, es ese "a por todas". No es un compromiso "personal". "Conozco bien a todos los socialistas, hablaba por todos nosotros y en nombre de los socialistas me dirijo a millones de progresistas, y les propongo que vayamos a por todas", cerró su intervención Sánchez, con los suyos aplaudiéndole en pie. Ahí estaba la apelación a sus votantes, para que no se desanimen y den la pelea frente a la derecha.

No a las "imposiciones" de Bruselas por el gas

Antes de aterrizar en la parte más orgánica y mollar de su discurso, Pedro Sánchez se refirió a la emergencia climática, en primer plano por los incendios, y a la crisis energética, por el posible corte repentino del gas de Rusia y la estrategia de racionamiento propuesta por la Unión Europea.

El presidente fue igual de tajante en el rechazo a los planes de la Comisión que su vicepresidenta tercera, Teresa Ribera. El Gobierno, dijo, se opone a las "imposiciones sin debate", y se quejó de que Bruselas no tenga en cuenta la "situación de partida de cada Estado miembro". España, subrayó, trabaja solidariamente con la UE compartiendo infraestructura de regasificación y enviando gas y electricidad. Pero no comparte reducir un 15% el consumo de gas. "Defenderemos nuestros intereses frente a soluciones impuestas que no son eficaces y estoy convencido de que habrá un acuerdo equilibrado y europeísta en los próximos días", sostuvo ante los miembros del comité federal.

El presidente incidió en que el Ejecutivo no retrasará la transición ecológica ("ni un paso atrás"). "Gobernar es remangarse y afrontar los problemas y no es cruzarse de brazos... La inacción es el error seguro y ese error la familia socialista no lo va a cometer. Nunca me vais a ver ponerme de perfil", sino "dando la cara, aportando soluciones", reivindicó, añadiendo que el Ejecutivo seguirá avanzando en la transición "con determinación". Y otro aviso: "No vamos a caer en viejos trampantojos como la vuelta a la energía nuclear", ha incidido.